Diseño con imágenes de Diana Morant, Mónica Oltra y Joan Baldoví
La elección 'a la búlgara' de Oltra y Morant no evita las divisiones internas en la izquierda valenciana
El pasado viernes, el PSPV-PSOE nombró oficialmente a la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y secretaria general de la formación, Diana Morant, candidata a la presidencia de la Generalitat Valenciana de cara a las elecciones autonómicas del próximo 23 de mayo de 2027. Con menos de 24 horas de diferencia, Compromís hizo lo propio con Mónica Oltra, en este caso a la alcaldía de Valencia en las municipales que se celebrarán el mismo día. Ambas fueron proclamadas por aclamación o, como se suele decir en estos casos, 'a la búlgara'.
Ninguna de las dos tuvieron rivales en unas primarias un tanto descafeinadas. Solo una diferencia, mientras la socialista obtuvo la postulación por la vía exprés bajo la fórmula de prácticamente visto y no visto, la nacionalista ha tenido que sudar la camiseta para conseguirla, primero en su decisión de volver a la política y más tarde para reafirmar sus aspiraciones. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce en la izquierda valenciana, ya que el manto de unidad que se ha querido transmitir tiene no pocas costuras rotas en forma de pugnas internas.
En el caso del PSPV-PSOE, Morant presentó sus avales junto a su núcleo duro, representándolo más que nadie el procesado Vicent Mascarell, pero también con otros pesos pesados de la federación. Entre estos últimos destaca el alcalde de Mislata y líder de la oposición en la Diputación de Valencia, Carlos Fernández Bielsa. Su relación con la ministra ni mucho menos es para presumir.
Ni rastro de las primarias
De hecho, el regidor se presentó a principios de 2024 a las primarias para disputarle la jefatura de la organización a la propia Morant. También lo hizo el exprimer edil de Elche y ahora diputado nacional, Alejandro Soler, pero una maniobra diseñada y ejecutada en Ferraz por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su entonces secretario de Organización, Santos Cerdán, terminó por desbaratar cualquier atisbo de democracia orgánica y allanó el camino ‘digitalmente’ para que la titular de Ciencia liderase el PSOE en la Comunidad Valenciana.
Ese fue un primer choque entre la ministra y Bielsa, pero no el único. El siguiente fue a cuenta de quién tenía que estar al frente de la organización en la provincia de Valencia. La integración que ella prometió al acceder al cargo en el partido no hizo acto de presencia y optó por ese puesto por Robert Raga, alcalde de Ribarroja de Turia frente a un Bielsa que quería revalidar esas responsabilidades y que, finalmente y contra toda la maquinaria del aparatchik encabezada por Morant, logró imponerse.
Semanas atrás, fuentes del entorno del mandatario en Mislata confirmaban a El Debate que no se presentaría a unas primarias para ser candidato socialista al Palau de la Generalitat. La razón esgrimida para no dar ese paso adelante fue el tiempo: «El calendario es el que es y no hay tiempo para plantear una alternativa», aseguraban.
Hasta la fecha, y con la salvedad de la sufragada por el mismo PSPV-PSOE, las encuestas apuntan, al mismo tiempo, a una nueva mayoría absoluta del Partido Popular y Vox y un retroceso considerable en escaños para Morant y los suyos. De cumplirse, al duelo Morant-Bielsa todavía le queda algún que otro capítulo.
Duelo Oltra-Baldoví
En cuanto a Compromís, si bien con otro marco, los trazos de inestabilidad y tensión orgánicas son más que evidentes. En las filas catalanistas, siempre propensas a lanzarse los trastos unos a otros y otros a unos, el gran foco de controversia gira en torno a si la coalición ha de concurrir a las elecciones en solitario o, por el contrario, integrando a partidos de ultraizquierda e independentistas de todo tropel reeditando el Frente Popular.
Es ahí donde las desavenencias entre Oltra y el líder de la formación, Joan Baldoví, están alcanzando cotas pocas veces vistas en el partido. La ya aspirante al Ayuntamiento de Valencia tuvo el pasado sábado su gran día. Pero con ella no estaban todos. Había cargos de Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya y demás. Pero faltaba él, Baldoví.
El también portavoz de Compromís en las Cortes Valencianas no acudió al acto pese a la importancia del mismo y de que sin la ciudad de Valencia en el zurrón de los votos resulta altísimamente complicado alcanzar la presidencia de la Generalitat.
Oltra se lo pasó más que bien durante su proclamación. Y es de suponer que Baldoví también, puesto que en lugar de arropar a su colega en un evento de más que notable peso político, prefirió escaparse a una casa rural en un pueblo de Castellón para celebrar el cumpleaños de su mujer junto a toda la familia.
En consecuencia, la unión y el todos a una que tanto preconizan dista mucho de ser real. Más bien, es como una falla: muy bonita por fuera pero hueca por dentro.