Imagen del agente Iván Peiró.
Muere a los 50 años un agente de la Policía Local de Valencia
Esta semana varios compañeros acudieron a despedirse con una sentida formación a las puertas del hospital
Luto y dolor en la Policía Local de Valencia. El cuerpo despide a Iván Peiró Molió, un veterano agente de 50 años que llevaba más de dos décadas con plaza fija. Este mismo lunes un grupo de compañeros acudió al centro hospitalario en el que estaba ingresado para rendirle un homenaje con una sentida formación ante sus allegados.
El agente ha fallecido tras no superar una enfermedad diagnosticada muy recientemente. Durante los últimos días permaneció ingresado en el Hospital IVO de Valencia, hasta donde se dirigieron este lunes varios compañeros suyos para rendirle una formación y saludo oficial a modo homenaje. Allí, ante su familia y amigos. La despedida que nunca quiere dar un agente.
Porque debajo del uniforme, del chaleco y el arma reglamentaria, hay una vida y una persona. Iván, natural de Gandía, soñaba con ser policía y consiguió su plaza en la Policía Local de Valencia hace poco más de 20 años. El 20 de junio de 2006 accedió a un cuerpo en el que ha ido ascendiendo a base de sacrificio, esfuerzo y experiencia.
Inicialmente formó parte de la Séptima Comisaria de Proximidad hasta febrero de 2022, cuando fue trasladado a la Unidad de Seguridad, Apoyo y Prevención (USAP).
La casualidad o la vida quisieron privarle de ser Oficial, aunque fue ascendido hace pocas fechas, cuando su estado de salud ya era más que delicado.
Iván se ha ido mostrando que los agentes son personas, que la profesionalidad se basa en ser ejemplar con el uniforme, aunque la vida y la salud te lleven por otros derroteros.
En señal de luto, los agentes de la Policía Local de Valencia han guardado un minuto de silencio en todas las comisarias de la ciudad. El homenaje ha servido para reconocer a Iván por su «compañerismo, lealtad y vocación de servicio. Su ejemplo permanecerá siempre entre nosotros».
Varios cuerpos policiales se han sumado al luto y el dolor de la Policía Local, así como el Club de Voleibol de Real de Gandía, del que era socio. También la Hermandad del Silencio Gandía, de la que su padre fue Hermano Mayor.