El destructor HMS Dragon de la Marina Real Británica zarpa del Reino Unido rumbo al Mediterráneo oriental para reforzar las defensas británicas en la zona

El destructor HMS Dragon de la Marina Real Británica zarpa del Reino Unido rumbo al Mediterráneo oriental para reforzar las defensas británicas en la zonaRoyal Navy

Fuerzas Armadas  El HMS Dragon, en Gibraltar: el destructor británico que puede neutralizar misiles supersónicos en segundos

El Reino Unido ha reforzado su presencia militar en el Mediterráneo oriental con el despliegue del destructor HMS Dragon, que ha zarpado desde Portsmouth con la misión de proteger intereses británicos en una región marcada la amenaza de Irán. El HMS Dragón, que ha llegado ya a Gibraltar, no es un buque cualquiera. El destructor puede rastrear cientos de objetivos simultáneamente y eliminarlos con el sistema Sea Viper, que puede lanzar ocho misiles en menos de diez segundos y dirigir hasta 16 misiles a sus objetivos simultáneamente, acercándose para el ataque a una velocidad de hasta cuatro veces la velocidad del sonido y maniobrando a fuerzas G que ningún ser humano puede soportar.

El sistema demostró su eficacia una y otra vez en el Mar Rojo, cuando el HMS Diamond derribó repetidamente drones y al menos un misil lanzado contra buques por los rebeldes hutíes. El año pasado, el propio Dragon se convirtió en el primer buque de guerra británico en destruir un misil que viajaba a velocidad supersónica durante un ejercicio internacional frente a las costas de Escocia, aniquilando el objetivo a pesar de sus intentos de maniobrar para evitar el misil Sea Viper.

Según la Royal Nay, un solo destructor Tipo 45 puede proporcionar cobertura aérea sobre un área equivalente a cinco veces el tamaño de Chipre, lo que subraya su valor estratégico en escenarios de alta intensidad.

La salida del buque estuvo acompañada por una notable presencia de familiares de la tripulación y ciudadanos, que se congregaron en el puerto para despedir a los cerca de 200 marineros que integran la dotación. Este despliegue se enmarca en un refuerzo progresivo de las capacidades militares británicas en la zona, que en las últimas semanas ha incluido el envío de sistemas de defensa aérea, radares y cazas F-35 para misiones de vigilancia y disuasión.

Destructores Tipo 45

El HMS Dragon forma parte de la clase de destructores Tipo 45, considerados la principal herramienta de defensa aérea de la Royal Navy. Estos buques están diseñados para proteger tanto a grupos navales como a infraestructuras estratégicas frente a amenazas aéreas complejas, incluyendo misiles supersónicos, aeronaves y drones.

El HMS Dragon ha zarpado del Reino Unido rumbo al Mediterráneo oriental

El HMS Dragon ha zarpado del Reino Unido rumbo al Mediterráneo orientalRoyal Navy

El destructor operará en coordinación con helicópteros Wildcat del Escuadrón Aéreo Naval 815, equipados con misiles Martlet diseñados específicamente para neutralizar drones y amenazas de pequeño tamaño. Estas aeronaves ya han sido desplegadas desde la base de RNAS Yeovilton, mientras que un helicóptero Merlin Mk2 procedente de RNAS Culdrose ha sido trasladado a Chipre para reforzar el componente antisubmarino y de vigilancia.

Este enfoque multidominio —que combina capacidades navales, aéreas y de inteligencia— responde a la evolución de las amenazas en la región, donde los ataques con drones y misiles de bajo coste se han convertido en una herramienta habitual de actores estatales y no estatales.

El despliegue del HMS Dragon se ha llevado a cabo en un plazo significativamente reducido. Según el Ministerio de Defensa británico, los trabajos de preparación, que habitualmente requieren seis semanas, se completaron en apenas seis días, lo que refleja el alto nivel de disponibilidad operativa de la flota.

El comandante del buque, Iain Giffin, subrayó que la tripulación ha trabajado de forma intensiva para garantizar la plena operatividad antes de la salida, destacando que el personal está «entrenado, preparado y respaldado» para afrontar la misión.

En la misma línea, el vicealmirante Steve Moorhouse, comandante de la flota, elogió la rapidez de respuesta y el nivel de profesionalidad demostrado por los efectivos implicados, mientras que el secretario de Defensa británico, John Healey, calificó el esfuerzo como «extraordinario» y representativo de la capacidad de reacción de las Fuerzas Armadas del Reino Unido.

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