La crisis del combustible golpea a la flota de Vigo
La crisis del combustible golpea a la flota de Vigo: los armadores piden ayudas urgentes al Gobierno
El aumento del precio no es el único problema que preocupa al sector
La flota pesquera con base en Vigo ha encendido las alarmas por el fuerte incremento del precio del combustible en los últimos días. La Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI) ha trasladado a la Secretaría General de Pesca su «profunda preocupación» por una escalada de costes que amenaza con comprometer la viabilidad de muchas embarcaciones, especialmente las que faenan en aguas lejanas.
Según la organización, el precio del gasóleo ha experimentado una subida superior al 72 % en apenas una semana, una evolución que sitúa nuevamente a la flota en un escenario similar al vivido durante la crisis energética de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Ante esta situación, los armadores reclaman al Ministerio la adopción de «medidas extraordinarias» que permitan amortiguar el impacto económico sobre el sector.
Gasolina y otros problemas derivados
Durante 2025 el precio medio del combustible se situó en 0,555 euros por litro, mientras que en los dos primeros meses de 2026 la media se mantuvo en torno a 0,533 euros por litro. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente en cuestión de días. Según los datos manejados por ARVI, algunas tomas de combustible realizadas en Irlanda ya han alcanzado 1,10 euros por litro, mientras que en el propio puerto de Vigo se han registrado precios cercanos a 0,991 euros por litro.
Este incremento, señalan los armadores, está directamente relacionado con la inestabilidad generada por la guerra en Oriente Próximo, que ha provocado una nueva tensión en los mercados energéticos internacionales.
El aumento del precio no es el único problema que preocupa al sector. ARVI advierte también de dificultades en el suministro de combustible detectadas durante el pasado fin de semana en algunos puertos europeos. En el caso de Irlanda, varios buques se vieron obligados a realizar repostajes parciales, muy por debajo de los volúmenes previstos inicialmente. Esta situación complica la planificación de las campañas pesqueras, especialmente para aquellos barcos que operan en aguas internacionales o en caladeros lejanos y dependen de escalas estratégicas para abastecerse.
A la subida directa del gasóleo se suma otro factor que agrava la situación económica de las empresas pesqueras: el encarecimiento de la energía en general. Según advierten los armadores, el aumento del precio del gas y de la electricidad tendrá un efecto en cadena sobre otras actividades vinculadas al sector.
Entre los costes que previsiblemente subirán se encuentran el transporte marítimo, el almacenamiento frigorífico en puerto o el uso de contenedores refrigerados, elementos esenciales para mantener la cadena de frío del pescado desde el barco hasta los mercados.
El impacto de esta escalada de precios se deja sentir especialmente en las flotas de altura y gran altura, que operan desde puertos extranjeros o en zonas de pesca alejadas de la costa europea. Estas embarcaciones tienen un consumo de combustible muy elevado y dependen en gran medida de la estabilidad de los precios para mantener la rentabilidad de sus campañas.
ARVI advierte de que superar el umbral del euro por litro puede convertirse en un punto crítico. Según la organización, si esta tendencia se mantiene en el tiempo, la actividad podría volverse económicamente inviable para un número creciente de buques.
Medidas que reclama el sector
Ante este escenario, los armadores de Vigo han trasladado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación varias propuestas para amortiguar el impacto de la crisis energética.
Entre ellas destacan mecanismos de reducción del coste del combustible, la movilización del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (Fempa) para compensar el incremento de gastos, así como ayudas para paradas temporales de la actividad en caso de que la situación se prolongue.
También solicitan apoyo a las organizaciones de productores, mediante medidas como el almacenamiento de producto, y una mayor flexibilidad en las cuotas pesqueras, con el objetivo de adaptar la actividad a las nuevas condiciones económicas.
El sector pesquero gallego, uno de los más importantes de Europa, observa con preocupación la evolución de los precios energéticos. Si la escalada continúa, advierten los armadores, la sostenibilidad económica de parte de la flota podría quedar seriamente comprometida en las próximas semanas.