Pablo Und Destruktion en Hangar (Córdoba)
Pablo Und Destruktion y la inmensa minoría: desde Asturias al infierno
Anoche hizo parada en la sala Hangar de Córdoba para presentar su último álbum «Te quiere todo el mundo»
Cuenta Pablo García, este tipo que se hace llamar «Pablo Und Destruktion», que cuando va a Madrid -donde los bares asturianos son leyenda- es mucho de ir a Casa Filete, a veces abrigado con un Loden. Es esta una castiza casa de comidas situada en la calle del Limón, y allí el filete ruso es marca de la casa. Sus allegados le llaman Pablín y vive en una aldea en Asturias de 54 habitantes entre los rescoldos de la desindustrialización, del convenio del metal, y la reivindicación de lo popular.
Anoche hizo parada en la sala Hangar para presentar su último álbum «Te quiere todo el mundo» (2025) en Córdoba. Ya antes del concierto, entre los soportales que sostienen la entrada de la sala, había gente que devoraba hamburguesas y otras que trasegaban con docenas de cervezas. Era un jueves primaveral y la ciudad bullía en mil frentes abiertos.
Pablo Und Destruktion -nombre de guerra inmortalizado durante su estancia en Alemania- es mitad Jünger, mitad Fernando Márquez «el Zurdo»: un juglar antiposmoderno que canta contra, eso es, la vida moderna. En sus canciones puedes encontrar la reivindicación de la figura del poeta nacionalbolchevique y maldito Limónov, tonadas sobre las galernas del mar Cantábrico, el desamor más inclasificable, las cuentas corrientes de una clase media pauperizada, al rockero Charly García lanzándose a la piscina de un hotel desde un noveno piso o la nostalgia de una vaca llamada Santina, mientras come un plato de fabes. Carne de cancelación y reivindicación, Pablo, rehuyendo a hurtadillas lo establecido, saltando por encima de toda trinchera, asemeja ser un crooner desestructurado, a Dios gracias.
Pablo Und Destruktion en la Sala Hangar (Córdoba)
Que un tipo que hoy en día cante a España y la diseccione como un forense en ascuas no es normal. Que, encima, sea azote de relativistas, tampoco lo es. Y cantar contra el sexo promiscuo y roto, lo es aún menos.
«Hoy esto está lleno de ingleses, gabachos y capullos»
El concierto de anoche tuvo mucho de liturgia. Sus canciones sonaban a Romancero Viejo y a «chanson» francesa. Acompañado por un batería, un sintetizador, su guitarra, y su voz. No hizo falta nada más sobre el escenario. Cantó sobre fantasear con la guerra y la destrucción de este planeta, sobre la Revolución de Asturias y la División Azul, sobre personas tóxicas que no van a cambiar. Los divisionarios, las logias, la melancolía de lo sublime. Llegar hasta las entrañas no está al alcance de cualquiera, por mucho que cualquier pamplinas lo intente. Sus canciones se asoman fuera del sistema y dejan resbalar como sobre un precipicio que la democracia no es de caballeros, mientras nos narran que uno se puede rodear de pastores, de punkis heroinómanos que hacen surf y que viven en una caravana junto al mar, de falangistas, de anarquistas o de rojipardos.
Hasta con diecisiete canciones nos deleitó nuestro bardo asturiano y patrio a esa inmensa minoría que nos reunimos anoche en su concierto. Poco a poco, durante casi dos horas, fue desgranando canciones como «Una proposición indecente», «Cortejo», «A la mar fui por naranjas», «Una persona tóxica», «Gijón» y «Powder», en la que la elegancia viene de vuelta y se refugia en el monte para abandonarlo todo. Continuó, tras pedir amablemente un chupetín de licor en mitad del bolo, con «Tormento», «Problemas» y su oda a la vaca Santina, «Artistas contra la cultura», «Gracias», «La Tormenta» y el apoteosis final de «Sé lo que eres, camarada», coreada a viva voz por los que estábamos presentes.
Pablo Und Destruktion en la Sala Hangar (Córdoba)
Dio la impresión que sus canciones son un ajuste de cuentas con uno mismo y con el abandono de mil mujeres: amores perdidos nada cursi, una despedida de todas las mujeres, nada que ver con la misoginia, por mucho idiota que mezcle churras con merinas. Pablo Und Destruktion guerrea en una batalla por las canciones bonitas.
Cantó a lo trascendental del ser humano, el heroísmo, a la patria. Desde su pueblín de Asturias, como una chispa en la luz, la batalla de la canción popular española está servida; hay vida más allá del flamenco. El sexo, las drogas y el rock´n´roll no son nada valioso hoy en día; dice Pablo. Pues sí, a Pablo Und Destruktion lo quiere todo el mundo. Y hoy, un día después, aún más.