Escudo de la Brigada 26
Historia de La 26, la brigada policial que patrullaba de noche los barrios más peligrosos de Valencia
Este grupo fue creado en 1972 ante la alarmante situación de criminalidad que vivía la capital del Turia
Uno de los problemas más relevantes de la ciudad de Valencia a día de hoy es la inseguridad. Con especial incidencia desde 2015, los vecinos de la capital del Turia han venido viendo cómo prácticamente se incrementaban cada mes los delitos que se producen en sus calles. Entre los ilícitos más cometidos, han aumentado en mayor magnitud los relacionados con las agresiones sexuales y las riñas y reyertas tumultuarias.
Las cifras que el Ministerio del Interior publica de manera trimestral no son para presumir, puesto que sitúan a Valencia en el podio nacional de mayor criminalidad, una situación que, tal como ha recogido El Debate en numerosas ocasiones, los sindicatos policiales han denunciado continuamente, a la par que esperan que algunas medidas impulsadas por la alcaldesa, María José Catalá, como dotar al Cuerpo local de más efectivos puedan mitigar el día a día. Ante este panorama, algunos vecinos reclaman que se vuelva a poner en marcha la llamada Brigada 26. Pero, ¿de qué se trata?
Este grupo, fundado en 1972 y disuelto en 1986, fue conocido como La 26, Sección 26 o, incluso, Los Hombres de Harrelson, en alusión a los policías protagonistas de la serie estadounidense estrenada en 1975 S.W.A.T. Durante la década de los 70, Valencia vivía un alarmante aumento de la delincuencia, con desórdenes callejeros y consumo de heroína. Tanto es así que hasta el menguante oficio de sereno lo padecía habitualmente. Ante ello había un Cuerpo Nacional de Policía desbordado, ya que le sobrepasaban las abundantes acciones violentas futo de las protestas estudiantiles contra el régimen de Francisco Franco.
Patrullaje nocturno
Esa falta de seguridad hizo que se creara La 26, que de manera oficial era la 6ª Sección de la 2ª Compañía de la Policía Municipal de Valencia. Su principal cometido era el patrullaje nocturno (desde las diez de la noche hasta las seis de la mañana) para combatir la criminalidad menor y garantizar la seguridad en aquellos barrios más peligrosos de la ciudad y donde más golpeaba la conflictividad. Sin embargo, sus servicios fueron más allá de detener a integrantes de bandas y pandillas callejeras, llegando a impedir robos de bebés, participar en el arresto de Joaquín Gambín (uno de los acusados por el incendio de la sala de fiestas Scala de Barcelona) y hasta de terroristas del GRAPO.
Muchos de sus miembros eran jóvenes, contraponiendo ese hecho a la media de más de 55 años que había en la plantilla. Además, tenían conocimientos de artes marciales y como principales criterios para su admisión en el Cuerpo se valoraban el buen estado de salud, la estatura y las aptitudes tanto físicas como psicológicas.
Imagen histórica de agentes de la Brigada 26
El cuartel de la Brigada 26 se estableció en los sótanos del Mercado Central de Valencia. De igual modo, el uniforme de los agentes era completamente negro hasta las botas, lo que contribuyó a que fuesen fácilmente reconocibles no solo por los delincuentes, sino por el conjunto de la sociedad. En términos operativos, las actuaciones se desplegaban en escuadra, es decir, cuatro agentes y un cabo con tal de imponerse en número a cualquier situación que pudiera surgir y poder cubrirse las espaldas unos a otros.
La fama y efectividad de la Brigada 26 fue tal que otros municipios españoles la emularon creando cuerpos similares. Estos fueron los casos de consistorios como los de la localidad valenciana de Gandía y la barcelonesa de Badalona, pero también de grandes capitales nacionales como Madrid, Málaga, Barcelona o Zaragoza. De hecho, en el caso de la capital aragonesa, su Unidad de Vigilancia Especial (UVE) fue entrenada y formada por La 26 levantina. Finalmente, en 1986 el Ayuntamiento disolvió la Brigada y sus miembros se integraron en patrullas ordinarias.