Los ochenteros lo dan todo en Córdoba

El concierto ‘Eternos’ reúne en la Axerquía a miles de nostálgicos que revivieron una época inolvidable con Cadillac, La Orquesta Mondragón, Tequila y La Unión

Córdoba Act. 04 oct. 2025 - 19:18

Público en 'Eternos'- Teatro La Axerquía (Córdoba)

Público en 'Eternos'- Teatro La Axerquía (Córdoba)Samira Ouf

Córdoba es un festival. Hay más conciertos que macetas en los patios. Las pasadas ediciones del Benicàssim pueden quedar en una anécdota comparadas con el 2025 que llevamos en esta tierra del sur, no tan festera como otras de la región, pero con ganas naturales de pasarlo bien. Una apuesta sobre todo municipal que no vimos venir acostumbrados como estamos a esperar rondas finalizadas y maquetas por materializar.

Es como si Bellido se estuviera vengando por sus años de juventud en la facultad de Derecho o labrándose un escalafón en el partido y, ahora que es alcalde, quisiera recuperar el tiempo perdido de manera compartida con el pueblo y con el objetivo de hacernos patrimonio musical de la humanidad.

El caso es que ayer en Córdoba había de nuevo varios escenarios activos casi a la misma hora y en uno de ellos, la Axerquía, cuatro bandas en vez de una. Quién dijo miedo.

De aquí a la eternidad

La propuesta de ‘Eternos’, iniciativa de la promotora local ABDM, era una apuesta segura sobre el papel, por el elenco y por el público al que se dirigía. Quizá el día no era el más adecuado -principalmente para la gente de la provincia- y en un sábado todo hubiera encajado mejor, pero al final hubo público de otras latitudes andaluzas, de Madriz - con problemas en el ambigú porque el sistema métrico de la cerveza en Córdoba parece no ser el mismo que en el foro- e incluso de Portugal. Todos, no obstante, compartían un signo distintivo: eran puretas.

En primera fila

En primera fila

Aquellos años 80

La nostalgia se ha convertido en un poderosísismo reclamo comercial y en una estrategia de venta en sí misma. La nostalgia es poderosa porque maquilla el pasado y todo lo torna más dulce, incluso los momentos amargos que se han vivido. Si alguien recuerda a una novia huida cuando suena ‘Perdí mi oportunidad’ lo hace con menos dolor o casi ninguno que cuando aquella muchacha le rompió el corazón en mil pedazos. José María Guzmán, primero en el cartel, recupera esa y otras canciones míticas de los mejores Cadillac - los de los tres primeros álbumes- y las calles del viejo París de Solera o ‘Solo pienso en ti’ y ‘Señora Azul’ de Cánovas, Rodrigo Adolfo y Guzmán. Pagó el pato al abrir la noche, que venía afectada por problemas de sonido, algo que demoró tanto la hora de inicio prevista como la entrada del público al recinto, lo que provocó colas que llegaron casi hasta el cementerio de La Salud. Imponderables.

José María Guzmán

José María GuzmánSamira Ouf

No pasa nada. Tras Guzmán la Mondragón salió como un huracán con un rock potente lleno de veteranía y un Javier Gurruchaga que ejerció de showman carismático y percutor, levantando a la gente de las gradas, un público que se tiró a bailar a la pista con ´Corazón de neón’, ‘Mi viejo despertador’, ‘Viaje con nosotros’, ‘Caperucita feroz’ y una versión salvaje y extendida de ‘Lola’, hilvanada con el ‘Hey Jude’ de The Beatles, un estupendo broche de oro a un despliegue atómico que contó también con las versiones de ‘Stan by me’ y el ‘Imagine’ de Lennon.

Javier Gurruchaga

Javier GurruchagaSamira Ouf

Sería el momento para Alejo Stivel, en representación de Tequila pero sobre todo de sí mismo, cosa que quedó clara con la proyección del vídeo de ‘Yo era un animal’, su último single (a pachas con Sabina) y que también interpretaría en el repertorio, un set list que abrió con el ‘Rock and roll en la plaza del pueblo’ y por el que pasaron ‘Dime que me quieres’, Me vuelvo loco’, ‘Quiero besarte’ y ‘Salta’ a modo de falso bis. Otro detalle fuera de su banda original -pero dentro del guión nostálgico- lo puso el ‘Sábado a la noche’ de Moris, que también fue un éxito en las voces de Los Rodriguez o Miguel Ríos y que la gente bailó como una más de Tequila.

Alejo Stivel

Alejo StivelSamira Ouf

Alejo Stivel, rockero viejoven, moviéndose como si fuera de goma, metió otro chute de energía musical y de actitud a la noche eterna en el teatro al aire libre.

La recta final sería para Rafa Sánchez, de La Unión, que ofreció un cachito de su ‘Sildavia Tour’ precisamente con ‘Sildavia’ abriendo una colección de éxitos como ‘Ella es un volcán’ ‘Más y más’, ‘Maracaibo’, ‘Vivir al este del Edén’ , Lobo hombre en París’ y ‘Vuelve el amor’ , todos ellos con un sonido actualizado y con Rafa en excelente forma y comprometido contra «el globalismo que quiere hacernos más pobres». Ahí había público con edad suficiente para, en efecto, darse cuenta de la jugada a la nos someten, porque recuerdan unos 80 más libres y prósperos que estos sofisticados tiempos de idiocia colectiva.

Rafa Sánchez

Rafa SánchezSamira Ouf

La noche no fue eterna, pero casi. Eran las dos de la madrugada cuando se encendieron las luces y, aunque el respetable le pedía una más a Rafa Sánchez, llegó el momento para que los mochuelos se fueran a sus respectivos olivos. Porque al Desván, al Burbujas, al Golden, al Varsovia, Aldaba o Portón ya no pueden acudir.

Esos eran refugios canallas de un tiempo que pareció eterno pero que se esfumó como la feria en la Victoria. Quedó la música. Alguna sonó anoche en la Axerquía, donde los ochenteros lo dieron todo.

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