La fragata F-101 Álvaro de Bazán participa desde esta semana en el ejercicio multinacional de alta intensidad Orión-26

La fragata F-101 Álvaro de Bazán participa desde esta semana en el ejercicio multinacional de alta intensidad Orión-26Estado Mayor de la Defensa

Armada española  La fragata Álvaro de Bazán F-101, en el mayor despliegue militar francés con escenarios de combate

La fragata F-101 Álvaro de Bazán participa desde esta semana en el ejercicio multinacional de alta intensidad Orión-26, una de las principales actividades de adiestramiento aliadas previstas para 2026, liderada por la Marina francesa y desarrollada bajo la conducción del Estado Mayor Conjunto de Francia, en coordinación con la OTAN.

Durante los próximos días, fuerzas navales, aéreas y terrestres de varios países aliados se integrarán en un escenario de combate complejo y multidominio con el objetivo de reforzar la interoperabilidad y la «capacidad de respuesta conjunta ante crisis de alta intensidad», según ha informado el Estado Mayor de la Defensa. Es decir, se plantean ejercicios de enfrentamientos directos entre fuerzas militares. España contribuye a este despliegue con la fragata Álvaro de Bazán, encuadrada en el dispositivo naval multinacional y bajo el mando del capitán de fragata Álvaro Zaragoza Ruiz.

El ejercicio Orión-26 moviliza un volumen significativo de medios humanos y materiales. Según la planificación francesa, participan más de 10.000 efectivos, alrededor de 25 buques de guerra, cerca de 140 aeronaves y diversas unidades terrestres desplegadas en distintas regiones del territorio francés y en áreas marítimas del Atlántico y el Mediterráneo. El objetivo central es poner a prueba la capacidad de los países aliados para operar de forma coordinada en escenarios de alta intensidad, caracterizados por la simultaneidad de amenazas en los dominios marítimo, aéreo, terrestre, espacial y cibernético.

Cohesión táctica

En una fase inicial, considerada de puesta a punto, el Grupo Aeronaval francés ha desarrollado actividades en el Mediterráneo con el portaviones Charles de Gaulle como buque insignia. Durante este periodo se han realizado ejercicios de control del espacio aéreo y marítimo, orientados a incrementar la cohesión táctica y la interoperabilidad entre las unidades participantes antes de su integración plena en el dispositivo multinacional. Estas maniobras previas han permitido sincronizar procedimientos, cadenas de mando y sistemas de mando y control.

El portaaviones francés Charles de Gaulle, en navegación

El portaaviones francés Charles de Gaulle, en navegaciónArmada Española

Tras esta fase inicial, el ejercicio evolucionará hacia el Atlántico, con especial protagonismo del Golfo de Vizcaya. En esta región se simulará una operación conjunta multinacional de gran envergadura, con la activación máxima de los cuarteles generales operativos y de los órganos responsables del apoyo logístico, las comunicaciones y el mando y control. El diseño del ejercicio contempla escenarios dinámicos y de elevada exigencia, en los que las fuerzas participantes deberán responder de manera coordinada a situaciones de crisis complejas y cambiantes.

Dimensión interministerial

Orión-26 incorpora además una dimensión interministerial, al integrar a distintos organismos civiles y militares del Estado francés. Esta vertiente tiene como finalidad ensayar una respuesta integral ante crisis de alta intensidad que requieran la coordinación de múltiples actores institucionales, más allá del ámbito estrictamente militar. Se trata de un enfoque cada vez más habitual en los ejercicios aliados, que buscan reflejar con mayor realismo los retos de seguridad contemporáneos.

La participación española se materializa a través de la fragata F-101 Álvaro de Bazán, primera unidad de la Clase F-100 de la Armada Española. El buque cuenta con una dotación aproximada de 205 personas y dispone de capacidades avanzadas para la vigilancia y la defensa aérea, lo que le permite controlar un amplio espacio marítimo y aéreo en apoyo de fuerzas propias y aliadas. Su integración en un grupo aeronaval liderado por un portaaviones aliado refuerza su papel como escolta antiaérea de alta capacidad.

Desde la mar, el comandante de la fragata ha subrayado que la participación en Orión-26 supone una oportunidad de adiestramiento para la dotación, al permitir operar en escenarios muy cercanos a los que podrían darse en un contexto real de crisis. El ejercicio, según ha señalado, destaca por el alto nivel de realismo de las simulaciones, lo que facilita el entrenamiento del mando y control en situaciones de presión, con una elevada densidad de medios aliados y una intensa actividad operativa.

La fragata Álvaro de Bazán entró en servicio a comienzos de la década de 2000 y desde entonces se ha consolidado como uno de los principales activos de la Armada en el ámbito de la defensa antiaérea. Está equipada con el Sistema de Combate AEGIS, que integra sensores, radares y sistemas de armas capaces de detectar, seguir y neutralizar amenazas aéreas y de superficie a gran distancia. Estas capacidades la convierten en un elemento clave para la protección de grupos aeronavales y para la defensa de áreas marítimas de interés estratégico.

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