Ana Pontón, en una rueda de prensa
Sillones por principios: el BNG sacrifica su feminismo en Lugo para salvar el pacto con el PSOE y Tomé
La formación nacionalista aclara, un día antes de la votación, que apoyará el tripartito en la Diputación pese a las acusaciones de acoso que pesan contra Tomé
Pocas esperanzas quedaban ya en que el BNG no rechazase abrazar la continuidad de un pacto en la Diputación de Lugo con el PSOE y con el voto de José Tomé, acusado por al menos seis mujeres de presunto acoso sexual. A tenor de lo visto hasta la fecha, un paripé de cara a la galería mientras se ultimaban las negociaciones a puerta cerrada para auspiciar a Carmela López como presidenta, no se albergaban mucho optimismo.
Quedaba una mínima confianza en que los nacionalistas volviesen a la coherencia de su discurso y se negasen a validar con sus votos una estructura de poder manchada por denuncias de tal gravedad. Sin embargo, el propio BNG confirmaba a última hora de este lunes su apoyo a la investidura de la socialista Carmela López, y con este, su continuidad en el poder del nacionalista Efrén Castro como vicepresidente.
Tal y como aseguraron, el BNG apoyará «la mayoría de izquierdas surgida de las elecciones municipales de 2023», dando su voto a la candidatura de Carmela López Moreno en el pleno que se celebrará este miércoles, 14 de enero, a las doce del mediodía.
Asimismo, la formación nacionalista confirmaba también «su voluntad de mantener el actual marco de colaboración en el gobierno provincial», después de valorar de forma positiva la gestión de los ejecutivos de coalición durante los últimos seis años y medio, un período en el que, según han destacado, se consolidó el Plan Diputación, se amplió la red pública de Centros de Atención a Personas Mayores, se reforzó el respaldo a los sectores productivos y al tejido asociativo y se avanzó en la mejora de espacios públicos, bienes patrimoniales e instalaciones de titularidad provincial.
El BNG se escuda en que no ven con buenos ojos la estrategia del Partido Popular, al que acusan de «utilizar una denuncia por acoso sexual como arma política contra la formación nacionalista y como pretexto para intentar acceder a un gobierno que, según han señalado, no logró en las urnas en las pasadas elecciones municipales».
En cambio, son los nacionalistas quienes se aprovechan de los votos de un presunto acosador sexual y de la diputada provincial del PSdeG Pilar García Porto, a quien ellos mismos señalaron como «encubridora» tras saberse que ella, junto a José Ramón Gómez Besteiro y Lara Méndez, conocía al menos una de las denuncias de acoso sexual contra José Tomé.
Unas palabras que dejan muy claro que el BNG prima, con su decisión, el poder por encima de los ideales de los que tanto presume. Demuestran que las líneas rojas del nacionalismo, presuntamente inquebrantables en materia de acoso sexual, son, en realidad, móviles en función a los intereses.