Algunas plantas tóxicas que crecen en los campos gallegos y debes conocer

Algunas plantas tóxicas que crecen en los campos gallegos y debes conocerWikipedia

Cuidado con estas plantas en tu visita a Galicia: son tóxicas y pueden jugarte una mala pasada

Es importante ser conocedores de dónde crecen y qué efectos pueden provocar para evitar males mayores

En Galicia, muchas plantas presentes en jardines, montes y márgenes de caminos destacan por su belleza natural. Sin embargo, algunas de ellas encierran un riesgo para la salud.

Su apariencia inofensiva puede ocultar sustancias altamente tóxicas capaces de causar desde irritaciones leves hasta efectos neurológicos graves o incluso la muerte. Reconocer estas especies es fundamental para prevenir intoxicaciones accidentales, especialmente en zonas rurales o durante actividades al aire libre.

Algunas de las que crecen en Galicia

Aunque muchas veces pasen desapercibidas por su belleza o porque ya se hacen familiares, algunas de las plantas que crecen en Galicia, tanto en jardines como en entornos naturales, esconden un alto grado de toxicidad. Algunas son ornamentales, otras silvestres, pero todas comparten una característica: su potencial peligro para la salud.

Un ejemplo de ello es la Trompeta de los Ángeles (Brugmansia), conocida en Galicia como Trompetas do Anxo. Esta planta, muy presente en patios y jardines por sus vistosas flores colgantes y su perfume embriagador, puede resultar extremadamente tóxica.

La simple inhalación prolongada de su aroma o el contacto con mucosas puede provocar alucinaciones, taquicardias, sequedad extrema y estados de confusión, convirtiéndola en una amenaza silenciosa, especialmente para niños y mascotas.

Del ámbito doméstico pasamos al entorno natural con el Nabo del Diablo (Oenanthe crocata), una de las especies más peligrosas del paisaje gallego. Frecuente en zonas encharcadas y márgenes de ríos, esta planta, similar en apariencia al perejil, posee una toxicidad letal incluso en pequeñas dosis. Su consumo accidental ha provocado intoxicaciones graves e incluso muertes, como la registrada en Betanzos en 2022.

Lo mismo sucede con la cicuta (Conium maculatum), pariente cercana dentro de la familia de las apiáceas, que también crece en bordes de caminos y zonas húmedas. Su fama como veneno mortal no es infundada ya que basta un pequeño contacto o su ingestión para desencadenar parálisis muscular, dificultad respiratoria y muerte por asfixia.

Trompeta del Ángel

Trompeta de los ÁngelesWikipedia

En esa línea de plantas silvestres de gran toxicidad destaca también el estramonio (Datura stramonium), llamado herba meiga en Galicia. Presente en solares abandonados y márgenes de caminos, contiene alcaloides potentes en todas sus partes. No solo su ingestión es peligrosa: incluso el humo producido al quemarla puede inducir alucinaciones, confusión mental y, en casos extremos, coma. Su uso medicinal en algunos contextos no resta gravedad a sus efectos si se manipula sin conocimiento.

La dedalera (Digitalis purpurea), o estralote, crece en zonas sombrías y caminos forestales. Aunque se utiliza farmacológicamente por sus propiedades sobre el ritmo cardíaco, su consumo sin control médico puede provocar arritmias graves, vómitos, mareos e incluso la muerte. Se trata de una planta atractiva, pero de manipulación peligrosa.

La belleza del azafrán silvestre (Colchicum autumnale), conocido como quitamerendas, es otra trampa natural. Florece en otoño, en campos y bordes de caminos, y debe su nombre al cambio de rutina que marcaba para los campesinos gallegos. Pese a su apariencia inofensiva, todas sus partes contienen colchicina, un alcaloide altamente tóxico que puede provocar daños en los sistemas gastrointestinal, renal y respiratorio, derivando incluso en fallo multiorgánico si no se trata a tiempo.

También originaria de ambientes húmedos es la hierba carmín (Phytolacca americana), muy común en las Rías Bajas y en las riberas de los ríos. Esta planta de porte arbustivo, conocida también como herba tintureira, alcanza hasta tres metros de altura. Sus hojas, tallos, raíces y frutos contienen toxinas que pueden causar vómitos, espasmos, debilidad muscular y complicaciones respiratorias. A pesar de sus aplicaciones medicinales en dosis controladas, es muy peligrosa si se consume sin supervisión.

Hay otras especies cuya toxicidad es menos extrema, pero igualmente relevante, como el jacinto silvestre (Hyacinthoides non-scripta), que se encuentra en bosques húmedos y jardines sombreados. Aunque su toxicidad es moderada, el contacto con el bulbo o la ingestión accidental puede provocar irritaciones, vómitos y dolor abdominal, por lo que también se debe tratar con precaución.

Ya sea por su uso decorativo o por su presencia en el medio natural, todas estas especies comparten un rasgo común: son ejemplos de cómo la belleza vegetal puede esconder efectos adversos graves para la salud. Conocerlas, saber identificarlas y evitar el contacto innecesario es clave para disfrutar del entorno gallego con seguridad y respeto.

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