Cromo de Pepe Juncosa, jugador del Atlético de Aviación

Cromo de Pepe Juncosa, jugador del Atlético de Aviación

El portalón de San Lorenzo

¡Que vuelva Pepe Juncosa!

«El Córdoba llevaba varias temporadas en la Segunda División, pero la cantera del fútbol cordobés hervía con fuerza con chavales muy prometedores»

A principios de este siglo XXI era frecuente encontrarse con el antiguo jugador del Córdoba CF Rafael Francisco López ‘Mena’, paseando tranquilamente por el Patio de los Naranjos. Un día de 2005, charlando en ese histórico patio con Manolo Soriano, observamos cómo Mena se sentaba en el poyete que forma el muro norte de la Mezquita-Catedral, con un periódico deportivo entre sus manos. Como teníamos cierta confianza con él nos acercamos, y a modo de saludo le preguntamos medio en broma: «¿Qué, recordando viejos tiempos?»

Rafael Francisco López ‘Mena’, futbolista que intervino en el ascenso del Córdoba de 1962

Rafael Francisco López ‘Mena’, futbolista que intervino en el ascenso del Córdoba de 1962

Sonrió y dijo que no, que sólo estaba echando un vistazo. «Apenas leo ya estos periódicos, una sola vez a la semana, porque ahora de esto del fútbol parece que todo el mundo sabe, sobre todo los tertulianos». Nos dijo que desde que se había muerto su esposa se daba paseos por allí, precisamente huyendo del atosigamiento de tanto ‘experto’.

Terminamos hablando de la marcha entonces del Córdoba CF (con problemas, como suele ser lo habitual) y nos contestó con la siguiente reflexión: «El Córdoba necesita un revulsivo, no ya tanto económico como la de un entrenador que tenga carisma y aporte ilusión. Los veteranos del Córdoba siempre nos hablaban de Pepe Juncosa, pero este hombre, desgraciadamente, ya no puede volver» (acababa de fallecer un par de años antes).

Mena seguía muy vinculado al Córdoba CF a través del grupo de veteranos, si bien de su época sólo quedaba José Luis Navarro, porque con Sánchez Rojas, que era anterior, nunca llegó a coincidir con él. Expresó que no le agradaba la situación del club, porque a pesar de los esfuerzos económicos que habían hecho distintos presidentes (aún quedaban por venir a la presidencia los personajes que todos conocemos) ni el club ni el equipo levantaban cabeza (esa misma campaña 2004/05 el Córdoba CF descendió a 2ª B). En general, tampoco le gustaban los derroteros hacia donde se dirigía el fútbol moderno, en los que por encima de la habilidad y el toque primaba exageradamente la fuerza física y la disciplina táctica. Nos comentó que «no hay inspiración individual» y que «se gana por aprovechar el fallo del contrario, no por jugar mejor».

Tengo que añadir que Mena procedía de Tenerife y se estableció definitivamente en Córdoba al casarse con Trinidad Santiago, una mujer tremendamente guapa de San Agustín, ganadora de varios concursos de belleza que se organizaban en aquellas verbenas populares de barrio.

José Luis Navarro, histórico jugador del Córdoba CF

José Luis Navarro, histórico jugador del Córdoba CF

El fútbol de ahora

Aparte de con Mena, fueron muchas las veces que tuve también la suerte y la oportunidad de charlar con la leyenda del Córdoba CF José Luis Navarro del Valle (1936-2020), madrileño que debutó con nuestro equipo, con apenas 18 años en aquel famoso amistoso contra el todopoderoso Real Madrid (Campeón de la primera Copa de Europa) celebrado con motivo de la 1ª Semana Deportiva. El partido se celebró en el mes de agosto de 1955 y acabó con el espectacular resultado de 6 a 12.

Navarro llegó a Córdoba con otros jugadores de la capital de España de la mano de un tal Pepe Juncosa, entrenador que igualmente debutaba en ese amistoso. Le atrajo, aparte de que estuviese Juncosa de por medio, que el equipo cordobés adquiriera esos años el mote del ‘Madrid chico’, por la solidez y calidad futbolística, así como su unión con la afición y la ciudad. Ese joven llegó y se quedó para siempre con nosotros, tanto que se convertiría en el jugador con más temporadas y partidos jugados en la historia del club.

José Luis Navarro tenía su domicilio en el Campo de la Merced, y por los alrededores de los jardines de Colón me lo solía encontrar en nuestros respectivos paseos. Varias veces le hablé de mis encuentros con Mena en el Patio de los Naranjos, y él me confirmó que seguían manteniendo una entrañable relación a través del citado grupo de veteranos.

Navarro compartía la opinión de su antiguo compañero de que se había perdido gran parte del fútbol creativo y de ataque, como esas internadas imprevisibles de los extremos: Garrincha (1933-1983), Gento (1933-2022), George Best (1946-2005), Armando Ufarte (1941), Jairzinho (1944), cuya velocidad fue todo un espectáculo y levantaban a los espectadores de sus asientos. Se reía: «Y eso que yo, como defensa, sufría a los españoles que también eran muy buenos». A veces no hacía falta ni que se internasen, y recordamos el caso de nuestro Anastasio Jara cuando cogía la pelota en medio del Arcángel, y allá que se iba a todo tren en busca del borde del área para lanzar su terrorífico disparo. Aquellos sí que eran goles espectaculares que hoy apenas se ven.

Reconocía Navarro que los jugadores actuales «son más atletas y están mejor preparados, más profesionales, por qué no decirlo». Pero que aquel fútbol de antes «era más bonito de ver, siempre hacia delante». Veía como mal síntoma (es curioso) que el portero actuase como un jugador de campo más.

La seriedad en el fútbol

José Luis Navarro, y eso cualquiera lo podía comprobar, aparte de futbolista fue siempre lo que se dice «un señor». Por eso, incluso, más que hablar del fútbol en sí, que si ahora se ataca menos, que si fulanito es mejor que menganito, que si se juega sólo por los tres puntos, que si el sistema tal es muy aburrido, etcétera, en nuestras charlas futboleras sacaba muchas veces a colación el tema de las formas y la educación tanto, en el campo como en los despachos.

«Es que el fútbol ha perdido seriedad en todo. Todos nos acordamos de Eulogio Gárate, al que teníamos por modelo personal», decía. A Navarro no le gustaban las celebraciones exageradas (y a veces irrespetuosas), cara a la galería, de muchos jugadores e incluso entrenadores, que con sus comportamientos teatrales de cara al graderío, celebraban cualquier gol o el fallo del contrario, provocando, muchas veces a los enfervorizados espectadores. Sin duda, el ganar a toda costa parecía justificarles todo.

Por otra parte, me comentó que no veía claro lo de tantos partidos de futbol en lugares exóticos, buscando únicamente los réditos económicos: «Esa idea de llevar los partidos de fútbol de un lado para otro como si se tratara de una atracción de barraca cualquiera... Sólo contribuye a quitarle al fútbol el calor de las gradas junto a sus incondicionales y aficionados».

Comentamos cómo los horarios de los partidos se fijan para rellenar la parrilla televisiva a lo largo de todo el día, a veces hasta a horas intempestivas para contentar al mercado asiático o a los petrodólares, porque hay que pagar muchos y elevados sueldos, no solo de «estrellas» del fútbol (al menos comprensible), sino también de directivos y de muchos que viven del balón como auténticos políticos y marajás. Recordamos cuando antes en El Arcángel los aficionados estaban viendo el partido del Córdoba sobre el terreno de juego mientras, de soslayo, estaban pendientes de lo que ocurría en otros campos, ya que todos jugaban a la misma hora (alrededor de las cuatro de la tarde, más tarde a las cinco).

En cuanto a la marcha titubeante del Córdoba CF en ese 2005 me dijo: «Coincido con Mena. Hacen falta muchos Pepe Juncosa y a poder ser con un Manolo Cuesta».

Juncosa, en su etapa como futbolista del Atlético de Madrid

Juncosa, en su etapa como futbolista del Atlético de Madrid

Pepe Juncosa

Los aficionados que presenciamos como chavales ilusionados aquel lejano partido amistoso de 1955 del Córdoba contra el Real Madrid veríamos con el paso del tiempo pasar a muchos más entrenadores por nuestro equipo, algunos de los cuales triunfarían a lo grande como Roque Olsen Fontanal (1925-1992), que subió al Córdoba a Primera División en abril de 1962, o Ignacio Izaguirre Arregui (2013-2020) que llevaría al equipo a su mejor clasificación con un quinto puesto por delante del mismísimo Barcelona en 1965, que más tarde se haría aún más famoso por el supuesto caso Negreira. En esa campaña triunfal, (1964-65) con un jovencísimo Miguel Reina debutante en la portería, el Córdoba solo perdió tres puntos en el Arcángel (y con empates a cero) contra el Atlético de Madrid, Murcia y la Unión Deportiva Las Palmas. Luego dejaría su huella Eduardo Toba Muiño (1923-2001), que además de tener bigote y ser entrenador era médico de profesión, y enseñó mucho al joven Reina, sobre todo cómo actuar en aquellas salidas algo alocadas «guardando las distancias».

Tampoco se puede olvidar el coraje y la intensidad que imprimía a los jugadores Marcel Domingo Algara (1924-2010), que se podía palpar en su lucha y entrega todos los partidos. Finalmente, tenemos que recordar entre los más recientes al ‘Chapi’ Ferrer, que consiguió que el Córdoba CF subiera tras casi cuarenta años a Primera División en 2014. Pero, con todo, por encima de unos y otros, siempre estará el recuerdo que nos dejó anteriormente un tal Pepe Juncosa, que para los que amamos el fútbol fue imborrable.

Fotografía de los años de 1950 del Bar Negresco

Fotografía de los años de 1950 del Bar Negresco

El bar Negresco y los puntos

El Negresco era un bar muy emblemático que había en la calle de la Plata, hoy ya desaparecido como tantas cosas de Córdoba. Este bar fue inaugurado el día 3 de febrero de 1943, y su dueño, Antonio Navarro Moreno, con su esposa, Carmen Zamora, intentaron una nueva idea de bar, con elegancia y lugar adecuado para el tapeo y las tertulias.

Durante muchos años fue un bar de referencia en el centro, en donde abundaban las tertulias, tanto de fútbol, de toros y como no, incluso de política. Estas tertulias tomaban un especial significado a la caída de la tarde, salvadas ya las obligaciones del trabajo de sus clientes.

En primer lugar el dueño se jactaba de un establecimiento con abundantes puntos de luz, que ya en aquellos tiempos era un lujo, que no todo el mundo se podía permitir. Luego a este bar y al olor del fútbol entraba un tal Vacas, estrecho colaborador de Antonio Rivas, que llegó a entrenar a varios equipos de fútbol de Córdoba y de su provincia. Este Vacas, era el funcionario que desde su ventanilla en la Caja Nacional, veía y sellaba todos los partes de alta a la Seguridad Social, y podía ver la «prole de hijos» con derecho a puntos, que a diario se producían en Córdoba, por lo cual este hombre sabía de puntos más que nadie. Echando unas cuentas un tanto rápidas, el que tenía seis hijos los puntos le suponía casi duplicar el sueldo.

Efectivamente en la dictadura de Franco la familia de los trabajadores, recibían una ayuda mensual por cada hijo, y que era un porcentaje del total de la nómina de la empresa, prorrateado entre el número de hijos que tenían los trabajadores. Los puntos, como se decía antiguamente era una palabra que solían utilizar los trabajadores cuando concertaban alguna compra o deuda, en la que solían decir: "Ya te lo pagaré cuando cobre los puntos”, pero llegó la democracia y lo primero que quitó fue todos los subsidios familiares, y dichas cantidades que pagaba el Estado de alguna forma pasaron a pagar a los muchos ‘rufianes’ que hay en la política de este país.

Tenemos que decir, que en una de aquellas tertulias en la que participaban Miguel Cuevas, Eutiquiano Torrico, Joaquín Alcolea, Joaquín Gutiérrez, Rafael Luque y Antonio Rodríguez, entre otros, surgió la idea de que el Real Club Deportivo Córdoba y el Club Deportivo San Álvaro, se unieran en un solo equipo: El Córdoba CF. Aquello no fue fácil, porque en Córdoba los cortijillos tienen mucha fuerza, pero al final se consiguió la unión.

Tras una primera temporada discreta del nuevo club en Tercera, de ese misma tertulia del bar Negresco partió la idea de que un novel Pepe Juncosa viniese al Córdoba en la siguiente, la 1955/56. Se formaba un proyecto que buscaba metas mucho más altas bajo la presidencia de don Alfonso Cruz Conde (1909-1999). Según nos hemos podido informar, fueron determinantes las buenas relaciones con la directiva del Atlético de Madrid, el club donde justo había acabado su carrera como futbolista Juncosa. Parece ser que fue nuestro paisano Rafael García Repullo ‘El Tinte’, antiguo jugador ‘colchonero’, y que en Córdoba frecuentaba también la tertulia del Negresco, quien comentó que su antiguo compañero Juncosa se había sacado el título de entrenador y que era una persona excelente con muy buenas ideas futbolísticas. Juncosa había sido muchos años un exitoso futbolista del Atlético jugando de extremo en aquella delantera que llamaron «de Seda» formada por Juncosa, Vidal, Silva, Campos y Escudero, y en la «de Cristal» formada por el mismo Juncosa, el mítico Ben Barek, Pérez Payá, Carlsson y Escudero.

Así que la directiva de Alfonso Cruz-Conde convenció a Pepe Juncosa con el ambicioso proyecto cordobesista, la llamada «Operación 10.000 socios». Además se le encomendó que trajese jugadores jóvenes de su entorno de Madrid, entre ellos Navarro. Con esos mimbres surgió el éxito, quizás hasta más de lo esperado, pues el equipo llenó todos los domingos El Arcángel haciendo disfrutar a los aficionados con un juego espectacular de ataque repleto de goles, lo que sería una constante en los equipos que entrenara Juncosa. Como dato, el sencillo delantero centro Urribarren marcó 29 tantos. Lógicamente, el Córdoba CF quedó primero destacado en la liga regular, y posteriormente también ganaría la liguilla de ascenso a la Segunda División, una categoría mucho más acorde con la ciudad.

Aquella mítica clasificación en Tercera División

Aquella mítica clasificación en Tercera División

En las gradas de ese Arcángel, y durante muchos años más, personajes como el gran José Guijo ‘Pepe Conde’, con su trompeta en el Gol, así como la Manola y su hermano ‘Matías Prats’, en Tribuna tras el foso de los entrenadores, comenzaban a forjar su leyenda. Y en la grada de Preferencia estaban animando los Turroneros y se desarrollaban las rifas del Chindo, del Alcázar Viejo, y su compañero Carlos, de la Magdalena (rifas un poco sospechosas en las que siempre le tocaba «a aquel señor del sombrero que está a lo lejos»).

Los ecos del entusiasmo que allí se generaba los domingos llegaron a todos los chiquillos a los que nos entusiasmaba el fútbol, por lo que en las calles y en los colegios recitábamos sin parar los jugadores de aquel equipo que era el nuestro y del que nos sentíamos orgullosos: Sánchez Rojas como portero (el único que vive de toda aquella plantilla); Navarro, José Luis y Alfaro como defensas; Luisito y Mújica como medios; y Gelo, Quintín, Urribarren, Joaquín y Fustero para la delantera.

Todavía recordamos cuando, después de los entrenamientos en El Arcángel, aguardábamos para ver llegar a jugadores y técnicos al inmediato Bar Gol de Pepe Adorna, parada casi obligatoria. Allí Pepe Juncosa solía sacar unos sobres de color azul que llevaban el nombre de cada futbolista, cuyo importe rondaba las 800 pesetas. Eran las primas por haber ganado un partido.

Poco a poco, durante aquel periodo en Segunda División el club fue creciendo con la llegada de nuevos jugadores, y nacía la esperanza de subir a la deseada Primera División. Pero en ese último paso ya no estaría Pepe Juncosa.

El singular José Guijo 'Pepe Conde', del Campo de la Verdad, animador incansable del Córdoba CF

El singular José Guijo 'Pepe Conde', del Campo de la Verdad, animador incansable del Córdoba CF

Vuelve Pepe Juncosa

Tras el ascenso a Primera con Roque Olsen, y varias temporadas seguidas muy dignas en la primera categoría, algunas de ellas espectaculares como esa con el mítico debutante Reina en la portería, el equipo terminó descendiendo a Segunda. Como suele pasar, se pensaba que el regreso a Primera sería cuestión de poco tiempo, pero no fue así.

Así que el Córdoba llevaba varias temporadas en la Segunda División, pero la cantera del fútbol cordobés hervía con fuerza con chavales muy prometedores. El presidente entonces del club, un entendido del fútbol llamado Rafael Campanero, sabía de este potencial y buscaba a quien formase y dirigiese tanto talento joven. Quizás siguiendo la opinión de leyendas como Navarro, «En el Córdoba CF y en el futbol en general hacen falta muchos Pepe Juncosa», se fue a su Reus natal para traerlo de vuelta. Lo encontró enfrascado en el trabajo como payés en su granja, por lo que le costó convencerlo. Pero finalmente se lo trajo, aunque sólo fuera por una temporada. Ayudó mucho que Juncosa recordase con nostalgia a Córdoba y su afición. Se trataba de la temporada 1970-71.

Nada más llegar, Juncosa instauró nuevos hábitos técnicos y un método revolucionario. Incorporó a su equipo a un médico y a seis profesores de Educación Física que se preocuparían de la alimentación y la preparación física, toda una novedad para aquella época. Ese proyecto dio sus frutos, tanto que hasta don Pedro Escartín, todo un personaje en relación con el fútbol (fue jugador, árbitro internacional y hasta seleccionador nacional), llegaría a comentar en su columna del diario Pueblo: «De Córdoba nos viene el ejemplo», tal era el referente de trabajo que Juncosa había puesto en marcha. Por cierto, que el polémico José María García desde su emisora de radio, arremetería contra don Pedro Escartin Morán llamándole de forma un tanto despectiva «Pedro futbolines». Pero lo de José María se repetiría con Emilio Butragueño y con el propio Perico Delgado, José María García quería ser centro de gravedad de todo.

Rafael Campanero puso a disposición de Juncosa aquel año de 1970 una plantilla muy joven con abundancia de jugadores de cantera como López Prieto, Verdugo, Rodri, Torres, Rivera, Cruz Carrascosa, y Manolín Cuesta, que con Molina, Rojas, Mingorance y Totó, completarían el equipo de aquella temporada en la que el Córdoba subió de nuevo a Primera una jornada antes de que acabase la liga.

Como prometió a Rafael Campanero, Pepe Juncosa se marchó otra vez para su granja en Reus. Y aunque ese año en Primera el equipo jugó bastante bien, con nuevos jugadores como un fino joven de la cantera llamado Escalante, y cedidos del Real Madrid como Del Bosque, la inexperiencia hizo que descendiera. Más de cuarenta año después, hasta 2014, no volvería el equipo a Primera (y también de forma efímera), penando incluso en ese largo período por la Tercera División.

Pepe Juncosa murió en Reus el 31 de octubre de 2003. En Córdoba su recuerdo perdura, y nunca olvidaremos a aquel joven técnico que nos hizo soñar. Sirva este artículo como homenaje a Pepe Juncosa y a su recuerdo.

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