El pueblo gallego que resurgió del abandono
De estar al borde del éxodo a convertirse en un ejemplo de revitalización: así resurgió este pueblo gallego
La rehabilitación de viviendas tradicionales, la promoción del turismo rural y la llegada de nuevos habitantes han demostrado que es posible devolver la vida a un pueblo
Galicia lleva décadas enfrentándose a un desafío demográfico: el éxodo rural. Muchas aldeas quedaron vacías, con un patrimonio en riesgo de desaparecer y una población envejecida. Sin embargo, recientes iniciativas muestran que el abandono no siempre es irreversible. La rehabilitación de viviendas tradicionales, la promoción del turismo rural y la llegada de nuevos habitantes han demostrado que es posible devolver la vida a estos pueblos.
Entre las historias de renacer rural sobresale la de una pequeña aldea del municipio de Beariz, en Orense, que dejó atrás la casi total despoblación para erigirse como un referente de rehabilitación en Galicia.
De aldea fantasma a vida comunitaria
En pleno interior de Galicia, Alvite se asienta en un entorno natural protegido y alejado de los circuitos turísticos masificados. Su transformación ha sido notable: la rehabilitación de viviendas tradicionales, la recuperación de espacios públicos y la apuesta por un modelo de desarrollo sostenible han convertido a esta aldea en un ejemplo de cómo revitalizar el rural y evitar su abandono.
El proceso de recuperación se inició en 1996 con la apertura de una casa de turismo rural, una iniciativa pionera que supuso el primer paso para reactivar la vida económica y social de la aldea. Cerca de treinta viviendas han sido rehabilitadas, respetando la arquitectura tradicional, y las calles se han acondicionado para mantener la esencia histórica del pueblo.
El impulso definitivo llegó a partir de 2014, cuando apenas cuatro personas residían de forma permanente en el lugar. Desde entonces, el regreso de antiguos vecinos y sus descendientes, junto con la llegada de nuevos pobladores atraídos por la calidad de vida y el entorno natural, ha permitido repoblarla progresivamente hasta alcanzar hoy en torno a 21 habitantes estables.
Este renacer forma parte de una tendencia más amplia en el rural gallego, donde la rehabilitación del patrimonio, el turismo sostenible y pequeñas iniciativas locales se han convertido en herramientas eficaces para frenar la despoblación y recuperar territorio. La implicación de los vecinos ha sido fundamental en este proceso.
Un pueblo por descubrir
El entorno natural de Alvite es uno de sus grandes atractivos. La aldea está rodeada de frondosos robledales y bosques de ribera, con rutas de senderismo como la circular de 12,8 km alrededor del valle del regato de Ponte Pedriña, afluente del río Avia. Este itinerario, de baja dificultad, permite recorrer abedules, robles y pinares, y observar la rica fauna local, ya sea a pie, en bicicleta o todoterreno.
Además, Alvite cuenta con restos arqueológicos como mámoas y petroglifos, testigos de su ocupación milenaria, y áreas recreativas que complementan la oferta para visitantes.
El caso de Alvite muestra cómo una aldea prácticamente despoblada puede recuperar vida mediante la planificación y la implicación vecinal. La rehabilitación de viviendas, la recuperación de espacios públicos y la organización de actividades culturales han sido factores clave en su transformación que ha sido posible gracias a la implicación de sus vecinos.