Esta es la cascada más grande de Galicia
Esta es la cascada más alta de Galicia y no es la de Ézaro
Alcanza los 70 metros de altura y se encuentra en el interior de la provincia de Pontevedra
Galicia es tierra de agua. Ríos, arroyos y fervenzas, cascadas en gallego, atraviesan su geografía creando los paisajes que la identifican, donde la naturaleza se muestra en estado puro. Estas formaciones naturales se han convertido en un valioso reclamo turístico.
Algunas se encuentran cerca del mar, como la célebre del Ézaro, sin embargo, muchas otras se esconden en el interior de la comunidad gallega, donde el agua cae con fuerza entre rocas y vegetación, ofreciendo un espectáculo natural igualmente impresionante y, en muchos casos, menos conocido.
Estos rincones, apartados de las rutas más turísticas, sorprenden por su belleza salvaje y la tranquilidad que los rodea. Y en uno de ellos se encuentra la cascada más alta de Galicia.
Un espectáculo visual como reclamo
La Fervenza do Toxa (las cataratas del Toja) es considerada la más alta de Galicia en caída libre, alcanza los 70 metros de altura. Se encuentra en el corazón de la comarca del Deza, en el interior de la provincia de Pontevedra, dentro del municipio de Silleda.
Este territorio, marcado históricamente por el peso del sector ganadero, es también paso obligado para los peregrinos que recorren la Vía de la Plata en su camino hacia Santiago de Compostela. Pero más allá del Camino, Silleda guarda tesoros naturales de gran valor, siendo esta catarata uno de los más destacados.
El salto de agua se desploma en un solo tramo por una pared rocosa rodeada de un denso bosque autóctono que alberga robles, castaños, laureles y alcornoques, entre muchas otras especies.
El entorno, además, forma parte del Sistema Fluvial Ulla-Deza y está incluido en la Red Natura 2000 como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), por lo que su protección y conservación son prioritarias.
El acceso a este salto de agua se realiza a través de un sendero señalizado y bien acondicionado, que recorre poco más de un kilómetro entre árboles autóctonos y vegetación típica del bosque atlántico. Se trata de una ruta de baja dificultad, lo que la convierte en una opción ideal para una excursión en familia. El recorrido finaliza en la base misma de la cascada, un entorno singular y muy fotogénico.
También existe la posibilidad de observar la cascada desde las alturas, ya que a pocos metros se encuentra un mirador.
Pero la experiencia no termina en la cascada. Muy cerca se alza el Monasterio de San Lourenzo de Carboeiro, una joya del románico gallego del siglo XII que añade un componente histórico al recorrido. De hecho, la ruta en cuestión une estos dos puntos emblemáticos junto a la playa fluvial de A Carixa, en un trazado de seis kilómetros.
Así, esta fervenza se erige no solo como la más alta de Galicia, sino también como una de las más especiales, tanto por su valor natural como por el patrimonio que la rodea.