Castro de Baroña
Las playas gallegas que están entre las más bonitas de España, según ‘National Geografic’
La prestigios publicación destaca precisamente esa diversidad al recordar que el país cuenta con «un asombroso inventario de playas perfectas»
España es uno de los países con mayor riqueza litoral de Europa. Sus casi ocho mil kilómetros de costa, bañados por el Cantábrico, el Atlántico y el Mediterráneo, ofrecen un diverso catálogo de playas para disfrutar en verano. Y en ese mapa costero, Galicia vuelve a destacar la selección de Viajes National Geographic, que reúne las playas más bonitas de España para 2026.
La prestigios publicación destaca precisamente esa diversidad al recordar que el país cuenta con «un asombroso inventario de playas perfectas», capaces de adaptarse a todo tipo de viajeros: desde quienes buscan contemplar puestas de sol infinitas hasta los que prefieren el surf, la naturaleza virgen o el aislamiento absoluto. National Geographic lo resume con una idea clara: España es un país donde es «imposible caer en la rutina al hablar de las mejores playas», y Galicia es probablemente uno de los mejores ejemplos de ello.
Las tres playas gallegas destacadas
Las playas gallegas se han convertido en una presencia habitual en las principales clasificaciones de turismo y viajes. Su diversidad paisajística, la buena conservación de muchos de sus espacios naturales y la existencia de arenales para todos los gustos, desde playas urbanas hasta grandes extensiones de arena en entornos protegidos, han situado a Galicia entre los destinos costeros más valorados de España.
Esa posición vuelve a quedar reflejada en la última selección elaborada por National Geographic, reconociendo tanto la singularidad de sus paisajes como el atractivo de una costa que cada año atrae a miles de visitantes. Las tres playas gallegas se cuelan entre las más destacadas del país: Castro de Baroña, Playa de las Catedrales y Playa de Rodas.
En la costa de La Coruña, el Castro de Baroña es uno de los enclaves más singulares de todo el litoral español. No se trata solo de una playa, sino de un paisaje donde la historia y la naturaleza conviven de forma directa. Tal y como destaca la publicación, «los celtas eligieron este lugar como asentamiento por su belleza y ubicación estratégica». Hoy, los restos de aquel poblado aún se mantienen sobre un entorno de arena fina y mar abierto, en un escenario completamente salvaje. El acceso, a través de un sendero de tierra, ya anticipa la experiencia en un lugar donde no hay servicios, ni infraestructuras, ni artificios. Solo mar, viento y silencio.
En la Mariña lucense, la Playa de las Catedrales se ha convertido en uno de los grandes iconos naturales de Galicia y de toda España. Su fama no es casual y es que la erosión del mar ha esculpido gigantescos arcos de piedra que evocan naves góticas. National Geographic la describe como un lugar donde «sus arcos de hasta 30 metros de alto se aprecian mejor con la marea baja», momento en el que el visitante puede caminar entre pasadizos naturales y cuevas abiertas al océano. El acceso regulado mediante reserva previa en verano refuerza su carácter de espacio protegido, donde la conservación es clave para mantener intacta su espectacularidad. No es solo una playa, sino un monumento natural en constante transformación.
Y por último, En el corazón del Parque Nacional de las Islas Atlánticas se encuentra la Playa de Rodas, considerada por muchos como una de las playas más bellas del mundo. Con forma de media luna perfecta, este arenal conecta dos masas de tierra a través de una lengua de arena blanca bañada por aguas de un intenso color esmeralda. El acceso, exclusivamente en barco desde Vigo, contribuye a preservar su estado prácticamente virgen. La propia publicación la describe como un enclave de «aguas de vidrio color esmeralda», una imagen que resume la sensación de pureza que transmite este rincón del Atlántico.
La presencia de estas tres playas en la selección de National Geographic no hace sino reforzar el papel de Galicia como uno de los destinos costeros más singulares de España. Aquí, el mar no solo se contempla; se vive, se siente y se interpreta a través de la historia, la geografía y la naturaleza.