Casa Morriña
Casa Morriña, el refugio secreto en la Ribeira Sacra donde Mario Casas rodó la película 'Zeta'
A orillas del río Miño y rodeado de empinadas laderas de viñedos, se esconde una de las grandes joyas de Lugo
La Ribeira Sacra es uno de los tesoros naturales y culturales mejor conservados de la Galicia interior, que comprende las riberas de los ríos Cabe, Sil y Miño, en la zona sur de la provincia de Lugo y el norte de la de Orense. Es un lugar que transmite paz y donde el tiempo se detiene gracias a esos parajes imponentes que lo hacen único.
Concentra, además, uno de los mayores asentamientos de Europa de iglesias y monasterios medievales, como el de Santo Estevo de Ribas de Sil, el de Montederramo, el de Ferreira de Pantón o el de San Pedro de Rocas, uno de los templos cristianos más antiguos que se conocen.
Por si fueran pocas las razones para visitar este enclave, la Ribeira Sacra es también tierra fértil para el cultivo de vinos con viñedos situados en empinadas laderas que hacen de esta labor algo heroico. La Denominación de Origen Ribeira Sacra está más que consolidada como una de las mejores.
Por todo ello, este lugar, que es candidato a ser declarado Patrimonio de la Humanidad en 2026, ha sido el escenario escogido por el director Dani de la Torre para rodar la película Zeta, protagonizada por el gallego Mario Casas.
Casa Morriña, un alojamiento a orillas del Miño
En concreto, el equipo ha elegido uno de los alojamientos con más encanto de la zona: Casa Morriña. Se trata de una vivienda situada a pie del río Miño, en Chantada (Lugo). Su interior es de lo más espectacular, aunque su mayor encanto radica en el porche de la casa, que cuenta con unas vistas directas al cauce del río.
El alojamiento, que puede reservarse a través de varias plataformas, fue rehabilitado con sumo mimo. El exterior de piedra combina a la perfección con los tejados de madera y el toque de modernidad lo dan sus paredes totalmente acristaladas que inundan de luz natural el interior de las estancias. Disfrutar de unos días en este enclave es la escapada perfecta para desconectar del ruido y fundirse con el paisaje del Miño.