La mina submarina de la Segunda Guerra Mundial que desde 1967 preside el monumento a la Armada en Cervo (Lugo)
Fuerzas Armadas La Armada restaura la simbólica mina de la II Guerra Mundial que llegó a una playa gallega arrastrada por el mar
La Armada Española ha iniciado la restauración de uno de los elementos patrimoniales más singulares vinculados a su historia en Galicia: la mina submarina de la Segunda Guerra Mundial que desde 1967 preside el monumento a la Armada situado en Pena Meá, junto a la playa de O Torno, en San Ciprián (Lugo). La pieza original ha sido trasladada al Arsenal Militar de Ferrol, donde será sometida a un proceso especializado de conservación antes de regresar a su emplazamiento. Mientras duren los trabajos, una réplica ocupará su lugar para mantener intacta la imagen de uno de los monumentos más representativos de la localidad.
La entrega de la histórica mina fue realizada por la alcaldesa de Cervo, Dolores García Caramés, acompañada por el concejal Alfredo Fernández y el presidente de la Asociación Mar de San Ciprián, Moncho Rivas. La delegación fue recibida en el Arsenal Militar de Ferrol, donde la Armada asumirá la restauración de un artefacto cuya llegada a la costa lucense constituye uno de los episodios más sorprendentes de la historia marítima de la comarca.
El origen de este monumento se remonta a diciembre de 1965. Coincidiendo con un periodo de fuertes mareas y temporales, una mina submarina procedente de la Segunda Guerra Mundial apareció frente a la costa de San Ciprián. Arrastrada durante años por las corrientes del Atlántico, el artefacto comenzó a golpear con violencia contra las rocas de la Anxuela antes de conseguir entrar en la ensenada de A Concha.
La mina continuó desplazándose libremente por el interior de la ría hasta alcanzar el puente de la carretera de Lieiro. Durante horas permaneció navegando de un lado a otro, chocando repetidamente contra las piedras. En aquella época todavía no existía el actual dique de protección de la Anxuela, por lo que el fuerte oleaje incrementaba la violencia de los impactos y hacía todavía más sorprendente que el artefacto no explotara.
La mina submarina de la Segunda Guerra Mundial que desde 1967 preside el monumento a la Armada en Cervo (Lugo)
Tenía carga explosiva
Los vecinos contemplaban con inquietud aquella enorme esfera metálica cubierta por los característicos cuernos detonadores utilizados por las minas de contacto de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la mayoría pensaba que, después de tantos años en el mar y tras soportar continuos golpes contra las rocas, el explosivo habría perdido toda su peligrosidad.
La realidad era muy distinta. Tras recibir el aviso, especialistas de la Armada se desplazaron hasta San Ciprián para inspeccionar el artefacto. Durante la operación comprobaron que la mina conservaba todavía carga explosiva y que existía la posibilidad real de que hubiera detonado en cualquier momento. Su desactivación evitó lo que podría haber sido una auténtica tragedia en una zona muy frecuentada por pescadores y vecinos.
Como muestra de agradecimiento por aquella intervención, la Cofradía de Pescadores de San Ciprián, que entonces constituía la principal institución representativa de la villa marinera, propuso conservar la mina como recuerdo permanente de aquel episodio. La iniciativa cristalizó en 1967 con la inauguración de un monumento dedicado a la Armada Española sobre las rocas de Pena Meá, junto al mirador de Miramar.
Desde entonces, la mina se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de San Ciprián y en un elemento inseparable del paisaje de la playa de O Torno. Durante casi seis décadas ha recordado tanto la eficacia de la intervención de la Armada como la extraordinaria suerte que acompañó a la localidad cuando aquel explosivo recorrió la ría sin llegar a estallar.
Municipio de Cervo en Lugo
El paso del tiempo y la permanente exposición al ambiente marino han deteriorado progresivamente la estructura metálica de la pieza. La acción combinada de la salinidad, la humedad y el viento hacía necesaria una intervención especializada para garantizar su conservación a largo plazo.
Con ese objetivo, el Ayuntamiento de Cervo y la Asociación Mar de San Ciprián impulsaron un proyecto conjunto con la Armada para trasladar temporalmente la mina al Arsenal Militar de Ferrol, uno de los principales centros logísticos e industriales de la Fuerza Naval española y referencia histórica en el mantenimiento de material naval.
Durante la visita institucional, la alcaldesa destacó que esta actuación permitirá preservar uno de los principales elementos patrimoniales del municipio y asegurar que continúe formando parte de la memoria colectiva de las futuras generaciones. La regidora agradeció especialmente la colaboración del Almirante Jefe del Arsenal Militar de Ferrol, Vicente Rubio Bolívar, así como del comandante José Manuel de Mata Hervás, cuya implicación ha resultado decisiva para poner en marcha la restauración.
Más allá de su valor local, la mina constituye un testimonio material de una guerra que también dejó huella en las costas españolas pese a la neutralidad oficial mantenida por España durante la Segunda Guerra Mundial. Miles de minas navales fueron fondeadas por los países beligerantes para proteger puertos, bloquear rutas marítimas o dificultar las operaciones navales enemigas. Muchas permanecieron a la deriva durante años tras finalizar el conflicto, siendo arrastradas por las corrientes oceánicas hasta aparecer en lugares muy alejados de donde habían sido sembradas.
La Armada Española mantiene desde hace décadas capacidades especializadas en la neutralización de artefactos explosivos submarinos mediante unidades de buceadores y equipos EOD (Explosive Ordnance Disposal), herederos de una larga tradición en operaciones de desactivación de municiones históricas.