La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant, este miércoles en Gandía
Morant reitera el apoyo del Gobierno a Mercedes González y siembra dudas sobre la Justicia: «Nos generan sospechas»
La ministra de Ciencia cuestiona abiertamente la imparcialidad del Poder Judicial tras la imputación de la directora de la Guardia Civil y recurre al retrovisor político para desviar la atención de los escándalos que cercan al Ejecutivo
La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha salido en defensa de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, tras su imputación en el 'caso Leire Díez'. En declaraciones a La Sexta, la también líder del PSPV-PSOE ha confirmado que el Ejecutivo mantiene «de momento» su confianza en la responsable del Instituto Armado. Al mismo tiempo, la ministra ha reforzado esta postura de respaldo al manifestar que «las circunstancias judiciales que nos rodean generan sospechas», trasladando de este modo la duda hacia el trabajo de la Justicia.
Esta línea de argumentación coincide con la postura mantenida por Morant en situaciones recientes de afectación judicial a miembros de su entorno político. Hace veinte días, ante la ampliación de la investigación de la Audiencia Nacional al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por presuntos delitos fiscales y de contrabando -tras el hallazgo de joyas valoradas en 1,3 millones de euros-, la ministra evitó valorar el fondo del asunto.
En su lugar, trasladó la responsabilidad al funcionamiento del sistema, sosteniendo que «hay un doble rasero» y que la Justicia «no es igual para todos y no se aplica igual para todos». En aquella comparecencia, centró sus críticas en lo que denominó «filtraciones de la Justicia», asegurando que le provocaban una «desconfianza absoluta» y afirmando que existía «una indefensión por parte de algunas personas en nuestro país».
Del mismo modo, Morant adoptó una postura similar en la defensa de Begoña Gómez tras dictarse el auto de apertura de juicio oral. Tras atribuir inicialmente la instrucción del magistrado a supuestos favores políticos, modificó su discurso para definir el proceso como «una causa política contra una persona inocente».
La ministra anticipó el criterio de los tribunales al asegurar que «Begoña Gómez es una persona inocente que ha sido perseguida, que ha sido vilipendiada, que se le ha acusad de todo sin ninguna prueba; ninguna prueba justifica esta apertura de juicio y de todo el proceso judicial», añadiendo que la resolución «le hace daño a Begoña Gómez como persona, pero también le hace daño a la Justicia, por las dudas que se generan a través de este auto en cuestión».
El respaldo a González
En el caso de Mercedes González, Morant ha intentado conjugar la defensa de la implicada con la fórmula formal de la separación de poderes. «Hay que respetar los momentos de la Justicia. Si la Justicia considera que tiene que investigar a Mercedes González, que la investigue, y creo que se resolverá», ha argumentado. No obstante, este principio de prudencia queda diluido cuando la propia ministra insiste en que las resoluciones del ámbito penal le generan recelos que, según su criterio, afectan a la credibilidad del sistema.
Discurso contradictorio
Para matizar el impacto de la imputación de la directora de la Guardia Civil, la ministra ha recurrido al historial de la oposición, en concreto al 'caso Kitchen'. Morant ha criticado que el procedimiento no se extendiera en su día al expresidente Mariano Rajoy ni a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, afirmando que existían «suficientes indicios» para ello. «A mí me gustaría que la Justicia fuera justa», ha afirmado al respecto.
A través de este paralelismo, la ministra ha establecido una contradicción discursiva al confrontar las causas judiciales de distintas formaciones políticas para, acto seguido, rechazar la utilización de dicha estrategia: «Y, sin embargo, en este país todavía no sabemos quién es M. Rajoy y me parece muy grave. Por tanto, no quiero hacer un 'y tú más'. Lo que quiero decir es que las circunstancias judiciales que nos rodean generan sospechas. A mí me las generan y entiendo que se resienten las instituciones».
La intervención de Morant ha concluido equiparando las decisiones del poder político al cumplimiento de los procedimientos legales, al sentenciar que «hay que respetar los tiempos de la Justicia y hay que respetar también las decisiones políticas».