Imagen de la jornada de Adicción a la pornografía

Imagen de la jornada de Adicción a la pornografíaUCV

Expertos alertan de que en España la edad media del primer contacto con la pornografía se sitúa entre los 9 y los 12 años

En la jornada, organizada por la UCV y la Fundación de Colegios Diocesanos, han advertido del riesgo de adicción, ya que «no es un entretenimiento inocuo o una conducta más»

«Cerca del 80 % de los chicos jóvenes reconoce haber visto pornografía, uno de cada diez afirma consumirla a diario y el 30 % lo hace semanalmente. Además, la edad media del primer contacto en España se sitúa entre los nueve y los once años», ha destacado el psicólogo y director de Piénsatelo Psicología, Alejandro Villena, en su intervención en unas jornadas celebradas en Valencia, organizadas por la Universidad Católica de Valencia (UCV) y la Fundación San Vicente Mártir Colegios Diocesanos.

En esta jornadas se ha abordado la prevención de la adicción a la pornografía desde los centros educativos y la importancia de ofrecer a los adolescentes herramientas para desarrollar una mirada crítica y saludable sobre la sexualidad.

La jornada, organizada por la Cátedra Caixa Popular para el Estudio de los Desafíos Sociales y la Vulnerabilidad, la Facultad de Psicología de la UCV y la Fundación San Vicente Mártir Colegios Diocesanos, ha tenido lugar en la sede de esta última entidad y se ha dirigido especialmente a directivos y orientadores escolares.

El psicólogo y director de Piénsatelo Psicología, Alejandro Villena, ha advertido de que el consumo de pornografía entre los jóvenes ha dejado de ser una conducta ocasional para convertirse en una realidad extendida. «Hablamos de algo que no es solo accidental o esporádico, sino algo que empieza a ser frecuente y masivo dentro de la adolescencia», ha señalado.

La Triple A facilita el acceso de los menores

Villena ha explicado que el acceso a estos contenidos ha cambiado radicalmente respecto a como se hacía antes, debido a la facilidad con la que los menores pueden encontrarlos en internet. «Ahora hablamos de la triple A: la accesibilidad, la asequibilidad y el anonimato. Todo esto ha cambiado de forma radical», ha afirmado. Asimismo, ha alertado de que el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial plantean nuevos retos para la prevención.

Por ello, el especialista ha defendido la necesidad de anticiparse al primer contacto de los menores con la pornografía. «Nos tenemos que hacer cargo antes de que la pornografía les llegue, para que tengan un criterio y una mirada diferente y sana», ha subrayado.

Educación digital, emocional y sexual para prevenir

El director de Piénsatelo Psicología ha incidido en que uno de los principales retos consiste en superar la percepción de que la pornografía es una forma de entretenimiento inocua o una herramienta para aprender sobre sexualidad. «Todavía sigue haciendo falta mucha reflexión, muchos espacios para asimilar y construir una narrativa de la pornografía como una adicción más y no simplemente como una conducta para aprender o informativa, porque no lo es», ha explicado.

Frente a esta normalización, Villena ha situado la educación digital, emocional y sexual como los tres pilares fundamentales de la prevención. A su juicio, los centros educativos tienen una posición privilegiada para acompañar a los adolescentes, ya que el profesorado mantiene un contacto continuado con ellos y puede contribuir a su desarrollo afectivo y a la formación de su criterio.

«La figura del docente, el profesorado, es una figura que va a pasar mucho tiempo con estos chicos y chicas y es muy importante que puedan hacer este acompañamiento, que puedan ser un poquito de luz, una estrella polar en este sentido», ha señalado.

El especialista ha propuesto aprovechar las actividades cotidianas del aula para fomentar el pensamiento crítico y abordar estas cuestiones de forma adaptada a la edad de los alumnos. «Podemos organizar algunas actividades para reflexionar, un pequeño cinefórum, una pequeña noticia que podamos utilizar en el día a día para desarrollar el pensamiento crítico», ha indicado. También ha destacado la importancia de ayudar a los adolescentes a gestionar las dificultades emocionales y sociales propias de esta etapa.

Las familias no son conscientes

Villena ha insistido en que la prevención no debe limitarse al ámbito escolar, sino que requiere la implicación de las familias. En este sentido, ha advertido de la distancia que puede existir entre la percepción de los padres y la realidad del consumo entre los menores. «El 80 % de las familias cree que su hijo no ve pornografía cuando los datos nos dicen casi todo lo contrario», ha afirmado.

Por ello, ha defendido la organización de acciones formativas dirigidas a los padres, como las escuelas de familias, para sensibilizarlos y proporcionarles herramientas con las que acompañar a sus hijos. Asimismo, ha reclamado que las tutorías permitan abordar no solo cuestiones académicas, sino también aspectos relacionados con el desarrollo humano y afectivo de los estudiantes.

Por su parte, Isabel Senabre, profesora de la Facultad de Psicología de la UCV e investigadora en adicciones, ha destacado el papel de los profesionales de los gabinetes de orientación escolar en la detección temprana de posibles conductas problemáticas.

Entre las señales que pueden alertar de una situación de riesgo, ha mencionado «los cambios en los hábitos de sueño, la somnolencia durante la jornada escolar, la irritabilidad, las alteraciones del estado de ánimo y las dificultades de atención o el descenso del rendimiento académico». Estos indicios, ha explicado, pueden aparecer cuando el consumo empieza a interferir en otras áreas de la vida del adolescente.

Senabre ha advertido de que la exposición temprana y el consumo problemático pueden tener consecuencias que van más allá del ámbito escolar. Entre ellas, ha señalado «posibles dificultades cognitivas y sociales, así como la interiorización de estereotipos y modelos de relación basados en la violencia, la cosificación o la utilización de la otra persona».

Ante esta situación, la profesora ha defendido «la importancia de construir una comunicación familiar basada en la confianza, para que los menores puedan expresar sus dificultades sin miedo a ser juzgados». También ha recomendado que los padres supervisen el tiempo de uso de los dispositivos, los contenidos consultados y los espacios desde los que los menores acceden a internet.

La colaboración entre colegios y familias

Al respecto, el gerente de la Fundación San Vicente Mártir Colegios Diocesanos, Miguel Ángel Coello, ha destacado que la jornada forma parte del trabajo conjunto que desarrollan la entidad y la UCV en materia de prevención de adicciones. Según ha explicado, ambas instituciones llevan dos años impulsando un programa que incluye la formación de los orientadores de los centros educativos.

Coello ha subrayado que el objetivo es que los conocimientos adquiridos se traduzcan en actuaciones concretas en las aulas y repercutan directamente en el bienestar de los estudiantes. «Es un problema social que tenemos en los colegios y, a veces, si no tenemos claro cómo actuar desde lo que somos como colegios y lo que las familias esperan de nosotros, pues evidentemente no nos diferencia nada», ha señalado.

El gerente ha insistido en que la formación debe tener una aplicación práctica y contribuir al acompañamiento integral de los alumnos. «No es para hacer currículum, sino para llevarlo al corazón de cada uno de los alumnos», ha concluido.

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