La presentación del libro de Kitín Muñoz contó con la asistencia del Rey Simeón de Bulgaria; el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante general Teodoro López Calderón; el Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, Francisco Braco y Carbó; la princesa Kalina de Bulgaria y su hijo, Simeón Hassan
Fuerzas Armadas Kitín Muñoz presenta su libro sobre los boinas verdes: «Son héroes anónimos; no sabemos dónde están, pero están»
El Almirante General Teodoro E. López Calderón, Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) asistió a la presentación, del libro ‘Misión Oriente Medio’, de la colección ‘Boinas Verdes Españoles’, escrito por Kitín Muñoz y Terencio Pérez. Al acto, que se celebró en el Centro Superior de Estudios de la Defensa nacional (CESEDEN), asistió el Rey Simeón de Bulgaria, la princesa Kalina de Bulgaria y Simeón Hassan, hijo de la princesa y Kitín Muñoz.
Muñoz presentó la obra como el resultado de una idea que fue creciendo hasta convertirse en un proyecto destinado a preservar las experiencias de los miembros de las Unidades de Operaciones Especiales de los tres Ejércitos. A lo largo de su intervención, explicó el origen del libro, el proceso que llevó a sus autores a recuperar testimonios directamente en escenarios de conflicto y, sobre todo, quiso poner el foco en la dimensión humana de unos militares que desarrollan buena parte de su actividad lejos de la mirada pública.
El JEMAD, almirante general López Calderón, asiste a la presentación del libro ‘Misión Oriente Medio’, de la colección ‘Boinas Verdes Españoles’.
Muñoz comenzó reivindicando el valor de las ideas como motor de cualquier proyecto. «Una idea es la creación más poderosa de la mente humana», afirmó. En su opinión, una idea puede llegar a transformar una realidad cuando surge de una persona preparada y disciplinada y encuentra el apoyo necesario para desarrollarse. Ese planteamiento le sirvió para explicar cómo nació el proyecto de escribir el libro sobre los Boinas Verdes de las Fuerzas Armadas españolas.
La iniciativa partió de la voluntad de realizar un libro de memorias sobre los Boinas Verdes del Ejército de Tierra, pero evolucionó cuando se planteó incorporar a las unidades de operaciones especiales de los tres Ejércitos. Muñoz recordó especialmente la sugerencia recibida del almirante general López Calderón para ampliar el proyecto. «Os sugiero hacerlo de las tres unidades de Operaciones Especiales», confesó que le propuso. A partir de ese momento comenzó a tomar forma una obra que reuniría las experiencias del Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra, la Fuerza de Guerra Naval Especial y las capacidades de operaciones especiales del Ejército del Aire y del Espacio.
El autor quiso dejar claro que el libro no pretende presentar la visión particular de una única unidad o de sus autores. «Es un libro con el espíritu de las Unidades de Operaciones Especiales», explicó. Por ello, el proyecto se construyó junto a los propios protagonistas de las misiones, buscando que fueran ellos quienes contaran sus experiencias y aportaran su visión de las operaciones en las que habían participado.
Para Muñoz, esa búsqueda directa de los protagonistas constituía uno de los elementos fundamentales del proyecto. Los autores decidieron desplazarse hasta los escenarios donde habían estado desplegados los militares y recuperar allí sus testimonios. «Es estar en contacto con los verdaderos protagonistas de esas historias», señaló. El objetivo era evitar que el relato de las operaciones especiales quedara reducido a una visión externa y conseguir que las experiencias fueran contadas por quienes las habían vivido.
«Me dolían hasta las ideas»
El propio Muñoz tuvo que volver a prepararse para poder desplazarse a Irak. Después de años alejado de la actividad militar, explicó que tuvo que renovar su entrenamiento de Boina Verde y pasar por la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales de Jaca. Describió aquella experiencia como un regreso exigente a una formación que, en su caso, había quedado atrás. «Pasé unos días muy intensos. Doloridos. Me dolían hasta las ideas», recordó sobre aquellas jornadas de entrenamiento. La experiencia le permitió comprobar directamente la dureza de una preparación que los aspirantes a operaciones especiales afrontan durante meses. Según explicó, el curso se prolonga durante 37 semanas y somete a los candidatos a una exigencia física y mental extrema.
Muñoz describió las condiciones a las que se enfrentan los aspirantes: frío, lluvia, falta de sueño, hambre, sed, fatiga, estrés y largas marchas y carreras por terrenos montañosos, nieve y barro. «Frío, glacial, lluvia constante, siempre mojados, calados hasta los huesos, falta de sueño, hambre, sed, fatiga, estrés», relató. También destacó el reducido número de aspirantes que consigue completar el proceso de formación, una muestra, a su juicio, de la exigencia asociada a la obtención de la cualificación de operaciones especiales.
El Rey Simeón de Bulgaria; el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante general Teodoro López Calderón; el Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, Francisco Braco y Carbó; la princesa Kalina de Bulgaria y su hijo, Simeón Hassan
Una vez completada la preparación, el siguiente paso de los autores fue acompañar a los militares en Irak. Muñoz recordó el aterrizaje en Bagdad en un momento marcado por la actividad de drones y los enfrentamientos, así como el posterior desplazamiento por el desierto hasta las posiciones españolas. En aquel escenario coincidían miembros de las distintas unidades de operaciones especiales españolas. Boinas Verdes del Ejército de Tierra, Fuerza de Guerra Naval Especial y fuerzas especiales del Ejército del Aire y del Espacio trabajaban juntos en una misma misión. Muñoz destacó la capacidad de integración de estas unidades y utilizó una imagen para explicar el vínculo que las une: «Cada uno por su especialidad. Pero todos, una familia con una madre común».
Para el autor, la boina verde, junto con los símbolos propios de las operaciones especiales, representa esa pertenencia común. La convivencia en Irak le llevó a reforzar una de las ideas centrales de su intervención: la preparación militar y la excelencia operativa conviven con unos valores humanos muy marcados. Muñoz explicó que quedó especialmente sorprendido por el comportamiento cotidiano de los militares. En un entorno de conflicto, encontró respeto, compañerismo, humildad, educación y disciplina. «Respeto, compañerismo, humildad, buenas maneras. Subordinación. No están reñidas con el honor», señaló.
La parte humana ocupa un lugar destacado en el libro. Muñoz quiso recordar que detrás de cada Boina Verde existe una persona y, en muchos casos, una familia que afronta las consecuencias de los despliegues. Relató el caso de un joven teniente que permanecía seis meses desplegado mientras su mujer, embarazada, esperaba en España. Para el autor, la historia de esas familias es inseparable de la de los propios militares.
«Son personas con familia», resumió. El libro dedica por ello una atención especial a las mujeres y familiares que permanecen en España mientras sus maridos, padres o hijos cumplen misiones en zonas de conflicto. Muñoz quiso destacar que la exigencia de las operaciones especiales no se limita al militar desplegado, sino que también afecta a quienes esperan su regreso.
El autor puso como ejemplo el contraste entre la preparación de estos militares para enfrentarse a situaciones extremas y sus preocupaciones cotidianas. Recordó a un especialista en desactivación de explosivos que afrontaba su trabajo con aparente normalidad, mientras tenía las mismas preocupaciones familiares que cualquier otra persona.
El relato se centra especialmente en la misión desarrollada en Irak, donde los Boinas Verdes españoles participan en el adiestramiento de fuerzas iraquíes de operaciones especiales que combaten contra organizaciones terroristas como Daesh o Al Qaeda. Muñoz presentó esta actividad como una parte del esfuerzo español para contribuir a combatir el terrorismo lejos de las fronteras nacionales.
«Los Boinas Verdes españoles llevan años arriesgando sus vidas, frenando el terror allí donde surge para que nosotros vivamos en paz en nuestras tranquilas ciudades», afirmó. El libro pretende precisamente recuperar las historias de esos militares. Son relatos de acciones reales, pero también de dudas, experiencias y decisiones tomadas en situaciones de enorme dificultad. «Nace de ellos, de sus experiencias, de sus recuerdos, de sus dudas», explicó Muñoz.
Muchos de esos testimonios aparecen protegidos mediante nombres de guerra y sin revelar la identidad completa de sus protagonistas. Esa característica responde a la propia naturaleza de las operaciones especiales y a la necesidad de preservar la identidad de quienes desarrollan determinadas misiones. En ese contexto, Muñoz recurrió a algunos de los principios que, según explicó, forman parte de la cultura de estas unidades: «Ser parco en palabras. Que los hechos hablen por ti». También citó otra de las máximas que, a su juicio, resume su filosofía: «Si crees que eres el mejor, demuéstralo. Sin olvidar nunca que eres uno más».
Kitín Muñoz, durante la presentación del libro Boinas Verdes. Misión Oriente Medio, en el Ceseden
Otra de las frases que destacó fue: «Vive viendo y oyendo sin ser visto ni oído». Para Muñoz, estas máximas sintetizan una forma de entender las operaciones especiales basada en la discreción, la preparación, la humildad y la eficacia. Su conclusión fue una reivindicación del carácter anónimo de estos militares. «No sabemos dónde están, pero están», afirmó. Y añadió: «Los Boinas Verdes españoles son héroes anónimos».
Muñoz explicó finalmente que los fondos obtenidos con el libro están destinados a fines benéficos y a contribuir a cubrir necesidades básicas a través de la Fundación Roble y Machete. Cerró su intervención con un «¡Viva España!» que fue respondido por los presentes de forma atronadora en el Aula Magna del Ceseden.