Tarta de Santiago

Tarta de Santiago

De especialidad local a símbolo de la repostería gallega: el secreto detrás de este emblemático postre

Tradición, sabor y textura: así es uno de los bizcochos más emblemáticos de Vigo que conquista paladares en toda España

Galicia no solo es tierra de paisajes verdes, mariscos y leyendas. Su repostería, rica en sabores tradicionales, ocupa un lugar especial en la gastronomía española.

Algunos de sus dulces más emblemáticos se han hecho un hueco más allá de la comunidad gallega. La tarta de Santiago, con su inconfundible cruz en la superficie, es ya un símbolo reconocible a nivel nacional. También han ganado notoriedad las filloas, similares a los crepes, y las orejas de carnaval, crujientes y dulces, típicas de las fiestas.

El secreto, la sencillez de sus ingredientes combinada con la sabiduría de sus elaboraciones. Otros, sin embargo, han traspasado la frontera local, manteniéndose como secreto de una comunidad. Este es el caso de un dulce típico de Vigo, que con el tiempo, se ha convertido en un auténtico icono de la repostería gallega.

La razón de sus expansión por Galicia

Aunque nació en Vigo, la torta de nata ha conquistado paladares más allá de su lugar de origen. Conocida también como torta imperial o tarta de Chapela, este dulce tradicional ha dejado de ser un secreto local para consolidarse como un verdadero emblema de la repostería gallega.

Su secreto reside en una masa ligera y esponjosa, elaborada con harina, leche, azúcar, levadura, huevo y mantequilla, que actúa como base perfecta para su cobertura.

Uno de los elementos que distingue a este pastel es su característica cobertura: una salsa de nata cocida y azucarada que se vierte caliente sobre la superficie. Gracias a los orificios practicados previamente en la masa, el líquido penetra en el interior, aportando jugosidad y realzando el sabor del conjunto. El resultado es un postre de textura suave y sabor intenso.

Preparación que requiere precisión

Preparar la torta de nata no exige grandes técnicas, pero sí precisión. La clave está en controlar las proporciones y los tiempos de cocción, tanto de la masa como de la nata, para lograr esa fusión tan característica entre lo aireado del bizcocho y lo untuoso del baño lácteo.

Este pastel representa una forma de repostería casera que se ha adaptado a los nuevos tiempos sin perder autenticidad. Y es que, aunque la receta clásica se mantiene como favorita, han surgido versiones con coberturas alternativas: desde ganache de chocolate hasta crema de limón o caramelo líquido.

Estas reinterpretaciones permiten renovar el clásico sin traicionar su esencia, ofreciendo nuevas experiencias para los amantes de los dulces.

La torta de nata forma parte del patrimonio repostero de Galicia y sigue presente en celebraciones familiares, lo que refleja la vigencia de las recetas tradicionales y el valor que la gastronomía gallega otorga a los sabores de siempre.

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