El Jefe de Estado Mayor de la Armada

El Jefe de Estado Mayor de la Armada

IV Jornada de Defensa de El Debate  El Jefe de Estado Mayor de la Armada reivindica la autonomía estratégica sin rechazar otras tecnologías

El Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Almirante General Antonio Piñeiro Sánchez, ha inaugurado la IV Jornada de Defensa de El Debate en un abarrotado salón del Hotel Wellington de Madrid. Piñeiro ha estado arropado por el Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, General de Ejército Amador Enseñat y Berea, y por el Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio (JEMA), General del Aire Francisco Braco Carbó, así como por buena parte de la cúpula militar.

Piñeiro ha desarrollado una intervención de gran calado ante una nutrida representación de altos mandos militares, responsables institucionales, directivos de las principales empresas tecnológicas y de defensa, expertos académicos y analistas especializados.

La disuasión, la innovación tecnológica y el fortalecimiento de la industria nacional de defensa fueron los ejes centrales de la intervención de Piñeiro. En su discurso, el máximo responsable de la Armada defendió la necesidad de reforzar las capacidades militares españolas para garantizar la seguridad nacional en un entorno internacional cada vez más inestable y reivindicó el papel estratégico que desempeña la Armada en la protección de los intereses de España.

Piñeiro situó la disuasión en el centro de cualquier estrategia de seguridad eficaz. Apoyándose en el conocido triángulo de Clausewitz —Fuerzas Armadas, sociedad y Gobierno—, explicó que la finalidad de la disuasión es evitar que un potencial adversario llegue siquiera a plantearse una agresión.

«Se trata de hacer desistir a un posible adversario de amenazar nuestros intereses y evitar así un posible enfrentamiento mucho antes de que se pueda iniciar», afirmó. A su juicio, «la disuasión es la herramienta más eficaz para evitar un conflicto abierto», aunque reconoció que exige inversiones importantes. Sin embargo, subrayó que siempre resultará menos costosa que una guerra.

Tres capacidades esenciales

El AJEMA destacó tres aportaciones fundamentales de la Armada a la fuerza conjunta española: la capacidad de proyección del poder naval sobre tierra, una eficaz fuerza submarina y la interoperabilidad con el resto de las Fuerzas Armadas y con los aliados. De las tres, consideró especialmente relevante la primera. «Las cosas suceden en tierra. Todo sucede en tierra», afirmó. Por ello, explicó que la capacidad de influir desde el mar sobre los acontecimientos terrestres es lo que convierte a una marina en una herramienta estratégica de primer orden. «La capacidad de proyección del poder naval sobre tierra es tan relevante que determina la entidad y el diseño de toda la Armada», señaló.

Piñeiro recordó además que España forma parte de un grupo muy reducido de países capaces de desarrollar esta capacidad de forma completa. «Solo hay cinco países en la OTAN que poseen esta capacidad completa: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia y actualmente España», destacó. Pertenecer a ese reducido grupo, añadió, convierte a la Armada española en una fuerza especialmente relevante tanto para la Alianza Atlántica como para la Unión Europea.

Una nación dependiente del mar

El almirante advirtió de que los últimos acontecimientos internacionales han demostrado que la estabilidad ya no puede darse por garantizada. Las tensiones geopolíticas, las amenazas a infraestructuras críticas y las interrupciones de las cadenas de suministro han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las sociedades modernas. «La realidad internacional nos ha recordado que esa normalidad precisa ser protegida», afirmó.

En este contexto, insistió en el carácter marítimo de España y en la dependencia nacional de los espacios marítimos. «La prosperidad y la seguridad de España están profundamente ligadas al mar, porque España es una nación eminentemente marítima», aseguró.

Por vía marítima llegan gran parte de los recursos energéticos, circula la inmensa mayoría del comercio exterior y discurren los cables submarinos que sostienen las comunicaciones, las transacciones financieras y buena parte de la actividad económica del país. «La mar sigue siendo el gran espacio que conecta a España con el mundo. Y precisamente por eso la Armada está ahí», afirmó.

El AJEMA destacó que la Armada desarrolla actualmente una actividad constante en escenarios muy alejados de las costas españolas. Sus unidades operan desde el Ártico hasta la Antártida, pasando por el Mediterráneo, el Atlántico y el Índico. «Lo que ocurre lejos de nuestras costas termina afectando a España», señaló para justificar esta presencia permanente.

El AJEMA insistió además en que la eficacia de la Armada es inseparable de la cooperación con los aliados. Según explicó, los marinos españoles se adiestran regularmente junto a las mejores marinas del mundo, lo que permite mantener elevados niveles de preparación y garantiza la integración inmediata en fuerzas multinacionales de la OTAN o de la Unión Europea.

Piñeiro dedicó una parte importante de su intervención a la innovación tecnológica, que calificó como una necesidad operativa más que como una opción. «La innovación ya no es una opción, es una necesidad operativa», afirmó. Sin embargo, precisó que innovar no consiste únicamente en adquirir nuevas tecnologías, sino en crear ecosistemas capaces de transformar ideas en capacidades militares reales. En este sentido, explicó que la Armada mantiene una estrecha colaboración con universidades, centros de investigación, empresas consolidadas y startups para identificar las capacidades que serán necesarias dentro de veinte o treinta años.

«Las capacidades que necesitaremos dentro de 20 o 30 años deben comenzar a desarrollarse hoy», señaló. El AJEMA reveló además que la Armada ya trabaja en la definición conceptual de la generación de fragatas que sucederá a las actuales F-110. Según explicó, el diseño de un buque de guerra comienza mucho antes de la construcción física y exige anticipar amenazas futuras, escenarios operativos y avances tecnológicos.

Los buques del futuro

Uno de los aspectos más novedosos de su intervención fue la referencia a los futuros buques modulares y adaptables. Durante décadas, explicó, los barcos se diseñaban para resistir el paso del tiempo. Ahora deben diseñarse también para evolucionar con rapidez. «Debemos avanzar hacia plataformas concebidas desde su origen con arquitecturas abiertas y modulares», afirmó. La idea es que determinados sistemas puedan sustituirse o actualizarse sin necesidad de rediseñar completamente el buque. En el futuro, advirtió, la capacidad de adaptación será tan importante como la propia capacidad de combate.

Soberanía tecnológica y autonomía estratégica

El máximo resposable de la Armada también defendió la necesidad de reforzar la soberanía tecnológica nacional. «La soberanía tecnológica es, en última instancia, libertad de decisión», afirmó. Para lograrla, consideró imprescindible mantener capacidades nacionales en sectores críticos y fomentar la colaboración entre defensa, universidad e industria.

Piñeiro puso como ejemplo el programa de elementos esenciales del buque autónomo, una iniciativa impulsada por la Armada que ya ha identificado trece proyectos relacionados con la autonomía marítima y la inteligencia distribuida. Asimismo, quiso matizar el concepto de autonomía estratégica, subrayando que no consiste necesariamente en rechazar tecnologías extranjeras.

Como ejemplo citó la decisión tomada hace más de dos décadas de incorporar sistemas estadounidenses en las fragatas F-100. Gracias a la transferencia tecnológica derivada de aquella apuesta, recordó, Navantia dispone actualmente del sistema de combate propio SCOMBA, presente en los buques de la Armada y exportado a otros países. «El camino hacia la autonomía estratégica no es un camino de un solo paso, sino el producto de acertadas decisiones, acuerdos empresariales y mucho trabajo y esfuerzo», afirmó.

El reconocimiento a los marinos y sus familias

En la parte final de su intervención, el AJEMA quiso destacar el papel de los hombres y mujeres que integran la Armada. Recordó que actualmente más de 5.000 efectivos se encuentran desplegados fuera de España y destacó el sacrificio que ello supone tanto para los militares como para sus familias. «No hay inversión más importante que aquella que sirve para la asistencia al personal de la Armada y a sus familias», aseguró.

Finalmente, dedicó unas palabras de reconocimiento al almirante retirado Juan Rodríguez Garat, distinguido durante la jornada por su trayectoria profesional y su contribución a la difusión de la cultura de defensa en España.

Como conclusión, Piñeiro recurrió a una máxima incluida en la visión estratégica Armada 2050: «Cuando no sabes hacia dónde navegas, ningún viento es favorable». Una frase con la que resumió la necesidad de mantener un rumbo claro para afrontar los desafíos estratégicos, tecnológicos e industriales que marcarán la seguridad de España en las próximas décadas.

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