La afición del Deportivo se siente criminalizada

La afición del Deportivo se siente criminalizadaEL DEBATE

La afición del Deportivo planta cara a su directiva: pide «vaciar Riazor» ante el Real Madrid

La movilización pretende convertir uno de los partidos más mediáticos del verano en un escaparate del descontento

El partido del Real Madrid en La Coruña puede dejar una imagen poco habitual en Riazor. Mientras el Deportivo prepara la celebración del Trofeo Teresa Herrera ante uno de los clubes con mayor capacidad de atracción del fútbol mundial, una parte de su afición prepara una protesta contra la propia entidad. La Federación de Peñas del Deportivo, Old Faces y Riazor Blues han llamado a «vaciar Riazor» durante el encuentro para elevar la presión sobre la directiva por las condiciones impuestas a los abonados de Marathon Inferior.

Las tres agrupaciones han hecho un llamamiento a toda la afición deportivista para que no acuda este miércoles al estadio con motivo del Teresa Herrera. La movilización pretende convertir uno de los partidos más mediáticos del verano en un escaparate del descontento con la gestión del club.

El conflicto tiene su origen en las condiciones establecidas por el Deportivo para los abonados de la grada de Marathon Inferior. Las peñas consideran que las medidas son «discriminatorias» y «abusivas» y reclaman a la directiva que busque una solución a una situación que, según denuncian, está generando un creciente malestar entre los seguidores.

Pero el mensaje de las agrupaciones va más allá de una reivindicación relacionada con una grada. El fondo de la protesta es el modelo de club que, a su juicio, está impulsando la actual dirección.

«Una directiva cada vez más alejada»

Las peñas han cargado duramente contra la gestión de la entidad y consideran que la dirección del Deportivo está «cada vez más alejada de la esencia del club y de su gente».

Por eso han planteado el Teresa Herrera como una oportunidad para demostrar que el conflicto no afecta únicamente a los abonados de Marathon Inferior. El llamamiento está dirigido al conjunto del deportivismo, con la intención de que la respuesta sea colectiva y obligue al club a reconsiderar las condiciones que han provocado el enfrentamiento.

La estrategia tiene además un componente simbólico evidente. Riazor es uno de los grandes elementos de identidad del Deportivo y su afición ha convertido históricamente el estadio en uno de los campos con mayor ambiente del fútbol español. Dejar vacías las localidades y retirar la animación supone, por tanto, utilizar precisamente uno de los elementos que definen al club para lanzar un mensaje a su dirección.

Las peñas quieren que la protesta sea visible y difícil de ignorar. Es por esto, por lo que los colectivos no se han limitado a pedir que los aficionados no acudan al partido. También han reclamado a los abonados que no «liberen» sus asientos. La petición busca que el estadio muestre de forma física el alcance del descontento. Si los abonados ceden sus localidades, estas podrían ser ocupadas por otros espectadores y el efecto visual de la protesta quedaría diluido.

Las agrupaciones recuerdan, además, que el Teresa Herrera es un partido amistoso. Por ello, su ausencia no debería afectar al cumplimiento del mínimo de encuentros oficiales que el Deportivo exigirá a partir de esta temporada para poder renovar los abonos. Este argumento permite a los promotores de la protesta plantear el boicot sin que, según explican, los abonados tengan que asumir las consecuencias vinculadas al requisito de asistencia.

La elección del Teresa Herrera para realizar la protesta no es menor. El rival es el Real Madrid y la cita tendrá una repercusión muy superior a la de cualquier otro amistoso. La visita del conjunto blanco convierte el encuentro en una de las grandes citas del verano en La Coruña y garantiza una importante atención mediática. Precisamente por eso, las peñas han escogido este escenario para hacer visible su enfrentamiento con el club.

Una protesta que tendrá continuidad

La movilización tampoco está planteada como una acción aislada. Las agrupaciones han confirmado que mantendrán de forma indefinida el cese de la actividad de animación en el interior de Riazor.

Ahora pretenden utilizar precisamente esa ausencia como mecanismo de presión. «Animamos a todo el deportivismo a continuar con las protestas y a no ceder en la defensa de un modelo de club justo y respetuoso con su afición», señalan las peñas en su comunicado. La frase evidencia que la disputa ya no se limita a Marathon Inferior. Las agrupaciones han convertido el conflicto en una reivindicación sobre la relación entre el Deportivo y sus seguidores y sobre el papel que debe tener la afición en las decisiones del club.

El comunicado termina con una frase que resume el enfrentamiento y que apunta directamente a la concepción que las peñas tienen del actual proyecto del Deportivo. «Que Riazor sea el reflejo de lo que siempre fue, y no un escaparate comercial sin alma».

La reivindicación sitúa el conflicto en un terreno especialmente sensible para la afición: la identidad del club. Las peñas no quieren que Riazor pierda el carácter que tradicionalmente ha tenido ni que las decisiones relacionadas con el estadio terminen desplazando a quienes han construido buena parte de su ambiente.

Marathon Inferior se ha convertido así en el epicentro de una disputa que amenaza con prolongarse durante el inicio de la temporada. Y el primer gran pulso llegará este miércoles. El rival será el Real Madrid, pero el mensaje de las gradas estará dirigido hacia otro objetivo: la directiva del Deportivo.

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