Imagen de Antonio, el hombre que ha convivido con su padre muerto durante ocho meses.

Imagen de Antonio, el hombre que ha convivido con su padre muerto durante ocho meses.TVE

El hijo que convivió ocho meses con su padre muerto en Valencia: «Me salía caro tenerlo ahí»

Antonio carga contra la sobrina que le denunció ante la Guardia Civil y niega que se aprovechara del cobro de la pensión

Antonio sostiene que la Guardia Civil se equivoca al acusarse del delito contra la Seguridad Social por haber continuado cobrando la pensión de su difunto padre. El hombre, de 58 años, en vez de comunicar el fallecimiento de su progenitor, lo dejó acostado en una cama, tapó las ventanas y cerró la puerta. Convivió con el cadáver ocho meses, hasta que su hermano se presentó en su casa de Vilamarxant y se quedó en shock.

El hombre, detenido por la Guardia Civil y puesto en libertad provisional por el juez de Llíria que ha asumido el caso, ha atendido a los medios de comunicación en la misma puerta del terreno en el que se encuentra la vivienda. Hasta este lunes residía él ahí con el cadáver esqueletizado de su padre en una cama.

«Al final me acostumbré, pero los primeros días, !tela!», ha explicado el varón después de explicar que abría las ventanas de la habitación para que hubiera la ventilación suficiente y evitar los hedores del difunto.

El progenitor falleció entre enero y febrero y todo apunta que por causas naturales, pero la gran cuestión es por qué su hijo Antonio no alertó a nadie e hizo vida normal. No avisó ni a su hermano, que reside fuera de España. Tras varios meses de evasivas, le avisó de que «algo» le había pasado a su padre y que tenía que ir a la casa.

Fue ahí cuando abrió la puerta y dejó ver el cadáver esqueletizado ante su hermano, que acabó en un shock de tal magnitud que aún pasaron 36 horas hasta que una hija suya alertó de los hechos a la Guardia Civil. «La hija de mi hermano me quiere en la cárcel», ha llegado a afirmar Antonio.

Con respecto al delito contra la Seguridad Social, el hombre ha negado en reiteradas ocasiones y hasta con cierta molestia que él no se benefició de la pensión mensual. «A mi me salía caro tenerlo ahí», ha afirmado antes de que un periodista insistiera en el tema y él zanjara con un «no avisé porque me quitaban la casa».

Ese es el gran argumento para defenderse ante la sólida acusación de la Benemérita, quien continúa la investigación para determinar los motivos por los que un hijo puede mantener en secreto el fallecimiento de un padre, dejarlo en su cama y hacer vida normal durante tantos meses. Es más, la entrevista ha acabado anunciando que se iba porque «tengo entierro». Antonio, de 93 años, recibirá el último adiós ocho meses después de morirse.

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