El Ejército ensaya en Viator (Almería) un sistema portátil para la inhibición de drones

El Ejército ensaya en Viator (Almería) un sistema portátil para la inhibición de dronesA.G.

Ejército de Tierra | Campaña de Experimentación Táctica 2026

El Ejército ensaya un «rifle anti-drones» que dispara un haz electromagnético en primera línea de combate

El Ejército de Tierra está evaluando nuevos sistemas portátiles de detección e inhibición de drones destinados a su empleo directo por el combatiente en primera línea. Las pruebas, desarrolladas en el marco de la Campaña de Experimentación Táctica 2026, reflejan la creciente importancia de la guerra electromagnética en el campo de batalla moderno, especialmente a la luz de las lecciones aprendidas en la guerra de Ucrania.

Durante la demostración, los responsables del ensayo explicaron el funcionamiento de un sistema compuesto por dos elementos principales: un detector de señales y un dispositivo de inhibición electromagnética. Este conjunto está diseñado para alertar al combatiente de la presencia de drones enemigos en el entorno y permitir su neutralización mediante técnicas de «soft kill», es decir, sin destrucción física del aparato.

El dispositivo anti-dron genera un haz electromagnético que interfiere la comunicación entre el aparato y su piloto, provocando la pérdida de control.

El dispositivo anti-dron genera un haz electromagnético que interfiere la comunicación entre el aparato y su piloto, provocando la pérdida de control.A.G.

El sistema comienza a actuar en el momento en que detecta la presencia de un dron operando en determinadas frecuencias. El dispositivo emite una alerta sonora o vibratoria que advierte al soldado de que «hay algo en el aire». A partir de ese momento, el combatiente consulta la pantalla del equipo para identificar la frecuencia en la que está operando el dron, por ejemplo 2,4 GHz, una de las más habituales en este tipo de sistemas.

Una vez identificada la frecuencia, otro operador procede a activar el inhibidor, apuntando hacia la dirección del dron. Este dispositivo genera un haz electromagnético que interfiere la comunicación entre el aparato y su piloto, provocando la pérdida de control. Como resultado, el dron puede quedar suspendido, caer al suelo o regresar automáticamente a su punto de origen.

Destrucción directa

Los responsables del sistema subrayan que este tipo de neutralización no destruye el dron, sino que lo inutiliza temporalmente. Se trata de una técnica ampliamente utilizada en escenarios actuales, donde la prioridad es evitar el impacto del aparato sin generar efectos colaterales adicionales. La alternativa, conocida como «hard kill», implicaría su destrucción directa.

El equipo presentado tiene un peso aproximado de cuatro kilos, siendo la batería el componente más pesado. En cuanto a sus prestaciones, el alcance de inhibición se sitúa en torno a uno o dos kilómetros, mientras que la capacidad de detección puede alcanzar hasta dos kilómetros en condiciones óptimas.

Sin embargo, este margen de detección no siempre garantiza una respuesta cómoda. Los operadores destacan que un dron puede alcanzar velocidades de entre 120 y 130 kilómetros por hora, lo que reduce considerablemente el tiempo de reacción. En el caso de drones FPV de tipo kamikaze, estas velocidades pueden incluso incrementarse hasta los 150 o 160 kilómetros por hora, aumentando la amenaza.

En el escenario descrito, el combatiente dispone de unos segundos para identificar la amenaza, localizar visualmente el dron y activar el sistema de inhibición. Esta necesidad de identificación visual es uno de los factores críticos en el empleo de estos equipos en primera línea, especialmente en entornos como trincheras o posiciones avanzadas.

Unidades del Centro de Fuerza Futura del Ejército de Tierra realizan una demostración de empleo de sistemas de drones y anti-drones

Unidades del Centro de Fuerza Futura del Ejército de Tierra realizan una demostración de empleo de sistemas de drones y anti-dronesEuropa Press

En niveles superiores —como grupos tácticos o batallones—, existen sistemas más avanzados capaces de detectar y geolocalizar automáticamente la amenaza. Sin embargo, en el nivel del combatiente individual, la capacidad depende en gran medida de la percepción directa y la rapidez de actuación.

El empleo del inhibidor requiere además una acción continuada. Una vez activado, el operador debe mantener el haz electromagnético sobre el dron hasta asegurar su neutralización. Si el aparato recupera la señal, puede volver a ser controlado por su operador original, lo que obliga a sostener la interferencia durante todo el proceso.

En algunos casos, si el dron pierde el control, puede regresar a su base. Esta circunstancia puede ofrecer una oportunidad táctica, ya que permitiría identificar la ubicación del operador enemigo. No obstante, los propios responsables reconocen que el seguimiento de estos aparatos en un entorno de combate real es complejo y no siempre viable.

Inspirados en Ucrania

La referencia constante al conflicto de Ucrania pone de manifiesto el origen de muchas de estas soluciones. Tanto las fuerzas rusas como ucranianas han incorporado de forma masiva detectores de drones y sistemas de guerra electrónica a nivel individual, convirtiendo el espectro electromagnético en un campo de batalla más.

En este sentido, los participantes en la demostración destacan que el espectro electromagnético en un conflicto moderno puede encontrarse «completamente degradado». Esto significa que múltiples sistemas de interferencia están actuando simultáneamente sobre señales de GPS, comunicaciones o radares, dificultando el funcionamiento de cualquier tecnología dependiente de estas redes.

La degradación del entorno electromagnético tiene implicaciones directas en otros ámbitos, como la navegación de sistemas no tripulados. La imposibilidad de utilizar GPS de forma fiable obliga a desarrollar alternativas que no dependan de señales satelitales, una de las líneas de trabajo que también se está explorando en estos ejercicios.

En paralelo, se presentaron soluciones basadas en navegación autónoma mediante rutas preprogramadas, conocidas como «waypoints». Este tipo de sistemas permite a un dron desplazarse sin necesidad de control directo ni dependencia de satélites, reduciendo su vulnerabilidad frente a interferencias.

Los expertos subrayan que el uso del GPS en combate puede suponer un riesgo adicional, ya que la emisión de señales puede delatar la posición del usuario. Por ello, la tendencia actual se orienta hacia sistemas que minimicen la firma electromagnética y operen de forma más discreta.

Otro de los aspectos destacados es la necesidad de operar en múltiples frecuencias. Los drones pueden cambiar de canal o trabajar en diferentes bandas, lo que obliga a los sistemas de defensa a ser capaces de detectar y actuar en varios rangos simultáneamente. Esta complejidad añade un nuevo nivel de dificultad a la guerra electrónica en el campo de batalla.

Durante la demostración, se insistió en que «la única solución es detectarlo varias veces», en referencia a la necesidad de confirmar la presencia del dron y ajustar la respuesta en función de sus características. Esta reiteración refleja la incertidumbre inherente a este tipo de enfrentamientos, donde la tecnología evoluciona rápidamente.

Las pruebas incluyeron la simulación de la neutralización de drones de reconocimiento equipados con cámaras, empleados para observar el campo de batalla. Estos sistemas, más lentos que los drones kamikaze, permiten una mayor capacidad de reacción, aunque siguen representando una amenaza significativa por su capacidad de obtener información en tiempo real.

El conjunto de capacidades evaluadas pone de relieve el cambio en la naturaleza del combate terrestre. La presencia masiva de drones y la importancia del espectro electromagnético obligan a los ejércitos a dotar a sus soldados de herramientas específicas para operar en este entorno.

El Ejército de Tierra, a través de estos ejercicios, busca determinar qué sistemas son más adecuados para su integración en las unidades y cómo deben organizarse dentro de las plantillas. La validación en condiciones reales es un paso imprescindible antes de cualquier decisión de adquisición.

La tendencia apunta hacia un combatiente cada vez más tecnificado, capaz de detectar, analizar y neutralizar amenazas en tiempo real. En este contexto, la guerra electromagnética deja de ser un ámbito exclusivo de grandes sistemas para convertirse en una capacidad presente en el nivel más básico de la fuerza.

Las lecciones extraídas de estas pruebas permitirán avanzar en la definición de doctrinas, procedimientos y equipos necesarios para afrontar los desafíos del combate moderno. En un entorno donde el dominio del espectro electromagnético resulta decisivo, la capacidad de detectar y neutralizar drones se perfila como un elemento clave para la supervivencia en el campo de batalla.

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