Cala Baeza, en El Campello (Alicante)
Cala Baeza, el rincón de la costa alicantina que vuelve a emerger este verano
Con la llegada del mes de agosto y el apogeo de la temporada estival, la costa de la provincia de Alicante recupera uno de sus espacios litorales más singulares. Se trata de Cala Baeza, un pequeño enclave marinero ubicado en el término municipal de El Campello que también es ampliamente conocido entre los vecinos de la zona bajo la denominación de Cala de la Merced.
Este rincón de la Costa Blanca inicia el mes estival por excelencia presentando un aspecto totalmente renovado tras la reciente conclusión de los trabajos de recuperación ambiental, los cuales le han devuelto el equilibrio natural y la estabilidad perdidos tras décadas de acusado deterioro.
El espacio arrastraba desde hacía años graves problemas derivados de intervenciones e infraestructuras ejecutadas décadas atrás. Aquellas obras del pasado alteraron de forma notable la dinámica marina de la ensenada, provocando una progresiva acumulación de materiales y sedimentos que asfixiaban el entorno.
La falta de una renovación hidráulica adecuada había convertido a este tramo del litoral en uno de los puntos más degradados del municipio, por lo que requería una actuación integral de ingeniería ambiental orientada a recuperar el valor ecológico de la zona y restaurar su uso público en condiciones de calidad.
La reestructuración de la cala se ha articulado a través de un proyecto diseñado para devolverle su dinamismo original. La clave de esta intervención ha residido en la reorganización de las estructuras rígidas que delimitaban el arenal: se ha procedido a la eliminación definitiva del antiguo espigón norte y a la remodelación técnica del espigón sur, labores que se han completado con el dragado en profundidad de los materiales estancados en el lecho marino.
Imagen de archivo de la cala Baeza, en El Campello (Alicante)
Al suprimir estas barreras artificiales, se ha configurado un espacio costero mucho más abierto, capaz de favorecer la circulación natural del agua del mar y frenar el depósito continuo de sedimentos.
Metamorfosis en la arena y el entorno
A la drástica mejora en el flujo de las aguas se suma la renovación de la propia zona de descanso y estancia. La superficie de la playa ha sido estabilizada mediante el aporte de arena procedente de cantera, dando forma a un terreno de composición mixta donde se combinan áreas de grava con arenales de tonos oscuros y dorados.
Del mismo modo, los trabajos han incluido el acondicionamiento del entorno inmediato para facilitar el tránsito peatonal mediante la creación de una nueva senda.
Este camino discurre de forma integrada entre las pequeñas rocas y los arbustos autóctonos que rodean el enclave, mejorando al mismo tiempo la defensa natural de este tramo costero frente a la eventual embestida de los temporales marinos.
Un rincón alejado de las masas
A pesar de situarse en una franja litoral con una elevada afluencia turística en estas fechas, Cala Baeza se mantiene como una cala poco conocida para el gran público y para la mayoría de los veraneantes que acuden a la Costa Blanca. Esta condición de refugio reservado le otorga un valor añadido durante las semanas centrales del verano.
Con unas dimensiones comedidas de 60 metros de longitud y 10 metros de anchura media, el arenal ofrece una superficie útil recuperada que se distingue por registrar un grado de ocupación bajo.
Esta tranquilidad permite a los visitantes disfrutar del entorno paisajístico y de la brisa marina sin la saturación ni el bullicio habituales de las grandes playas urbanas de la provincia.
Aguas mansas y excelente accesibilidad
El nuevo diseño de la ensenada y la remodelación de su espigón sur han consolidado una estampa idílica, caracterizada por aguas mansas y cristalinas.
Sin embargo, es fundamental que los visitantes tengan en cuenta que, tal y como figura en la página web oficial del Ayuntamiento de El Campello, actualmente el baño se encuentra totalmente prohibido en esta cala, por lo que su disfrute se centra exclusivamente en el esparcimiento en la arena, la toma de sol y la contemplación de su riqueza natural.
Cala Baeza antes de su remodelación
Protegida por el relieve rocoso de sus márgenes y la vegetación circundante, la cala constituye un espacio apacible y seguro para admirar el mar Mediterráneo desde la orilla.
Además, a pesar de su ambiente apacible y de su catalogación como playa semiurbana, el enclave cuenta con accesos sumamente cómodos: se puede llegar fácilmente a pie a través de la nueva senda peatonal o en vehículo privado gracias a la proximidad de la carretera N-332.
Para los aficionados a las actividades náuticas, el Puerto Deportivo de El Campello se encuentra a una distancia de tan solo 7,3 kilómetros, completando así la oferta de un enclave plenamente acondicionado para volver a ser descubierto este verano.