05 de julio de 2022

El L-61 Juan Carlos I de la Armada española, comparado con el petrolero Knock Nevis

El L-61 Juan Carlos I de la Armada española, comparado con el ya desaparecido petrolero Knock NevisKindelán

Armada  El portaaeronaves L-61 Juan Carlos I, comparado con los titanes del mar

El portaaeronaves L-61 Juan Carlos I es el buque insignia de la Armada y el mayor buque de guerra construido en España. A principios de mes, pudimos verlo en un ejercicio de navegación en formación junto al portaaviones estadounidense de propulsión nuclear Harry S. Truman (CVN75) y el italiano ITS Cavour (CVH550). El grupo naval se completaba con el crucero norteamericano USS San Jacinto (CG-56) y el destructor italiano Andrea Doria (D553). Las imágenes aéreas que difundió la Armada y recogió El Debate son espectaculares. En una inevitable comparación, el L-61 Juan Carlos I resultaba quizás el menos favorecido. Obviamente, el Truman es un portaaviones de propulsión nuclear con 333 metros de eslora, mientras que el buque español es un portaaeronaves de propulsión eléctrica con 231 metros de eslora.
Por poner otro ejemplo, el Truman puede albergar 90 aviones y helicópteros, mientras que según el Ministerio de Defensa la capacidad aérea del Juan Carlos I es que pueda transportar y operar hasta 30 aeronaves entre helicópteros medios y pesados en perfil de operaciones anfibias, o bien entre 10 y 12 aviones F35B o AV-8B+, más un número similar de helicópteros medios, cuando actúe con perfil de misión de portaaviones. El dato de desplazamiento también es llamativo: 103.000 toneladas a plena carga en el caso del portaaviones norteamericano frente a 26.000 toneladas en el caso del español. Y en cuanto a la manga, estaríamos hablando de 76,8 metros frente a 32.
Sin embargo el Juan Carlos I, que fue dado de alta en la Lista Oficial de Buques de la Armada 30 de septiembre de 2010, con el numeral de costado «L-61», tiene unas indudables funciones que lo han situado en el ranking de los más capacitados de la OTAN. Prueba gráfica de ello es la fotografía de su navegación junto al Truman, una imagen difundida para expresar la fortaleza de la Alianza en plena guerra Rusia-Ucrania.
Vista área del Truman, el Juan Carlos I y el Cavour

Vista área del Truman, el Juan Carlos I y el CavourArmada Española

Nuestro buque de mando, con estacionamiento es la Base Naval de Rota (Cádiz), puede desarrollar misiones como buque anfibio, capaz de transportar a una Fuerza de Infantería de Marina para un desembarco; pero también como plataforma para la aviación embarcada. Las aeronaves pertenecen a la Flotilla de Aeronaves y embarcan cuando es necesario para ejercicios o para desarrollar una misión. Podrían embarcar hasta 30 aeronaves de distintos tipos.

Curiosas comparaciones

Pero, ¿qué ocurriría si establecemos una comparación con algunos de los considerados barcos más grandes de la historia, a modo de curiosidad?
El L-61 Juan Carlos I, comparado con los barcos más grandes del mundo

El Knock Nevis, que a lo largo de su vida útil recibió varios nombres (Seawise Giant, Happy Giant, Jahre Viking...) es considerado el mayor buque jamás construido. Este superpetrolero construido en Japón en 1979 tenía una eslora de 458 metros. Su historia es muy azarosa desde su nacimiento, ya que fue encargado por una gran empresario griego que finalmente lo rechazó, probablemente debido a los problemas financieros de sus empresas. Sea como sea, terminó en manos de un magnate en Hong-Kong, que amplió su tamaño. Para hacernos una idea de su magnitud, podríamos compararlo con el Empire State (ver gráfico), que alcanza los 443 metros, o las Torres Petronas (452 metros) de Kuala Lumpur. Este barco de récord tenía en su descomunal tamaño su gran fortaleza, pero también su gran debilidad y las crónicas de la época señalan que no podía navegar por algunos puntos neurálgicos de las rutas comerciales, como los canales de La Mancha, Suez o Panamá.
Como dato llamativo, a partir de 1986 fue usado como almacén flotante y un par de años después fue atacado por aviones iraquíes en el Estrecho de Ormuz, resultando gravemente dañado. Cuando la guerra terminó, a finales de 1989, fue comprado por una compañía noruega, aunque finalmente terminó sus días desguazado en la India.
Volviendo a la comparación con los buques de guerra, el USS Gerald R. Ford (CVN-78) es un portaaviones de la clase Gerald R. Ford, perteneciente a la Armada de los Estados Unidos, que entró en servicio en 2017 y tiene con 337 metros de eslora, 106 metros más que nuestro L-61 Juan Carlos I. Al igual que el Truman es de propulsión nuclear (dispone de dos reactores), y su objetivo es comenzará el reemplazo gradual de los míticos portaaviones de la clase Nimitz. Según la propia información oficial de la US Navy, cuenta en su armamento con el misil Sea Sparrow evolucionado, misil de fuselaje rodante y CIWS (Sistema de Armas Cercano). Además, incorpora un innovador equipo de detención avanzado y un sistema electromagnético de lanzamiento de aeronaves denominado Emals. Todo un titán de los mares.
El portaviones estadounidense Gerald R. Ford

El portaviones estadounidense Gerald R. FordU.S. Navy

Siguiendo la anterior comparación con los rascacielos, nuestro L-61 Juan Carlos I se aproxima a la madrileña Torre Espacio, que tiene 235 metros de altura (contando la bandera de España instalada en la azotea) y 57 plantas. Queda por detrás del histórico Titanic, con sus 260 metros de eslora, pero hay que subrayar que esta comparación de tamaños, medidas y capacidades no deja de ser una curiosidad. El portaaeronaves español se encuentra en perfecta forma, como demostró navegando junto al Truman, en una indudable exhibición de poder naval.
Para ser justos, y en función de los datos aportados por Defensa, el 'Juan Carlos I' es un buque multipropósito, similar a los LHD estadounidenses de la Clase Wasp, con la adición del ski-jump a proa para mejorar las capacidades de carga de combustible y armamento de los aviones V/STOL, además de un nuevo sistema de propulsión eléctrico de larga autonomía. Una comparación más ajustada sería con la citada clase Wasp. Con una eslora ligeramente superior, utilizan cazas Harrier II (AV-8B) de despegue y aterrizaje vertical.
El portaaeronaves Juan Carlos I L-61

El portaaeronaves Juan Carlos I L-61El Debate

Tal y como subraya la Armada sobre el L-61: «Se trata de una unidad tecnológicamente avanzada, interoperable, adiestrada y alistada, lo cual le permite actuar con garantías de éxito en escenarios muy variados. Está diseñado y construido íntegramente en España, por lo que se trata de una muestra más de las capacidades alcanzadas por nuestra industria de defensa y redunda en su prestigio fuera de nuestras fronteras». Un buen ejemplo de su «éxito» tuvo lugar a finales de abril, cuando hizo escala en el muelle comercial del Puerto de Marín (Pontevedra). Las interminables colas para ser visitado dan idea de la gran atracción que despierta.
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