Imagen de un trozo de la conversación que ha compartido Jesús Soriano en sus redes sociales

Imagen de un trozo de la conversación que ha compartido Jesús Soriano en sus redes socialesJesús Soriano / X

Una empresa de Miami advierte a sus trabajadores por seguir a Soy Camarero en redes: «Podíamos perder el trabajo»

El influencer valenciano Jesús Soriano comparte el testimonio de una persona que asegura que Recursos Humanos señaló expresamente su cuenta durante una charla con empleados

Las redes sociales se han convertido en uno de los principales escaparates para denunciar malas prácticas y condiciones laborales en la hostelería. Pero, «¿puede un trabajador tener problemas simplemente por seguir una de estas cuentas?», es la pregunta que ha planteado Jesús Soriano, el influencer valenciano que está detrás de Soy Camarero, después de recibir un sorprendente testimonio procedente de Miami, en Estados Unidos.

Soriano lleva años utilizando sus perfiles para compartir experiencias de camareros, ofertas de empleo, conversaciones entre trabajadores y empresarios y situaciones que se producen diariamente en bares y restaurantes. Ahora, una persona que asegura haber trabajado en el sector gastronómico en Miami le ha contado que su cuenta llegó a ser mencionada expresamente durante una charla de Recursos Humanos.

«Apoyo con totalidad todo lo que publicas. Trabajé en gastronomía en Miami y créeme que tuvimos una charla con Recursos Humanos y nos amenazaron con que seamos cautelosos con los usuarios que seguíamos, y la tuya fue en la que más énfasis hicieron», asegura esta persona en el mensaje que posteriormente ha difundido Soy Camarero.

Soriano ha reconocido haberse quedado «alucinando» ante el relato y ha compartido más detalles de la conversación. Según el testimonio recibido, aquella advertencia se realizó verbalmente y los empleados fueron avisados de que podían llegar a perder su puesto de trabajo si publicaban contenido procedente de determinadas cuentas.

«Todo de palabra, sí. Que rondaban muchas cuentas publicando cosas y ‘memes’ y que podíamos llegar a perder el trabajo si publicábamos cuentas que subían tal y cual contenido», continúa el mensaje. La persona sostiene además que les advirtieron de que utilizar perfiles secundarios o anónimos no impediría que pudieran identificar a sus propietarios y señala específicamente que la cuenta de Soy Camarero «podría llegar a traernos problemas».

Se trata, en cualquier caso, del testimonio de una persona compartido por Soriano en redes sociales. En la publicación no se identifica a la empresa para la que supuestamente trabajaba ni se aporta documentación sobre aquella charla de Recursos Humanos, por lo que no es posible conocer su versión ni verificar de manera independiente las advertencias relatadas.

El propio Jesús Soriano ha reaccionado públicamente preguntándose qué puede resultar problemático de que un empleado siga una cuenta dedicada precisamente a hablar sobre hostelería. «¿Qué puede preocupar tanto de que un trabajador siga una cuenta dedicada a hablar de hostelería?», plantea.

El valenciano va un paso más allá y relaciona el supuesto aviso con el contenido que publica habitualmente: «¿Será que algunas de las cosas que publico pueden resultar incómodas para quien no quiere que determinadas prácticas salgan a la luz? Porque cuando las cosas se hacen bien, ¿qué habría que temer?».

El testimonio ha provocado también muestras de apoyo hacia el creador de contenido. Entre los mensajes compartidos por el propio Soriano se encuentra el de una seguidora desde Argentina que asegura que las empresas temen ser expuestas cuando actúan incorrectamente. «No les gusta la gente que hace ruido. Por eso creo que haces un excelente trabajo», señala, antes de apuntar que no le sorprendería que alguna compañía de su país también hubiera mencionado la cuenta.

La publicación vuelve así a situar a Soy Camarero en el centro del debate sobre las condiciones laborales en la hostelería y el papel de las redes sociales como altavoz de trabajadores y clientes. Esta vez, sin embargo, la polémica no nace de un ticket, un salario o una conversación con un empresario, sino del relato de un trabajador que asegura que seguir determinadas cuentas podía convertirse incluso en un problema dentro de su empresa.

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