El euipo de gobierno municipal, durante el acto de balance de los tres últimos años de mandato en Córdoba
Crecimiento sí, autocomplacencia no: empresarios, sindicatos y vecinos matizan el balance de Bellido
Los tres sectores reconocen el impulso económico que vive Córdoba gracias a la Base Logística y la llegada de inversiones, pero alertan de problemas como limpieza, la movilidad, algunos servicios públicos y la desigualdad entre barrios
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, aseguró esta semana al hacer balance de sus tres años de mandato con mayoría absoluta que la ciudad «vive mejor que antes». Su diagnóstico se apoyó en los datos económicos, la llegada de inversiones, el desarrollo de la Base Logística y el avance de diversos proyectos estratégicos. Sin embargo, representantes del tejido empresarial, sindical y vecinal introducen importantes matices a ese relato. Ninguno discute que Córdoba atraviesa una etapa de crecimiento, pero todos coinciden en señalar asignaturas pendientes que apenas tuvieron espacio en el balance municipal.
La coincidencia más evidente aparece precisamente en el terreno económico. El presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano (CMC), Juan Andrés de Gracia, afirma que «es indiscutible, por los datos y por lo que vemos, que la ciudad crece, construye y avanza». A su juicio, Córdoba está «atrayendo industrias, llegando inversiones y viendo elementos positivos que son evidentes y que no se pueden negar».
Desde la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), Antonio Díaz comparte ese diagnóstico general. Considera que la Base Logística del Ejército de Tierra «ha abierto nuevas ventanas ilusionantes para el mundo empresarial», tanto por la inversión estratégica que supone como por las oportunidades que genera para la logística, la digitalización y la industria auxiliar.
El dirigente empresarial destaca además el desarrollo de nuevo suelo industrial vinculado a la base y a otros enclaves como El Álamo o la carretera de Palma del Río. Según explica, «han surgido nuevas expectativas empresariales que han cambiado la visión de negocio de muchas compañías», impulsando ampliaciones, nuevas instalaciones y proyectos ligados al sector productivo.
Díaz subraya también que Córdoba está viviendo un momento especialmente favorable para atraer actividad económica. «Se están dando pasos importantes para consolidar un tejido empresarial más fuerte y competitivo», sostiene, aunque advierte de que ese proceso debe ir acompañado de mejoras estructurales que permitan aprovechar plenamente las oportunidades abiertas en los últimos años.
Incluso desde Comisiones Obreras se reconoce una interlocución positiva con el Ayuntamiento durante este mandato. La secretaria general del sindicato en Córdoba, Marina Borrego, asegura que «el alcalde siempre ha atendido nuestras demandas y reivindicaciones» y destaca que, durante distintos conflictos laborales, el equipo de gobierno «nos ha recibido e intentado mediar para que llegáramos a buen puerto».
Borrego valora especialmente esa disposición al diálogo institucional. «Siempre hemos encontrado las puertas abiertas para trasladar nuestras preocupaciones», señala, aunque matiza que esa capacidad de escucha no siempre se ha traducido después en soluciones efectivas para los problemas planteados por los trabajadores.
Un crecimiento que no llega igual a toda la ciudad
Donde empiezan a aparecer las diferencias es en el análisis de cómo se están repartiendo los beneficios de ese crecimiento.
De Gracia considera que el gran interrogante es si la evolución económica está llegando realmente a todos los barrios. «Estamos preocupados porque no sabemos, o podemos sospechar, que ese crecimiento no se está produciendo con el equilibrio necesario», advierte.
El presidente del CMC sostiene que el balance municipal debería incorporar una reflexión sobre la situación de las zonas más vulnerables. «Tenemos que saber si estamos creciendo y, al mismo tiempo, no estamos dejando atrás focos de la ciudad que no avanzan», afirma en referencia a la zona sur y a barriadas desfavorecidas como Palmeras o Moreras.
La discrepancia resulta especialmente visible cuando se le plantea la afirmación de Bellido de que en Córdoba se vive mejor que antes. Su respuesta es contundente: «Depende de dónde». Y añade: «En la zona sur no se vive mejor que antes». A su juicio, siguen existiendo «niveles de pobreza y de desintegración social evidentes» que obligan a relativizar el optimismo institucional.
También cuestiona la situación de la periferia. «Santa Cruz sigue sin transporte público», recuerda, mientras que en barrios como Paraíso Arenal «todavía no hemos sido capaces de dotarlos de un solo equipamiento público».
La limpieza, una crítica compartida
Si existe un asunto que aparece de manera recurrente en las tres valoraciones es el mantenimiento de la ciudad.
Desde el movimiento vecinal, De Gracia considera que Córdoba «tiene un problema serio que se llama limpieza» y reclama que el crecimiento económico vaya acompañado de una mejora visible de los servicios públicos. «No solamente se trata de avanzar, crecer y construir, sino también de cómo se está equilibrando socialmente la ciudad y de si se está atendiendo suficientemente el mantenimiento», sostiene.
La crítica es todavía más directa desde Comisiones Obreras. Borrego afirma que «Sadeco no ha funcionado» y considera que la ciudad presenta carencias evidentes en este ámbito. Según denuncia, «los trabajadores y trabajadoras de Sadeco no cuentan con los medios necesarios para desarrollar adecuadamente su trabajo y mantener la ciudad en las condiciones que debería tener».
La dirigente sindical vincula esa situación a la falta de recursos humanos y materiales. «Si no se refuerzan las plantillas y no se dota a los servicios de los medios necesarios, es muy difícil responder a las necesidades de una ciudad que sigue creciendo», argumenta.
Borrego extiende además sus críticas al mantenimiento de jardines y zonas verdes. Aunque valora positivamente la creación de nuevos espacios, considera que «cada vez se crean más jardines», pero que posteriormente «el mantenimiento de esos espacios no se está llevando a cabo adecuadamente».
La preocupación por el estado de la ciudad alcanza también a las zonas industriales. Antonio Díaz reclama más inversiones municipales y recuerda que «los polígonos también son ciudad». A su juicio, las empresas instaladas en estas áreas deben percibir una mejora en infraestructuras, accesos y servicios básicos.
Servicios públicos y administración
La valoración sindical pone además el foco en el funcionamiento de algunos organismos municipales.
Borrego señala que el Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE) ha asumido la gestión de más espacios culturales mientras pierde efectivos por jubilaciones que no se están cubriendo. «La carga de trabajo es excesiva», advierte, una situación que, según explica, también afecta a otros organismos como el Imgema.
La responsable sindical considera que durante estos años «se ha dejado mucho por hacer» y duda de que pueda recuperarse el tiempo perdido durante el último tramo del mandato. «Sinceramente, creo que en un solo año no va a dar tiempo a realizar todo lo que debería haberse hecho durante cuatro años», afirma.
También reclama una apuesta más decidida por el empleo público municipal. «Hay servicios que necesitan reforzarse para poder prestar una atención adecuada a la ciudadanía», sostiene, insistiendo en que algunas carencias se arrastran desde hace años.
Desde el ámbito empresarial, la principal preocupación se sitúa en la lentitud administrativa. Díaz reclama una modernización profunda de la maquinaria municipal y señala especialmente a la Gerencia de Urbanismo. «La acumulación de expedientes termina ralentizando la toma de decisiones empresariales y la ejecución de proyectos», sostiene. «La capacidad de respuesta de la administración es clave para que las inversiones no se retrasen y puedan materializarse en tiempo y forma», afirma.
Díaz añade que muchas empresas siguen encontrándose con procedimientos excesivamente largos. «Necesitamos una administración más ágil, más digitalizada y capaz de acompañar el ritmo que exige la actividad económica actual», defiende.
Más allá del triunfalismo... y del catastrofismo
Pese a las críticas, ninguno de los tres sectores dibuja una ciudad en retroceso. Al contrario, todos reconocen que Córdoba ha mejorado en aspectos importantes y que atraviesa un momento de oportunidades vinculado al crecimiento industrial y a la captación de inversiones.
Sin embargo, tampoco comparten una visión complaciente de la situación. «No dudamos de que la ciudad no va hacia el desastre», afirma De Gracia. Pero inmediatamente añade que siguen existiendo problemas que requieren atención. «La ciudad está avanzando en muchos aspectos, pero hay otros que se nos están quedando atrás».