El habitante de 800 años que te sorprenderá en el Camino de Santiago

El habitante de 800 años que te sorprenderá en el Camino de SantiagoTurismo de Galicia

Así es el habitante más antiguo del Camino de Santiago que la mayoría de peregrinos ignora

Se ubica en uno de los tramos más agradecidos del Camino Francés

Quienes recorren el Camino de Santiago comprueban pronto que, más allá de alcanzar la meta, el itinerario adquiere un valor propio. A lo largo de las distintas rutas jacobeas, el caminante se encuentra con numerosos elementos de interés patrimonial y cultural que no siempre figuran en las guías habituales, como iglesias románicas poco conocidas, núcleos rurales pintorescos o vestigios de antiguas civilizaciones.

En el Camino Francés, la ruta más transitada, un habitante lleva más de ocho siglos siendo testigo del constante paso de peregrinos y, pese al tiempo transcurrido, continúa pasando inadvertido para muchos de ellos.

El árbol que vio pasar la historia

Se trata del castaño centenario de Ramil, uno de los ejemplares más emblemáticos y longevos de todo el Camino de Santiago. Está situado en la aldea del mismo nombre, a las puertas de Triacastela (Lugo), en uno de los tramos más agradecidos del Camino Francés, justo después de superar la exigente subida a O Cebreiro. Según diversos estudios, este castaño común (Castanea sativa) cuenta con una antigüedad aproximada de 850 años.

Sin embargo, su edad no es el único rasgo que despierta admiración. Sus dimensiones lo convierten en un árbol excepcional ya que alcanza cerca de nueve metros de perímetro y presenta un tronco irregular, surcado de huecos y coronado por gruesas ramas que parecen esculpidas por el paso del tiempo. Su amplia copa ofrece sombra natural al caminante bajo la cual se detiene a descansar, fotografiar o simplemente a tocar su corteza antes de retomar la marcha.

Su valor ha sido reconocido de forma oficial. Desde febrero de 2022 figura en el Catálogo gallego de Árboles Singulares, una distinción que garantiza su protección y conservación.

El cambio de ritmo de Triacastela

El castaño de Ramil está estrechamente vinculado al entorno en el que se encuentra. La aldea de Ramil marca un punto de transición para los peregrinos que llegan desde O Cebreiro. Y es que se encuentran con este paisaje tras superar uno de los ascensos más exigentes del Camino Francés, en donde el trazado se suaviza.

Las viviendas tradicionales de pizarra, los campos que flanquean el itinerario jacobeo y la presencia de la Sierra do Oribio al fondo definen este tramo inicial en Galicia.

Sierra do Oribio

Sierra do OribioTurismo de Galicia

A escasa distancia, Triacastela actúa como núcleo de servicios para el caminante. La localidad ofrece alojamiento, restauración y espacios de descanso, además de puntos de interés patrimonial como la iglesia de Santiago, de origen románico y reformada en el siglo XVIII, donde muchos peregrinos aprovechan para sellar la credencial. Su plaza central se convierte a diario en lugar de encuentro, con un constante trasiego de mochilas y caminantes de distintas procedencias.

El entorno natural completa el atractivo de la zona, con senderos sencillos hacia aldeas próximas, miradores y áreas boscosas dominadas por robles, castaños y abedules.

En ese entorno, la Castiñeira de Ramil adquiere un significado especial, porque más allá de su antigüedad y de sus dimensiones, actúa como testigo permanente de siglos de peregrinación y del paso del tiempo en una ruta en constante movimiento.

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