El edificio provisional de la primera línea de ferrocarril de Galicia
Cuando Galicia se subió al tren para recorrer 42 kilómetros: esta fue su primera línea de ferrocarril
Llegaba 25 años después de que España viviera la inauguración de la primera línea ferroviaria, la que unía Barcelona-Mataró (1848)
La llegada del ferrocarril a Galicia tuvo un impacto de transformación social y económico en la región gallega. Y es que esta nueva infraestructura facilitó el transporte de mercancías y personas, impulsó el desarrollo industrial y turístico, y contribuyó a unir las diferentes regiones de Galicia.
Hasta entonces, Galicia permanecía relativamente aislada del resto de España debido a su complicada geografía. La inauguración de la primera línea de tren, abrió una nueva era de progreso que cambiaría para siempre la historia de la comunidad gallega.
Una fecha para el recuerdo
La Estación de Cornes, inaugurada en 1873, fue la primera línea ferroviaria en Galicia y marcó un hito en la historia del transporte en Galicia. Y llegaba a la comunidad gallega, 25 años después de que España viviera la inauguración de su primera línea ferroviaria, la que unía Barcelona con Mataró (1848).
Exactamente el 15 de septiembre comenzó a operar la primera línea de ferrocarril en Galicia, que tenía una extensión de 42 kilómetros. Este recorrido conectaba la estación de Cornes, situada en el entonces municipio de Conjo (hoy integrado en Santiago de Compostela), con la estación de Carril, ubicada en el antiguo municipio de Santiago de Carril, actualmente parte de Villagarcía de Arosa.
Esta línea ferroviaria sería la primera en Galicia y la tercera en el noroeste de España.
Aunque el origen de esta línea se remonta a principios de la década de 1860, que fue cuando se comenzó a planificar la conexión ferroviaria en Galicia.
La Estación de Cornes fue concebida inicialmente como un punto provisional, dado su emplazamiento alejado del centro de Santiago. La estación original consistía en un pequeño edificio de madera de una sola planta, diseñado simplemente para albergar a los pasajeros mientras esperaban el tren.
A pesar de la provisionalidad de su ubicación, esta línea ferroviaria de tan sólo 42 kilómetros, fue un paso fundamental para la modernización de esta comunidad autónoma al permitirse el acceso al transporte ferroviario hasta entonces inédito en Galicia.
De estación a casa de asociaciones
La estación de Cornes experimentó una evolución importante a lo largo de los años. En 1920, la estación fue renovada con la construcción de un nuevo edificio de mayor tamaño y materiales más duraderos como el ladrillo y el hormigón.
Este nuevo edificio se erigió sobre el mismo emplazamiento, y aunque estaba destinado a ser una estación de mayor permanencia, su uso fue relativamente corto, ya que solo estuvo operativo hasta 1943.
La Casa de las Asociaciones
En 1943, un nuevo capítulo en la historia de la estación llegó con la inauguración de la línea La Coruña-Santiago, lo que implicó el cierre de la estación de Cornes. Con la ampliación y mejora de la infraestructura ferroviaria, el antiguo edificio quedó en desuso y, con el paso del tiempo, fue perdiendo su función original. Pero la historia de la estación no terminó aquí.
En 2005, tras décadas de abandono, se decidió darle un nuevo uso al edificio reconvirtiéndolo en la Casa de las Asociaciones, un centro destinado a albergar diversas entidades y asociaciones de la zona.
En la reconstrucción de este nuevo edificio se mantuvo la práctica totalidad de su fachada original, permitiendo que los vestigios del pasado ferroviario de la estación de Cornes siguiesen presentes en la actualidad. Aún hoy en día, se pueden leer las inscripciones en su fachada, que antaño indicaban la dirección de los trenes y servían de guía para los pasajeros.
La evolución del ferrocarril en Galicia
El ferrocarril ha sido y sigue siendo un elemento clave en la historia de Galicia.
En las décadas siguientes a la primera línea de ferrocarril en Galicia se construyeron nuevas líneas que conectaron las principales ciudades gallegas con el resto de la península.
Sin embargo, sería necesario esperar hasta el 2011 para presenciar la llegada de la alta velocidad ferroviaria a Galicia, una línea que permitió reducir los tiempos de viaje entre las principales ciudades gallegas y Madrid.
Hoy, 152 años después, Galicia sigue evolucionando en términos de conectividad ferroviaria, aunque no sin desafíos. La comunidad ha avanzado con la llegada de la alta velocidad, sin embargo, el resto del sistema ferroviario aún enfrenta problemas de modernización y cobertura.