Adiestramiento del Mando de Tropas de Montaña en el ejercicio 'Cold Response 26'
Ejército de Tierra
Fuego español bajo la aurora boreal: tropas de montaña se vuelven «indetectables» en el Ártico
Las unidades del Ejército de Tierra integradas en el Mando de Tropas de Montaña (MTM) participan estos días en Noruega en el ejercicio multinacional Cold Response 26, una de las principales actividades de adiestramiento en ambiente ártico del calendario aliado. En concreto, se han desplegado el Regimiento de Infantería de Cazadores de Montaña «América» nº 66 y el Regimiento de Infantería de Cazadores de Montaña «Galicia» 64, dos unidades especializadas en combate en alta montaña y climatología adversa.
El ejercicio, liderado por las Fuerzas Armadas noruegas y enmarcado en el plan de preparación de la OTAN, reúne únicamente a países aliados con capacidades acreditadas para operar en condiciones de frío extremo. La actividad se estructura en dos grandes fases: una inicial de integración —que incluye movimientos tácticos, combate y vida en ambiente invernal severo— y una segunda centrada en operaciones combinadas.
Tropas españolas de montaña durante el ejercicio de la OTAN Cold Response 2026
Como ejemplo del nivel de exigencia del despliegue, la Compañía de Esquiadores Escaladores 1/64 del Regimiento «Galicia» 64 ha llevado a cabo prácticas de establecimiento de una base de patrullas en el campo de maniobras de Elvegårsmoen, en la localidad de Bjerkvik, al norte del país escandinavo.
En este entorno de taiga noruega, caracterizado por bosques densos, nieve profunda y temperaturas bajo cero, los militares españoles han montado observatorios avanzados y zonas de vida adaptadas al terreno. Las actividades incluyen técnicas de movimiento sobre esquís, vida en campaña con frío extremo, enmascaramiento de posiciones y ocultación frente a sensores enemigos.
El objetivo es garantizar que las unidades mantengan su capacidad operativa plena en un entorno donde el clima es un factor táctico determinante. La nieve, el hielo, la limitada luz solar y las bajas temperaturas condicionan tanto la movilidad como la logística y el sostenimiento.
Movimientos nocturnos y fuego real
Durante la noche, dentro del proceso de adaptación progresiva al clima polar ártico, las tropas del MTM desarrollan movimientos discretos que reducen al mínimo su firma térmica y acústica, hasta el punto de resultar prácticamente indetectables en el terreno nevado.
El programa incluye también ejercicios de instrucción nocturna con fuego real, una de las fases más exigentes del adiestramiento. Estas prácticas permiten comprobar la eficacia de armamento, ópticas y equipos en condiciones de frío intenso, así como la coordinación de pequeñas unidades en escenarios de visibilidad reducida.
Adiestramiento del Mando de Tropas de Montaña en el ejercicio 'Cold Response 26'
La experiencia acumulada por las tropas de montaña españolas en entornos de alta montaña peninsular facilita su adaptación al Ártico, aunque el escenario noruego introduce variables adicionales, como temperaturas más extremas, mayor humedad ambiental y operaciones prolongadas en zonas alejadas de núcleos logísticos.
El ejercicio Cold Response 26 no solo evalúa la capacidad táctica de las unidades, sino también su integración en estructuras multinacionales. En la fase inicial, los contingentes aliados ejecutan movimientos combinados, establecen puestos avanzados y sincronizan procedimientos de combate y apoyo en frío extremo.
Posteriormente, en la fase de operaciones, se desarrollan maniobras de mayor entidad que ponen a prueba la interoperabilidad entre fuerzas terrestres, navales y aéreas, así como la capacidad de mando y control en escenarios de defensa colectiva.
Desde el punto de vista logístico, el despliegue supone un reto significativo. La adaptación de vehículos, sistemas de armas y equipos individuales a temperaturas muy bajas exige planificación previa y mantenimiento específico. A ello se suma la proyección estratégica de fuerzas desde territorio nacional hasta el norte de Europa y su sostenimiento en áreas remotas, con cadenas de abastecimiento largas y condicionadas por la meteorología.
Supervivencia y combate
La participación española en este tipo de ejercicios refuerza las capacidades de combate en ambientes de frío extremo, una especialidad que no todos los ejércitos aliados poseen. El Mando de Tropas de Montaña mantiene una preparación permanente para operar en terrenos abruptos y climatología adversa, con personal adiestrado en técnicas de esquí militar, escalada, supervivencia y combate en nieve.
La invitación a Cold Response está reservada a países que acreditan medios y personal capaces de desenvolverse eficazmente en este entorno. En este contexto, el despliegue del RICZM «América» nº 66 y del RICZM «Galicia» 64 consolida la posición del Ejército de Tierra como fuerza preparada para actuar en escenarios de alta exigencia climática dentro del marco de la defensa colectiva aliada.