Antonio Serrano, exjefe de la Policía Local de Córdoba
Antonio Serrano, exjefe de la Policía Local de Córdoba
«No recuerdo que ningún político me haya llamado al orden nunca»
Tras más de tres décadas en la Policía Local, con 19 años como jefe, deja el cargo quien ha sido fundamental en el devenir de la ciudad en este tiempo
En las dos últimas décadas, la figura de Antonio Serrano como jefe de la Policía Local de Córdoba se ha hecho muy popular. Siempre un paso detrás de los alcaldes, discreto y eficaz ha sabido entender la evolución de la ciudad en este tiempo que se ha expandido hacia poniente, que ha peatonalizado el centro casi en su totalidad y que ha visto surgir el fenómeno de los patinetes. Córdoba ha cambiado mucho en estos años y su trabajo ha tenido algo que ver.
En estos casi 30 años ha habido tiempo para todo, para lo bueno y para lo malo. Entre los mejores recuerdos que se lleva están dos operaciones de esas de las que el político se pone la medalla gracias al trabajo de los técnicos, y se trata del traslado de la Feria de la Salud a El Arenal y de la carrera oficial al entorno de la Mezquita Catedral, entre otros.
Aunque a partir de ahora podrá usar el uniforme en determinados actos, dedica más tiempo a los suyos. El jueves recibió un homenaje multitudinario en el Parador La Arruzafa y concede entrevistas de balance y así cierra el círculo de aquel primer contacto que tuvo con los medios de comunicación en un debate en la TVM, cuando estaba recién llegado a la Policía Local, sobre la Policía de Barrio y del que recuerda hasta el más mínimo detalle.
Antonio Serrano, exjefe de la Policía Local de Córdoba
-¿Cómo fue el primer día de jubilado tras colgar el uniforme en la percha?
Fue el 8 de septiembre, porque cumplía los años el día 7. Era el día de la Fuensanta, un día para mí muy bonito para pasar a la jubilación. Recuerdo que uno de los primeros eventos que tuve en 1994, que fui jefe durante 15 meses, fue la coronación de la Virgen de la Fuensanta en el bulevar del Gran Capitán. Fue la primera coronación en la que como jefe tuve que organizar todo el dispositivo y me ha hecho ilusión jubilarme el día de la Fuensanta.
-¿Esperaba la llegada de este momento?
-Creo que es progresivo. Cuando vas llegando a la edad de 65 años, aunque me podia haber jubilado a los 60, estaba de jefe, hablaba mucho con el alcalde y de alguna forma he ido prorrogando hasta los 65 años. He disfrutado mucho con mi trabajo pero conforme uno se acerca a la edad de jubilación el cuerpo se va medio adaptando. Me ha venido muy bien el verano, con las vacaciones de por medio, y me he ido acostumbrado a que no fuera un corte radical y en un día pasar del 100 al cero. Creo que lo voy a llevar bien.
Es verdad que te levantas y lo primero que hacía era ver el móvil para saber qué es lo que había pasado pero eso ha quedado ya en un segundo plano
-Aburrirse no se va a aburrir.
-No. Tengo muchas actividades y me gusta lo típico y lo tópico: lecturas, deporte, quiero dedicarme a la familia y a mi madre, que tiene 96 años, quiero estar más con ella, que vive en Priego, de donde es mi familia y llevo fuera casi 50 años. Sin prisa pero sin pausa ya veremos cómo voy enfocando los próximos meses y los próximos años.
-¿Cómo lleva que el teléfono haya dejado de sonar tanto?
-Creo que bien, porque es verdad que lo primero que hacía si sonaba a altas horas de la noche era ver qué pasaba. Hemos tenido inundaciones, los atentados de ETA de mayo del 96, la muerte de las compañeras por la banda de la nariz, incendios; en fin, son muchas cosas, que suena el teléfono y te levantas. Si la cosa es grave te vistes y vas al servicio a ver qué es lo que hay y si no es grave te acuestas otra vez e intentas coger el sueño pero es complicado. Es verdad que te levantas y lo primero que hacía era ver el móvil para saber qué es lo que había pasado pero eso ha quedado ya en un segundo plano porque ya no me levanto con ese mono.
-¿Cómo lleva esto la familia?
-Al principio mal pero luego se han ido acostumbrando. No les quedaba otro remedio. Al principio, me iba al despacho de la casa y los dejaba a ellos tranquilos para no molestarlos. Luego al final estaban también cansados y me decían que ya iba siendo hora de que me jubilase. Pero han visto que era mi profesión, que tenía vocación de estar ahí.
-Usted fue militar antes que policía local. ¿Cómo fue este cambio de vocación?
-En mi familia hay un bisabuelo que fue capitán en Cuba. Luego, cuando perdimos Cuba, se jubiló y se dedicó a las tareas agrícolas porque tenía campo. Luego tuve un tío que fue alférez provisional en la guerra, se quedó en el Ejército y llegó a teniente coronel del Ejército del Aire. Estos son mis antecedentes familiares y me presenté a la Academia de Suboficiales, aprobé y estuve unos años de suboficial. Hice la carrera de Derecho, compaginandola con el trabajo y salieron plazas de oficial en varias provincias. Tenía un coronel que me decía que me preparara para el Cuerpo Jurídico Militar y estuve ahí un tiempo a ver qué hacía y mi mujer, que también es de Priego de Córdoba, decidimos venirnos a Córdoba. Saqué la plaza aquí y ella pidió el traslado.
Es positivo que la gente tenga estudios porque a más cultura, entiendo, la gente va a comprender mejor a los ciudadanos
-Han pasado casi cuatro décadas de aquello. En aquel momento sería más raro que un agente de la Policía Local tuviera estudios universitarios. ¿Es esto hoy más frecuente?
-Sí. En aquella época ya estaba en vigor la Ley 1/1989 de Coordinación de Policías Locales que pedía titulación. Para la escala técnica, que eran entonces oficiales y hoy son intendentes, se pedia licenciatura; para la escala ejecutiva, diplomatura, y para la escala básica, graduado escolar, que luego subió a bachiller. La mayoría de mandos que había en el cuerpo no tenían estudios o carrera, porque eran muy mayores y los estudios que tenían eran básicos. Es verdad que hubo mucha gente que empezó a estudiar dentro del Cuerpo y hoy día vienen muchos policías con carreras, con diplomaturas, con grados; en fin, gente muy preparada. También, dentro del Cuerpo hay quien sigue estudiando y se sigue preparando porque cada vez que asciendes, aunque sea por promoción interna, necesitas los estudios. Si vas a pasar de la escala básica, que es policia y oficial, a la escala ejecutiva, que es subinspector e inspector, necesitas una diplomatura y para la escala técnica, el grado. Hoy no es difícil encontrarte un policía con estudios superiores.
-¿Cómo se nota esta preparación en el día a día del servicio?
-La gente está muy preparada y la verdad es que se nota bastante. En este caso se ha evolucionado a mejor. El único problema que puede traer es que alguien en un futuro se pueda sentir frustrado por no poder alcanzar la categoría que a lo mejor quiere desde un principio, porque aunque tengas carrera no todo el mundo puede llegar a oficial o subinspector porque las plazas son limitadas. Salvo esto, creo que es positivo que la gente tenga estudios porque a más cultura, entiendo, la gente va a comprender mejor a los ciudadanos.
Antonio Serrano, exjefe de la Policía Local de Córdoba
-Hay delegaciones municipales, como puede ser el caso de Infraestructuras, Cultura, Juventud o cualquier otra, donde se nota más el color político de cada gobierno municipal. ¿La Policía Local funcional sola o también tiene margen para la política?
-Entiendo que debe funcionar desde el punto de vista profesional, lo más profesional posible. De hecho, he intentado, y creo que en cierta medida he conseguido, que la gente se dedique a su profesión y no a la política. Que los políticos hagan su política y nosotros a nuestra legislación, nuestras leyes y a trabajar por y para los ciudadanos. Vocación de servicio público mande quien mande, venga quien venga y lealtad institucional hacia los alcaldes. He pasado por distintos alcaldes y alcaldesas, de Izquierda Unida, del Partido Popular y del Partido Socialista. Siempre les he dicho lo mismo, que soy un profesional que quiere trabajar por y para la Policía, y creo que es bueno que la Policía esté al margen de la política. Lo he intentado y creo que en mucha medida lo he conseguido. Que hay gente que quiere hacer política dentro del Cuerpo, que supongo que lo habrá, de uno u otro signo, pues allá ellos.
-¿Al político que ponen al frente de la Delegación de Seguridad se le explica que la Policía Local es otra cosa?
-De entrada, la Policía Local, según la legislación, es indelegable. A efectos de mando está el alcalde y el jefe inmediato del Cuerpo. Ni el concejal, ni coordinadores, ni directores tienen ahí nada que ver. ¿Qué pasa? Hombre, hay que ser conscientes de que el alcalde no va a estar en el día a día, por eso delega pero el delegado lo es de Seguridad y no de la Policía Local. Es lógico que tenga una persona de mucha confianza en la Policía Local porque si no tienes un concejal que te diga el día a día, el alcalde no puede estar. Todos los alcaldes han comprendido esto y han visto que ellos son los jefes y que tienen que estar pendientes.
Con la jubilación anticipada se jubilaron 60 personas en enero de 2019 y sufrimos bastante
-¿Ha tenido que frenarle los pies a algún político alguna vez?
-Me han respetado mucho los políticos, mucho. No recuerdo que ningún político me haya llamado al orden nunca ni me haya llamado a su despacho y me haya dicho que he hecho algo que no le gusta, no. Me han respetado mucho y yo los he respetado a ellos, como es lógico. Si alguno ha dicho que había que hacer algo, con buenas palabras se le explica lo que dice la legislación y le he dado las razones juridicas, que como licenciado en Derecho algo sé, de legalidad e, incluso, de oportunidad. Porque muchas veces se quieren plantear determinadas cuestiones que por circunstancias de falta de personal o de algún otro motivo no se pueden hacer en esos momentos.
-¿Cuál es la radiografia de la Policía Local a día de hoy?
-Es la de una Policía Local muy preparada, con muchos medios muy buenos. He dejado una infraestructura de coches muy buena, de transmisiones, de material. Cuando entraba una promoción nueva de prácticas a todos les dábamos un chaleco antibalas y antipunzón, y mis compañeros de Andalucía me decían que cómo se les podía dar a quienes estaban en prácticas. Hemos entendido que tienen que ir a la calle con los máximos medios posibles y somos únicos en ese aspecto. A nivel de recursos materiales estamos muy bien y a nivel de personal hemos pasado unos años difíciles en la década de 2009 a 2020 que por el tema económico se han repuesto muy pocas plazas. Luego, con la jubilación anticipada se jubilaron 60 personas en enero de 2019 y sufrimos bastante. Ahora, en los últimos cinco años se cubrirán más de 200 plazas pero, claro, se sigue jubilando gente. Ahora mismo estaremos en torno a los 400 o 400 y algo con la nueva promoción que está entrando ahora en prácticas y otros que se han incorporado, y si todos los años se siguen sacando 40 o 50 plazas creo que se llegará a 500 policías, que es una ratio aceptable de 1,5 por cada mil habitantes, que es lo normal y creo que se puede conseguir. A partir de ahí, claro, el Cuerpo estaría mejor.
La evolución de El Arenal prácticamente ha sido eso, de poder hacer botellón en cualquier lado a erradicarlo dentro del recinto ferial y llevarlo fuera
-¿Se ha quedado en el despacho algún proyecto que le hubiera gustado llevar a cabo?
-Siempre se quedan proyectos, siempre hay margen de mejora. Hay muchos proyectos que creo que se podían haber implementado pero los tiempos de la Administración son los que son y los contratos son como son y se tarda un montón en hacer las cosas. En fin, hay muchos proyectos que estaban en marcha y lo bueno es que los compañeros que se han quedado allí, los intendentes nuevos y el próximo jefe que llegue sigan con esos proyectos y si no son los mismos, pues parecidos porque son mejoras de los recursos materiales, de los recursos humanos y adaptarnos al siglo XXI.
Antonio Serrano, exjefe de la Policía Local de Córdoba
-Hemos hablado de las veces que suena el teléfono por la noche y nunca para nada bueno, incendios, inundaciones, atentados de ETA, hechos criminales pero imagino que también habrá habido momentos satisfactorios, ¿no?
-Si, muchas anécdotas y muchos momentos pero sobre todo mucha satisfacción cuando salen las cosas adelante. Me pilló el traslado de la Feria a El Arenal con Herminio Trigo y aquello estaba todo por hacer. Todos los años hemos ido mejorando desde entonces pero el primer año fue tremendo, con los típicos que se ponían en la Victoria con las barras vendiendo chorizos y cubatas que tuvimos que erradicar porque no podíamos permitir el botellón en el ferial. En fin, aquel año nos costó mucho, el siguiente también y la evolución de El Arenal prácticamente ha sido eso, de poder hacer botellón en cualquier lado a erradicarlo dentro del recinto ferial y llevarlo fuera. También la satisfacción del traslado de la carrera oficial a la Mezquita Catedral. Fueron también momentos duros, difíciles. Tenía a Emilio Aumente de concejal y me dijo que si le garantizaba que había seguridad él tiraba para adelante, porque tenía sus problemas dentro del gobierno. Hable con la Policía Nacional, que estaba Domingo Suárez de comisario de Seguridad Ciudadana, creo recordar, y le dije a Emilio que en lo que a mí respecta, sin entrar en las cuestiones políticas, la seguridad cien por cien no existe pero creía que podíamos garantizarla. También recuerdo algunos episodios en los que hemos estados el mando y voluntarios sacando adelante alguna carrera cuando había algún problema sindical, como en la Carrera del Autismo, una vez que estuvo a punto de no celebrarse y los mandos, yo el primero, nos fuimos a regular el tráfico. La satisfacción fue que te aplaudiera todo el mundo porque teníamos que sacarlo adelante y ya está.
-Por último, ¿deja el cargo sintiéndose querido?
-Siempre he dicho que es muy difícil que un jefe tenga amigos porque si ejerces de jefe es muy difícil que todo el mundo te vea como amigo. Habrá policías que no les haya gustado mi forma de ser y he cometido errores, como es lógico. Creo que en general sí me siento querido. Ayer [por el jueves] fue la despedida y vinieron 200 personas, desde la compañera auxiliar administrativa del Ayuntamiento y del Área, policías de base y mandos a todo el elenco de autoridades de la ciudad. La verdad es que me mostraron mucho cariño y afecto. Han sido muchos años, casi 19 en la Jefatura, con muy buena relación con las instituciones. Córdoba es una ciudad muy buena para eso. Es verdad que las personas hacen las instituciones pero en estos años que he estado las personas que han estado en las instituciones han tenido mucha empatía hacia el resto y nos hemos llevado muy bien. La Policía Nacional y nosotros nos hemos llevado estupendamente, saltaba cualquier problemilla y enseguida nos llamábamos para quitarle hierro al asunto porque siempre hay fricciones con los policías en la calle. Si existe en el mismo Cuerpo, imagínate en cuerpos distintos. Y lo mismo con la Guardia Civil, el Subsector de Tráfico y con las Fuerzas Armadas, tanto con la Brigada como con la Subdelegación de Defensa, ha sido una relación magnífica. Con la Subdelegación del Gobierno, igual. Han tenido un perfil institucional que en la Junta Local de Seguridad no he notado nada y eso que han estado de distinto signo político. La verdad es que Córdoba en eso es muy significativa. He escuchado cosas de otras ciudades y, la verdad, es tremendo.