Grada durante la celebración del gol del Deportivo en el partido con el Elche
Cisma total en el Dépor: la marea de Guantánamo toma Riazor y estalla la guerra con la prensa
Camisetas naranjas emulando la prisión carcelaria y vetos informativos a la prensa dinamitan el regreso a la élite del deportivismo
Lo que debería ser una temporada emocionante, llena de ilusiones y ganas en este regreso a Primera después de ocho largos años fuera de la alta competición, se está empañando de la peor manera posible. Aunque poco tenga que ver con lo que está sucediendo, parece que desde la imposición nacionalista del cambio de nombre del Deportivo de La Coruña a la denominación «A Coruña» para «adecuarse» al topónimo de la ciudad, el Club no levanta cabeza.
El ascenso se celebró a lo grande con una afición completamente volcada en las calles, tiñendo La Coruña de azul y blanco para festejar el fin de una larguísima travesía por el desierto con la ilusión de volver a convertirse en el Súper Dépor que plantó cara a los gigantes del fútbol español.
Sin embargo, la euforia popular ha durado un suspiro por el descontento de la afición por la subida de precios de los abonos y unas medidas que consideran «abusivas» de control de acceso dictadas por la directiva para la grada de Marathon Inferior de Riazor. Mientras que los demás abonados del estadio podían renovar su abono de forma online, a los socios de esta zona se les impuso realizar el trámite de manera presencial y se les prohíbe ceder su asiento durante la temporada.
Además, el nuevo protocolo dicta que durante la temporada serán sometidos a controles aleatorios de identidad en los accesos y se les obligará a solicitar una autorización previa para portar elementos tradicionales de la grada como banderas, pancartas, bombos o megáfonos. El Club fundamenta esta decisión en un argumento económico: el peso de las sanciones disciplinarias acumuladas y velar por la seguridad.
Boicot de los partidos
Esta rígida política de seguridad ha encendido los ánimos de la masa social, que respondió con una sonora manifestación en la calle le pasado 17 de julio y boicoteando los recientes encuentros del Dépor.
El primer aviso llegó en el Teresa Herrera ante el Real Madrid, promoviendo un severo desplante en las gradas. No obstante, el verdadero desafío estalló en el debut liguero contra el Elche, donde la afición escenificó su descontento vistiendo de forma masiva camisetas de un llamativo color naranja. Una estampa impactante que imitaba deliberadamente el vestuario de los presos de Guantánamo para protestar contra lo que consideran un 'control carcelario' por parte de la directiva.
Pero los problemas de los mandamases del Dépor no se quedan ahí, puesto que también se han ganado a buena parte de los medios en su contra después de vetar las preguntas sobre las protestas de la hinchada. La Asociación Española de la Prensa Deportiva (AEPD) defendió este martes, a través de un comunicado, la «libertad de prensa» ante la censura vivida durante la comparecencia del futbolista Ximo Navarro tras el encuentro entre el Deportivo de La Coruña y el Elche.
Un respaldo que llegaba después de los distintos comunicados emitidos por la Asociación Galega de Xornalistas do Deporte (Agaxorde) y la Asociación de la Prensa de La Coruña (APC) en defensa de los profesionales de la información afectados.
Por su parte, el Deportivo de La Coruña denuncia «insultos» y «presiones» vertidas por algunos aficionados contra sus jugadores en las últimas semanas. Según la directiva blanquiazul, estos sectores buscan que los futbolistas asuman «una posición concreta en asuntos extradeportivos» totalmente ajenos a su actividad puramente profesional. Unos hechos que, como aseguran, han sido puestos en conocimiento de los servicios jurídicos del Club.