Tulia, la mujer asesinada este lunes en Córdoba
«Habíamos quedado en hablar hoy, después del juzgado. Ya no podrá»
La mujer asesinada este lunes en Córdoba era una abogada colombiana que había superado un cáncer y retomaba de nuevo su vida normal
«Quedó en llamarme hoy, después del juzgado. Ya no podrá hacerlo». Gloria es amiga de Tulia y compañera de senderismo. Se conocieron hace algunos años en una de las rutas que compartían por la provincia, generalmente en grupo de mujeres. Llevaban un tiempo sin hablar con la frecuencia de antes: Tulia había estado enferma. La semana pasada le escribió para decirle que el cáncer de pecho había quedado atrás y que quería retomar las salidas. El lunes por la mañana, mientras Gloria esperaba su llamada, Tulia fue asesinada presuntamente a manos de su exmarido en el portal de su edificio en el barrio de La Fuensanta.
Tulia tenía 61 años y era colombiana. En su país se licenció en Derecho, pero al llegar a España su titulación no le fue reconocida y se encontraba, según Gloria, en proceso de convalidarla. Mientras tanto, ayudaba a su hermana en una inmobiliaria. Llevaba una temporada de baja a causa de un cáncer de pecho. «Hace una semana me escribió y me dijo: Gloria, que ya me han dado el alta, que ya está todo bien», recuerda su amiga.
El domingo, Tulia se iba a apuntar a una ruta solidaria por el cáncer cerebral infantil que el grupo tenía organizada. También había acordado con Gloria retomar las salidas de los martes y los jueves. «Le dije: voy a abrir un grupo de WhatsApp para salir a andar, como me dijiste que lo ibas a retomar conmigo», cuenta Gloria. La respuesta llegó por mensaje: «Mañana tengo un juicio con mi ex. Cuando salga te cuento». No hubo tiempo.
El hombre del piso de arriba
El presunto autor del crimen es el padre de los dos hijos de Tulia: una hija de alrededor de 25 años que vive en Granada y un hijo en Madrid. Según Gloria, la pareja llevaba muchos años separada. Él se había quedado a vivir en el piso de arriba del mismo bloque, en el que había residido con su madre hasta que esta falleció.
La relación arrastraba una denuncia antigua. «Cuando se separaron, él le levantó la mano», relata Gloria. Tulia lo denunció en su momento, pero llegaron a un acuerdo y la retiró. El sábado, según lo que Gloria supo a través de un vecino en común, hubo una discusión muy seria. El hombre habría amenazado con matarla. Esa misma noche, Tulia presentó una nueva denuncia.
El presunto agresor pasó el fin de semana detenido. El lunes a las diez de la mañana estaba fijado el juicio rápido en la Ciudad de la Justicia, en el que, según Gloria, se le iba a imponer una pulsera de control. Cuando Tulia llegó al portal de su edificio, el hombre la estaba esperando. «El vecino que salió a ayudarla, cuando le tomó el pulso, ya estaba muerta», dice Gloria.
En contra de la derogación de la Prisión Permanente Revisable
En 2018, Tulia compartió en su perfil de Facebook y suscribió la petición impulsada por las familias de Marta del Castillo, Mari Luz Cortés, Diana Quer y otras víctimas de crímenes especialmente graves para que no se derogara la Prisión Permanente Revisable. Una ley, defendían aquellas familias, para que los autores de los crímenes más atroces no quedaran impunes.
Ocho años después, Tulia se ha convertido en una víctima más.