El ministro de Hacienda, Arcadi España, en una comparecencia ante los medios este viernes en Alicante

EUROPA PRESS
15/5/2026

El ministro de Hacienda, Arcadi España, en una comparecencia ante los medios este viernes en Alicante EUROPA PRESS 15/5/2026Europa Press

El Gobierno maquilla el ninguneo inversor a Alicante con la promesa del Parque Central

El ministro Arcadi España admite que la provincia sigue en el último puesto en inversiones, pero reparte culpas entre el actual Gobierno valenciano y el de Ximo Puig mientras excusa la falta de Presupuestos en la crisis de Irán

El futuro Parque Central de Alicante ha pasado de ser un proyecto urbanístico largamente esperado a convertirse en el principal escudo político del Gobierno central para intentar justificar la infrafinanciación crónica que arrastra la provincia. En un acto celebrado este viernes en la ciudad, el Ejecutivo ha intentado maquillar una realidad estadística incontestable: Alicante sigue estancada en el último puesto de la tabla nacional -el 52 de 52- en materia de inversiones, una situación cronificada debido a la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado.

Durante su intervención, el ministro de Hacienda, Arcadi España, ha sacado pecho por el acuerdo a tres bandas entre el Ayuntamiento, la Generalitat y el Ministerio de Transportes que permitirá desarrollar el Parque Central. Según el titular de las cuentas públicas, los «más de 400 millones de euros» destinados a eliminar la «cicatriz» que suponen las vías del tren son la prueba fehaciente de que el déficit inversor del Gobierno central con este territorio «ha ido cambiando» y «evolucionando».

Para reforzar este relato de compensación, el ministro también ha puesto sobre la mesa los «más de mil millones de euros» consignados para el aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández, asegurando que el Ejecutivo ya está «revirtiendo» el agravio. Sin embargo, desde Moncloa se sigue negando la necesidad de crear una segunda pista, tal y como reclaman las instituciones valencianas y el sector turístico.

El reconocimiento explícito de esta falta de fondos no ha venido acompañado de una asunción plena de responsabilidades por parte de los de Pedro Sánchez. Lejos de asumir la parálisis de las cuentas del Estado, la estrategia gubernamental ha optado por la distracción y el reparto de culpas en clave autonómica, dirigiendo sus críticas tanto al presente como al pasado de la política valenciana.

Balones fuera y herencia compartida

El ministro de Hacienda ha aprovechado el escenario para cargar duramente contra el actual Consell liderado por Juanfran Pérez Llorca, al que ha acusado de «no invertir lo que toca en cuanto al peso poblacional de la provincia de Alicante». No obstante, en un inusual ejercicio de equilibrismo político, España también ha terminado entonando el mea culpa sobre la gestión del anterior gobierno del Botánico, del cual formó parte como conseller de Hacienda bajo la presidencia de Ximo Puig.

El ahora ministro ha reconocido que «durante muchos años» esta zona «no ha tenido» las inversiones necesarias «por parte de todas las administraciones», diluyendo así la responsabilidad exclusiva del Ejecutivo de Madrid en una suerte de olvido institucional compartido.

Geopolítica como escudo parlamentario

El punto más controvertido de la jornada ha llegado al abordar la incapacidad del Gobierno para sacar adelante unas nuevas cuentas públicas, las cuales permanecen prorrogadas de forma consecutiva desde el año 2023. Aunque Arcadi España ha asegurado que habrá Presupuestos, ha zanjado los plazos afirmando taxativamente que «ahora no es el momento».

En lugar de admitir la evidente debilidad parlamentaria y la falta de apoyos estables en el Congreso de los Diputados para aprobar el marco económico en Madrid, el ministro ha utilizado la coyuntura internacional como un oportuno balón de oxígeno político.

Según su argumentación, el conflicto bélico en Irán ha servido para marcar la verdadera «prioridad» del gabinete de Pedro Sánchez, un argumento geopolítico que, en la práctica, sirve para solapar la debilidad legislativa del Gobierno y congelar, de manera indefinida, las inversiones que mantendrán a Alicante un año más a la cola de España.

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