Parque Juan Carlos I, Ciudad Jardín (Córdoba)

Parque Juan Carlos I, Ciudad Jardín (Córdoba)LVC

La prioridad nacional de Vox no acaba de calar en los barrios con más inmigración de Córdoba

Ciudad Jardín, una de las zonas con mayor porcentaje de población extranjera de la ciudad, no respalda el eje central del discurso de la formación de Santiago Abascal

El pasado domingo, cuando se cerraron los colegios electorales en Córdoba, Vox obtuvo en el conjunto de la capital el 14% de los votos, su suelo y su techo en una ciudad que sigue siendo territorio PP con un aplastante 45,9%. Pero hay una lectura más interesante que los datos globales no ofrecen y que el escrutinio mesa por mesa sí permite: en los barrios donde la inmigración que Vox identifica como problemática tiene mayor presencia, el partido no obtiene el rendimiento electoral que su mensaje podría anticipar.

Conviene precisar el argumento antes de desarrollarlo. Vox no cuestiona la inmigración en bloque. Su discurso, articulado en torno al concepto de «prioridad nacional», apunta específicamente a la inmigración ilegal descontrolada, con especial foco en los flujos magrebíes y subsaharianos, a los que la formación atribuye falta de voluntad de integración y un impacto creciente en la inseguridad de determinadas zonas de España. Es ese perfil migratorio concreto, y no el hispanoamericano o el del este de Europa, el que vertebra su mensaje electoral.

Ciudad Jardín, un termómetro

Ciudad Jardín es, según el padrón municipal cerrado a 1 de enero de 2024, el barrio con mayor porcentaje de población extranjera de Córdoba. De sus 16.307 vecinos, el 14,7% tiene nacionalidad extranjera, lo que lo convierte en el barrio con más inmigración de la ciudad, concentrando aproximadamente el 13% del total de residentes foráneos del municipio. El grupo mayoritario son los rumanos, con 270 personas, seguidos de nicaragüenses (221), hondureños (219), georgianos (218), colombianos (182), marroquíes (134), chinos (124) y ecuatorianos (117).

Calle Alclade Sanz Noguer

Calle Alclade Sanz NoguerLVC

Es un perfil migratorio predominantemente hispanoamericano y del este de Europa que, en términos del discurso de Vox, no constituye el objeto de su preocupación. La presencia marroquí, con 134 personas censadas, no es menor, pero queda lejos de los grupos mayoritarios. Y los datos electorales lo reflejan con bastante fidelidad: en las secciones del distrito 10 que corresponden a Ciudad Jardín, Vox se mueve de forma consistente por debajo o en el límite de su media municipal. En la sección 10-016, la más votada del área con 1.060 votos emitidos, obtiene el 10,5%. En la 10-003, también el 10,5%. En la 10-033, el 11,2%. En ninguna de las dieciséis secciones analizadas supera el 13,8%. El mensaje de la «prioridad nacional» no encuentra en Ciudad Jardín un eco especial.

El Sector Sur, donde el perfil sí coincide

El contraste llega al cruzar estos datos con los del Sector Sur, el barrio donde la inmigración que Vox señala como problemática tiene más peso. Según el padrón municipal, el Sector Sur concentra 1.299 extranjeros, con Marruecos como primer grupo con 243 personas, seguido de Rumanía (189), Colombia (150), Pakistán (83) y Nigeria (52). La presencia magrebí y subsahariana es aquí notablemente más alta que en Ciudad Jardín.

En las secciones del distrito 09 que cubren el Sector Sur y las zonas colindantes del Barrio del Guadalquivir y el Cerro, Vox obtiene porcentajes que en varios casos superan su media municipal: el 26,1% en la sección 09-022, el 29,9% en la 09-014, el 26,8% en la 09-030. En esta última, que comprende la zona delimitada por las calles Ronda, Lepe, Jerez y Algeciras, Vox no solo gana con 124 votos frente a los 121 del PSOE y los 117 del PP, sino que lo hace tras subir del tercer puesto al primero respecto a las autonómicas de 2022, cuando obtenía el 21%. Es precisamente a esta mesa a la que ayer aludía en su balance la candidata electa de Vox por Córdoba al Parlamento andaluz, Paula Badanelli, cuando destacaba que «en una de las mesas del Polígono Guadalquivir de la capital cordobesa Vox fue la fuerza más votada». La mesa en cuestión pertenece geográficamente al Sector Sur, zona que linda con el Polígono del Guadalquivir.

Sin embargo, ese avance choca con un factor que los datos de renta explican mejor que los de inmigración: son barrios pobres, con décadas de fidelidad a la izquierda que no se rompe en una sola cita electoral. El PSOE-A gana en la mayoría de las secciones de la zona con porcentajes que también superan su media municipal. Son dos fenómenos que coexisten: Vox crece donde la inmigración magrebí y subsahariana es más visible, pero el voto de izquierdas resiste porque la variable de renta pesa tanto o más que la de inmigración a la hora de decidir.

Reencuadre del argumento

La propia candidata electa ofrece, sin pretenderlo, una clave interpretativa que va más allá de la inmigración. Al valorar los resultados, Badanelli no pone el acento en la «prioridad nacional» sino en un argumento socioeconómico: «Cada vez más barrios trabajadores confían en Vox frente al abandono de los partidos tradicionales». Las prioridades que enumera son «la seguridad, el empleo, el apoyo al campo, la defensa de la clase media trabajadora y la prioridad para los nuestros». Esa prioridad, entendida frente a las prebendas de determinada población inmigrante, queda relegada al final de la valoración.

Badanelli subraya también la subida de casi 3.000 votos en la capital respecto a 2022 y el crecimiento en municipios como Puente Genil, donde Vox ha alcanzado el 20% «pisándole los talones al Partido Socialista», o Priego de Córdoba, donde ha obtenido el 19% y se ha quedado a poco más de 200 votos de superar al PSOE. «Estos resultados demuestran la fortaleza de Vox en Córdoba y que cada vez más personas entienden que los problemas que Vox pone sobre la mesa son los problemas reales de la calle», ha señalado. No parece que la presencia de extranjeros, al menos en la capital cordobesa, sea detectado por los electores como un 'problema real'.

¿Un mensaje que encuentra techo?

El escrutinio mesa por mesa dibuja, en definitiva, un mapa en el que el discurso de Vox sobre la «prioridad nacional» tiene un efecto desigual y limitado en Córdoba. Allí donde la inmigración hipanoamericana y del este de Europa predomina el mensaje no genera rendimiento electoral por encima de la media. Allí donde el perfil migratorio que Vox señala es más visible, como en el Sector Sur, el partido crece respecto a 2022 y en algún punto gana, pero sin romper la estructura de voto de unos barrios donde la izquierda lleva décadas arraigada.

La «prioridad nacional» ha bastado para que Vox consolide un escaño en la provincia con 53.816 votos. Pero en los barrios donde su mensaje apunta con más precisión, las urnas devuelven una respuesta parcial: suficiente para crecer, insuficiente para imponerse.

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