La fragata F-111 «Bonifaz» cumple un nuevo hito con el arranque de sus generadores
Armada española
La nueva fragata española arranca por primera vez dos de sus cuatro generadores diésel
La primera fragata de la serie F-110, la F-111 Bonifaz, ha alcanzado un nuevo hito industrial y operativo tras arrancar por primera vez dos de sus cuatro generadores diésel. El buque, construido por Navantia y actualmente atracado en el muelle 10 del astillero de Ferrol, avanza así en la puesta en marcha de su planta eléctrica dentro de un programa que mantiene el calendario previsto por la Armada y la industria.
La activación de estos grupos diésel supone un paso especialmente relevante porque permite que la fragata pueda generar electricidad por sus propios medios. Hasta ahora, la F-111 había superado únicamente la fase de energización mediante alimentación externa, con el encendido de sus cuadros eléctricos. Con este nuevo avance, el buque comienza a operar de manera autónoma en uno de los sistemas esenciales para su futura navegación y operatividad.
Así es la fragata F-111 Bonifaz
Así es la fragata F-111 Bonifaz
El proceso se desarrolla durante varios días y cuenta con la colaboración de la Jefatura de Ingeniería, Construcciones y Obras del Arsenal de Ferrol (ICOFER). Tanto el astillero como los técnicos implicados siguen procedimientos exhaustivos establecidos por el fabricante y por la propia construcción naval militar, con controles continuos durante toda la secuencia de arranque de los cuatro generadores.
La F-111 Bonifaz incorpora cuatro grupos diésel generadores desarrollados por la Fábrica de Motores de Cartagena, diseñados para cubrir todas las necesidades energéticas del buque en operaciones. Estos sistemas han sido concebidos para responder a las exigencias técnicas y funcionales de la Armada, así como a los estándares actuales de calidad y normativa medioambiental.
El sistema de propulsión de las fragatas F-110 utiliza una configuración CODELAG (Combined Diesel Electric and Gas), una combinación de propulsión diésel-eléctrica y turbina de gas que permite diferentes modos de navegación. El buque puede operar únicamente con propulsión eléctrica, solo con turbina o mediante una combinación de ambas soluciones, en función de las necesidades tácticas y operativas.
La fragata dispone de dos motores eléctricos de 3,4 megavatios cada uno y de una turbina de gas de 22 megavatios, además de un empujador retráctil azimutal situado en proa para mejorar las maniobras. Este sistema busca reducir la firma acústica del buque y mejorar su eficiencia, aspectos especialmente importantes en operaciones antisubmarinas.
Los siguientes pasos previstos dentro del calendario del programa incluyen el encendido del Sistema Integrado de Control de Plataforma (SICP), considerado el «cerebro» técnico del buque, desde el que se supervisan y gestionan los sistemas principales de la fragata. Posteriormente llegará el arranque de los motores eléctricos propulsores durante el verano y, más adelante, la puesta en marcha de la turbina de gas.
Con estas fases completadas, Navantia prevé culminar la instalación y puesta en marcha completa del sistema de propulsión de la F-111 antes de finalizar el año. El objetivo es continuar avanzando hacia las pruebas de mar y la futura entrega a la Armada.
El programa F-110 continúa desarrollándose conforme a los plazos contractuales e incluso adelantando algunos hitos relevantes, según destacan fuentes de la industria naval. La segunda unidad de la serie, la F-112 Roger de Lauria, avanza actualmente en grada y se encuentra próxima a completar su estructura. De los 32 bloques que conforman el buque antes de la botadura, 27 ya han sido ensamblados.
Fragata F-111 Bonifaz de la Armada española
La botadura de la F-112 está prevista para después del verano, mientras que la F-113 Menéndez de Avilés continúa en fase de construcción en talleres, con 28 bloques en diferentes etapas de producción. Además, la puesta de quilla de esta tercera fragata se llevará a cabo en las próximas semanas, coincidiendo también con el inicio de elaboración de la F-114 Luis de Córdova.
Las fragatas F-110 están llamadas a convertirse en uno de los principales programas navales de la Armada para las próximas décadas. Estos buques sustituirán progresivamente a parte de las actuales fragatas de la clase Santa María y estarán especialmente orientados a la guerra antisubmarina, la protección de fuerzas navales y las operaciones de proyección y escolta.
El programa también representa una de las principales cargas de trabajo de los astilleros de Ferrol y un elemento estratégico para la industria de defensa española, tanto por el volumen tecnológico asociado como por el desarrollo de nuevos sistemas digitales, sensores y capacidades de automatización embarcada.