Manuel Reija, lotero acusado de quedarse presuntamente con un boleto premiado
Vandalizan la administración del lotero que se quedó con el boleto premiado con 4,7 millones de euros en La Coruña
El vandalismo refleja la indignación social que rodea un caso que ha conmocionado a la ciudad, cuyo juicio ha comenzado este lunes en la Audiencia Provincial
La administración de Loterías y Apuestas del Estado de San Agustín, en La Coruña, ha aparecido llena de pintadas. El ataque vandálico coincide con el inicio del juicio en la Audiencia Provincial contra su dueño, Manuel Reija. El lotero se sienta en el banquillo acusado de apropiarse de un boleto de la Primitiva premiado con 4,7 millones de euros que, supuestamente, halló tirado hace ya 14 años.
«Soy un ladrón de mierda» y «estoy en el juzgado por ladrón». Con estos mensajes, escritos en grandes letras rosas sobre el cristal del escaparate, ha amanecido la administración de San Agustín. El vandalismo refleja la indignación social que rodea un caso que ha conmocionado a la ciudad, cuyo juicio ha comenzado con una sentencia popular en la calle.
Según la versión mantenida por el propio Manuel Reija, se encontró el boleto premiado de forma casual. Varias personas se postularon después como posibles dueños de este premio, mientras que el lotero argumentaba que no había aparecido el propietario y, por tanto, tenía derecho a cobrar el montante.
Al año siguiente de sellarse, el Ayuntamiento de La Coruña inició un «expediente de hallazgo» para buscar al ganador del billete premiado. Con posterioridad, se inició la investigación policial y se puso en tela de juicio la versión ofrecida por el lotero, llegando a considerarse que él mismo le había ocultado el premio al verdadero dueño cuando este había acudido a comprobar el boleto. La investigación señaló a un presunto legítimo propietario, ya fallecido, y cuyos herederos ahora reclaman el premio.
Seis años de prisión por apropiación indebida
La Audiencia Provincial de La Coruña será la encargada de dirimir quién es el verdadero dueño del boleto premiado y si la actuación del lotero constituye un delito de apropiación indebida, 14 años después del sorteo. Se solicitan seis años de prisión y la misma pena para su hermano, considerado colaborador necesario del posible fraude como delegado de Loterías, según la acusación.
El Ministerio Público sostiene que el acusado era «conocedor del alto importe del premio, se lo quedó para así, junto con los demás boletos, y no comunicó al apostante dicho extremo ni tampoco le devolvió el resguardo ni el comprobante expedido por el terminal».