A Roiba

A RoibaFundación Luis Seone

La familia del arquitecto Vázquez Molezún pide una concesión al Gobierno sobre la «casa barco» de A Roiba

La vivienda, levantada de forma privada a finales de los años 60, ha quedado incluida dentro del terreno público tras la última delimitación oficial del Estado

Los herederos del famoso arquitecto coruñés Ramón Vázquez Molezún han iniciado los trámites para salvar la conocida «casa barco» de A Roiba, en la costa de Bueu. Tras los cambios en la ley que declararon que la vivienda ocupa terreno público, la familia ha solicitado una concesión administrativa al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El objetivo de este trámite es legalizar la situación del inmueble y garantizar que puedan seguir disfrutando de este refugio de verano.

La familia pide mantener los derechos previos y garantizar el «uso y aprovechamiento» de los 180 metros cuadrados del inmueble. El expediente ya se tramita a través del Servicio Provincial de Costas del Estado y cuenta con un periodo de exposición pública de un mes para alegaciones, según adelanta el Faro de Vigo.

Se acogen a que la actual Ley de Costas, que fue publicada con posterioridad al levantamiento de la vivienda, recoge una disposición transitoria para aquellos terrenos que antes de su entrada en vigor eran privados. Para esos casos, existe la posibilidad de pedir una concesión que les habilite para mantener los derechos previos, respetando los usos y aprovechamientos existentes, según marca la normativa.

Una casa sobre el mar

La historia de este icónico refugio comenzó en 1966, cuando Vázquez Molezún y su esposa llegaron a Bueu buscando un rincón vacacional. Aunque sus intentos iniciales fracasaron tras no conseguir que les vendieran una parcela frente a la ría de Pontevedra, la pareja no se rindió. Fue entonces cuando encontraron unas ruinas asentadas directamente sobre la arena.

Aquellos muros eran las antiguas huellas de una fábrica de salazón ya cerrada. Tras adquirir esta singular estructura, el arquitecto coruñés proyectó esta vivienda que parece navegar sobre las olas. Fiel a su nombre de «casa barco», la vivienda funciona como un navío varado en la roca donde cada rincón imita la vida a bordo. El paisaje desde el salón es la inmensidad del mar y las habitaciones parecen auténticos camarotes.

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