Imagen de la playa de la Malvarrosa de Valencia

Imagen de la playa de la Malvarrosa de ValenciaEP

Sombrillas fantasma y música alta: las multas de hasta 3.000 euros este verano en las playas valencianas

Las ordenanzas municipales de algunas localidades costeras de la región contemplan sanciones económicas que varían según la gravedad de la infracción

Dejar una sombrilla clavada en la arena para reservar sitio mientras uno se va a desayunar, poner un altavoz con la música al máximo, organizar un partido de palas junto al paseo marítimo o instalar una tienda de campaña para pasar el día pueden parecer costumbres habituales del verano, pero en muchas playas de la Comunidad Valenciana estas conductas están prohibidas y pueden salir muy caras.

Las ordenanzas municipales de numerosos ayuntamientos contemplan sanciones que, según la gravedad de la infracción, van desde varios cientos de euros hasta los 3.000 euros en los casos más graves, con el objetivo de garantizar la convivencia, la seguridad y la protección del litoral.

La guerra de sombrillas

Una de las regulaciones más completas es la del Ayuntamiento de Valencia, cuya Ordenanza de Playas, aprobada en 2016 y todavía en vigor, ha servido además como referencia para otros municipios costeros de la provincia. La normativa distingue entre infracciones leves, graves y muy graves y sanciona comportamientos que van mucho más allá del tradicional botellón o el abandono de residuos.

Entre las conductas castigadas como leves figura la práctica de las conocidas «sombrillas fantasma», consistente en dejar parasoles, sillas o mesas sin presencia de sus propietarios con el único fin de reservar espacio en la playa.

También se sanciona el uso de aparatos de música cuando generen molestias, la práctica de juegos incumpliendo las zonas o condiciones establecidas, el uso indebido de duchas y lavapiés o incluso realizar necesidades fisiológicas en la arena o en el mar

En la capital valenciana las infracciones leves pueden alcanzar los 750 euros, mientras que las graves llegan hasta los 1.500 euros e incluyen conductas como acampar o pernoctar en la playa durante la temporada de baño o desobedecer determinadas prohibiciones de seguridad.

Las infracciones muy graves pueden alcanzar los 3.000 euros y afectan especialmente a actuaciones que supongan un riesgo para las personas o para el medio ambiente, como determinados vertidos o la circulación indebida de embarcaciones en zonas de baño.

Sanciones en otros municipios costeros

El ejemplo de Valencia no es una excepción. Municipios turísticos como Cullera han endurecido en los últimos años la vigilancia contra quienes intentan apropiarse de la primera línea de playa dejando sombrillas y enseres sin vigilancia durante horas.

El consistorio incluso ha desarrollado campañas específicas para recordar que estos elementos pueden ser retirados por los servicios municipales y que la conducta está sancionada por la ordenanza local, con multas que pueden alcanzar igualmente los 750 euros en los supuestos leves y elevarse hasta los 3.000 euros cuando concurren infracciones de mayor gravedad.

Imagen de archivo de la playa Norte de Gandía, en Valencia

Imagen de archivo de la playa Norte de Gandía, en ValenciaTurismo Comunidad Valenciana

Gandía también incorpora en su normativa disposiciones similares para impedir la reserva fraudulenta de espacios públicos mediante sombrillas o mobiliario abandonado, una práctica que cada verano genera conflictos entre usuarios y que los ayuntamientos consideran incompatible con el uso libre y compartido del dominio público marítimo-terrestre. Del mismo modo, las ordenanzas regulan aspectos como la instalación de elementos de acampada, la limpieza o el respeto al resto de bañistas.

Alicante y Castellón siguen el ejemplo

En la provincia de Alicante, Benidorm dispone igualmente de normas para preservar la convivencia en sus concurridas playas urbanas. Los juegos de pelota o de palas solo pueden practicarse cuando no ocasionen molestias ni riesgos para otros usuarios, mientras que los comportamientos incívicos relacionados con el ruido, la ocupación indebida del espacio o el incumplimiento de las instrucciones de los servicios municipales pueden dar lugar a sanciones económicas previstas en la regulación local.

También en Castellón varios destinos turísticos han adoptado medidas similares. Oropesa del Mar ha intensificado las campañas contra el abandono de sombrillas y sillas para reservar sitio, retirando aquellos elementos instalados sin sus propietarios y recordando que esta práctica vulnera la ordenanza municipal.

Otros municipios costeros de gran afluencia, como Peñíscola o Benicàssim, cuentan igualmente con reglamentos destinados a ordenar el uso de las playas, proteger el entorno y evitar molestias derivadas de actividades incompatibles con el disfrute común del litoral.

Aunque el catálogo concreto de infracciones varía entre municipios, existe un patrón común en la mayor parte de las ordenanzas de la Comunidad Valenciana. Las infracciones leves suelen abarcar acciones como reservar espacio con sombrillas o hamacas desatendidas, generar molestias por ruido, practicar juegos fuera de las zonas habilitadas o incumplir normas básicas de convivencia.

Las graves acostumbran a incluir la acampada o pernocta no autorizada, el incumplimiento de medidas de seguridad o determinadas conductas que ponen en riesgo a otros usuarios. Las muy graves se reservan para actuaciones con especial afección sobre la seguridad o el medio ambiente, como vertidos contaminantes o determinadas infracciones relacionadas con embarcaciones, con sanciones que pueden alcanzar los 3.000 euros.

En definitiva, disfrutar de las playas valencianas este verano exige algo más que protector solar y una sombrilla. Conocer las ordenanzas municipales puede evitar sanciones elevadas y contribuir a que miles de personas compartan el mismo espacio en condiciones de seguridad, respeto y convivencia.

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