El ciclista y bombero de Ponteareas Samuel González
El ciclista Samuel González, en estado grave tras ser arrollado por un conductor que triplicaba la tasa de alcohol
El vehículo empezó a arder después del atropello y acabó calcinado
El ciclista y bombero de Ponteareas Samuel González permanece ingresado en estado grave tras ser arrollado el pasado fin de semana en la carretera N-120. El accidente, ocurrido en el tramo que une Mondariz y Covelo, ha causado una profunda consternación en la provincia de Pontevedra, especialmente al trascender que el conductor del vehículo, investigado por cuatro delitos, triplicaba la tasa de alcoholemia permitida en el momento del impacto.
Los hechos ocurrieron sobre las 19.00 horas del domingo, cuando el vehículo conducido por el hombre embistió al ciclista Samuel González, que resultó herido grave y permanece ingresado en el hospital. Momentos después, el coche comenzó a arder y acabó calcinado, aunque no había nadie en su interior.
La Guardia Civil ha abierto una investigación para conocer las circunstancias de este suceso. El conductor fue sometido a una primera prueba de alcoholemia, que arrojó un resultado «muy por encima» del valor máximo permitido, pero luego se negó a ratificar dicho resultado con una segunda prueba.
El hombre está investigado por cuatro delitos (a la espera de lo que determine la instrucción judicial): la negativa a someterse a la prueba 'de contraste', un delito de conducción temeraria, un delito de lesiones graves por imprudencia y por conducción bajo los efectos del alcohol, ya que, si bien no quiso hacer el segundo test, los agentes constataron que presentaba «signos evidentes» de haber consumido alcohol.
Profunda consternación
La Federación Ciclismo Gallego ha emitido un comunicado en las últimas horas en el que traslada su apoyo y cariño a la familia y allegados de Samuel, «un deportista ejemplar», y ha confirmado que el atropello, «de extrema gravedad», ocurrió cuando el joven estaba entrenando.
«Pero, junto a este apoyo imprescindible, debemos alzar la voz con claridad. Lo ocurrido no es un accidente. Cuando un conductor circula triplicando la tasa de alcoholemia, o lo hace a velocidades incompatibles con la seguridad, no hablamos de fatalidad, hablamos de un delito», ha denunciado el organismo federativo.
Junto a peatones y motoristas, el colectivo ciclista forma parte del «grupo más vulnerable» en la vía pública, y ha subrayado que no se puede «normalizar» el aumento de víctimas y de este tipo de sucesos. «No podemos aceptar que entrenar, desplazarse o simplemente disfrutar de la bicicleta suponga jugar con la vida», ha recalcado en su comunicado.
Por este motivo, desde la Federación Ciclismo Gallego han exigido más controles, más prevención, más educación vial y más «protección real», al tiempo que han recordado que «la convivencia en la carretera es responsabilidad de todos, pero especialmente de quien conduce vehículos capaces de causar daños irreparables».
«La vida de un ciclista, de un peatón o de un motorista depende de las decisiones que tomen al volante. Un solo gesto irresponsable puede destruir familiar, carreras deportivas y comunidades enteras», han sentenciado.