Martiño Ramos, el profesor condenado a 13 años de prisión por violar a una de sus alumnas

Martiño Ramos, el profesor condenado a 13 años de prisión por violar a una de sus alumnasOrense en Común

El exmiembro de En Marea se prodigaba en redes y eventos culturales en La Habana antes de su detención

Martiño Ramos se fugó a Cuba antes de que le notificaran la condena de 13 años y seis meses de prisión por violar a una de sus alumnas

Meses antes de que el Tribunal Supremo ratificara la condena el 15 de septiembre contra Martiño Ramos Soto, el exmiembro de En Marea, que participó en la creación de esta formación de izquierdas, ya se había fugado de España. Cuando le quisieron notificar la sentencia de 13 años y seis meses de prisión por violar a una de sus alumnas menores, no había ni rastro del profesor de música. Aprovechó que no se había dictado prisión provisional ni tomado ninguna medida cautelar para viajar a Portugal y, desde allí, volar a Brasil. Después, pasó por Perú antes de asentarse de forma definitiva en La Habana.

Una fuga muy meditada que, como informa la Policía Nacional, no pudo llevar a cabo solo. Esas mismas fuentes fueron las que consiguieron seguirle la pista hasta Cuba, lo que permitió que el pasado 31 de octubre, la Audiencia Provincial de Orense emitiese un auto de solicitud de extradición desde el país. Aunque no existe tratado activo, las autoridades cubanas le detuvieron hace unos días, según se pudo conocer este lunes. Como en España, llevaban tiempo vigilándole y eran conocedores de la situación.

Martiño Ramos, en su foto de perfil de Instagram

Martiño Ramos, en su foto de perfil de Instagram

No es extraño teniendo en cuenta que para haber sido, hasta su detención, un prófugo de la Justicia española, Martiño Ramos no llevó una vida precisamente discreta en La Habana. Sí, cambió su aspecto físico. Abandonó el moño al más puro estilo Pablo Iglesias para lucir un pelo más cortito y escalonado con canas y aspecto más cuidado. Aparte de eso, no se escondió en absoluto.

Hasta hace unos días llevó una vida notablemente pública, incluso se prodigó en las redes sociales para dar buena cuenta de sus vivencias en Cuba. Solo castellanizó su nombre por Martín Soto, en vez de Martiño Ramos Soto, pensando quizá que la Policía no iba a conseguir seguir su rastro. Por lo demás, no se perdió ningún sarao ni se ocultó en el barrio de El Vedado —que no es precisamente barato—.

Martiño Ramos, en la galería de arte Fototeca de Cuba

Martiño Ramos, en la galería de arte Fototeca de CubaREDES SOCIALES

Fotógrafo y habitual en las galerías de arte

Se dejaba ver habitualmente en centros culturales, como en la galería de arte Fototeca de Cuba, restaurantes y bares. Rehizo su vida profesional como fotógrafo y hasta hace unos días presumía de sus retratos en su perfil, sin ningún tipo de cautela. Lo hacía como si no pesase sobre él una condena por violación ni estuviese entre los diez fugitivos más buscados por la Policía Nacional.

Sus patrones de conducta con las mujeres no cambiaron mucho, dado que se dedicaba a fotografiar a jóvenes a las que invitaba a su casa. «Yo no te puedo explicar la cantidad de veces que ese tipo me invitó a su casa, diciéndome que para hacerme fotos y qué sé yo. La suerte es que yo nunca le pinté gracia. Se ve una persona amable, superbuena gente, y todo lo contrario», ha contado una modelo al periódico cubano 14 y medio tras conocerse la noticia.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas