Aquel 23 de agosto que transformó a Córdoba: La máquina de vapor revolucionaba la industria en plena Corredera

José Sánchez Peña inauguraba tal día como hoy, pero en 1846, su innovadora fábrica de sombreros, un verdadero hito en la ciudad

Recreación por IA del cuadro de José Sánchez Peña realizado por Romero Barros

Recreación por IA del cuadro de José Sánchez Peña realizado por Romero Barrosamgorriz

En la casa número 21 del Paseo de la Ribera, nacía en enero de 1801 José Sánchez Peña, figura fundamental en la vida industrial de Córdoba durante el siglo XIX. Precisamente hoy, 23 de agosto, pero de hace 180 años, en 1846, tenía lugar uno de sus hitos: la puesta en marcha de una moderna fábrica de sombreros que utilizaba por primera vez en España -en una de sus clase- la famosa máquina de vapor. En este caso como calentadora para las calderas y «como motor de tres cardas grandes. un diablo, una lavadora y un torno para sacar brillo a los sombreros de seda», como reza el artículo firmado por Francisco Quesada Ríos en la revista El Pregonero, en su número 79 (julio de 1989), que estuvo dedicada al mercado que lleva el nombre de nuestro protagonista. Precisamente, José Sánchez Peña aparece inmortalizado en un cuadro de Rafael Romero Barros expuesto en el museo de Bellas Artes, con un cuaderno en el regazo en el que se puede ver una máquina de vapor.

José Sánchez Peña retratado por  Rafael Romero Barros

José Sánchez Peña retratado por Rafael Romero BarrosLa Voz de Córdoba

Sánchez Peña, como se detalla en la misma revista, tuvo que exiliarse por su apoyo cuando era muy joven, en 1820, a los principios que emanaron de La Pepa, es decir, la constitución de Cádiz de 1812. En ese sentido, formó parte de la llamada Milicia Nacional de Voluntarios. En su estancia en Normandía aprendió las artes de la sombrerería industrializada, lo que le sirvió como caldo de cultivo para sus futuras ideas en Córdoba. Su cabeza echaba humo, como el de las chimeneas de su sombrerería, algo que se puede ver en el siguiente grabado de Alfred Guesdon de 1860. Hoy sorprende que esas estructuras estuvieran instaladas en plena plaza de la Corredera.

El humo que se puede ver en el grabado sale de una chimenea en la Corredera

El humo que se puede ver en el grabado sale de una chimenea en la CorrederaLa Voz de Córdoba

La fábrica estaba en la antigua cárcel (hoy precisamente mercado Sánchez Peña) que compró, como indica Cordobapedia, por 104.986 reales, invirtiendo posteriormente 120.000 reales en su remodelación. Para tener una idea aproximada del funcionamiento de esta industria, basta comprobar su actividad a mitad del siglo XIX, detallada, de nuevo, por El Pregonero: «En 1850 cuenta la industria con 120 trabajadores que hacen al año 30.000 sombreros calañeses; de ellos, la mitad se consumen en la capital del reino y los restantes en Córdoba. Habría que añadir la fabricación de 3.500 sombreros finos a la inglesa además de paños y terciopelos».

Mercado Sánchez Peña, donde estuvo la fábrica de sombreros

Mercado Sánchez Peña, donde estuvo la fábrica de sombrerosWikipedia

Sánchez Peña fue un adelantado al colocar un reloj -volveremos acerca de este asunto más adelante- para todos los vecinos de la zona, ofrecer salarios justos y tener baños para los trabajadores en la fábrica, quienes tenían sus estancias en la planta de arriba. Y no sólo eso, sino incluso una escuela nocturna para adultos que continuó su sucesor, también hijo, José Sánchez Muñoz, impulsor más tarde del colosal mercado de abastos de la Corredera que este mismo periódico glosaba hace unos días. Este dato de la escuela se puede comprobar en el 'Diario de Córdoba de Comercio, Industria, Administración, Noticias y Avisos'.

Ramírez de Arellano, en su 'Paseos por Córdoba', tiene también palabras para el prohombre y su empresa: «Antes de abandonar la plaza, debernos dedicarle algunas palabras á la notable fábrica de fieltros y sombrerería de D. José Sánchez Peña, sin duda el primer industrial que hasta el dia ha producido Córdoba: él fué el primero que en ella ha aplicado el vapor á la fabricación de los fieltros, llevando estos á tal perfección que, alcanzando un justo crédito, son muchos los puntos de España y del extranjero en que se surten de ellos, y varios los premios obtenidos en públicas exposiciones: los operarios a las órdenes del Sr. Sánchez, han encontrado siempre en él un amigo en vez de un principal, y un decidido protector que, lejos de escatimarles el producto de sus trabajos, se los ha favorecido, educando á sus hijos y dando á muchos participación en los productos, lo que á varios ha servido para establecerse, aunque no siempre pagando siquiera con su agradecimiento, el bien recibido de una manera tan leal y franca».

Máquina de vapor de Sánchez Peña

Máquina de vapor de Sánchez PeñaArchivo Municipal Córdoba

La industria de los sombreros era pródiga entonces en Córdoba y otros muchos sitios, y abundaban también las sombrererías. Antes de la cesión a su hijo, Sánchez Peña se abrió a nuevos socios. Durante mucho tiempo, un anuncio reiterado en la prensa cordobesa era el siguiente, en el que se nombraba al negocio como 'Sánches, Vidaurreta y Compañías': «Los señores Sanchez, Vidaurreta y Compañía tienen el honor de participar á sus amigos y favorecedores, que dedicados hoy exclusivamente á la fabricacion de toda clase de fieltros y sombreros, no perdonarán medio alguno de proporcionarles todas las ventajas posibles en sus dos establecimientos, en los que encontrará el público un surtido completísimo de toda clase de fieltros y sombreros como tambien novedades del estrangero acabadas de recibir, todo á precios sumamente arreglados».

Precisamente, las disputas con algunos socios y la ampliación de sus negocios a otros relacionados con la banca, pusieron en aprietos económicos y familiares (su hija Engracia se casó con uno de sus socios) a Sánchez Peña, que en 1873 decide retirarse para evitar males mayores. El industrial recibió grandes reconocimientos en eventos tan importantes como las exposiciones universales de París.

Poco después de heredar el negocio, José Sánchez Muñoz, el hijo, fue alquilando locales en el edificio, hasta que se constituyó un verdadero mercado a partir de 1886. Estos usos desplazaron a la fábrica sombrerera. El mercado se trasladaría al centro de la plaza, con la constitución del propio mercado de abastos gigantesco que ocupó su centro, como hemos indicado, potenciado por el propio José Sánchez en 1896.

En cuanto a José Sánchez Peña, continuó regentando negocios de casas de baños. En diciembre de 1879 fue cuando donó el mencionado reloj que hoy luce en la plaza de la Corredera, «y también de veinticuatro pajas de agua que tiene alumbradas en su posesión de Mirabueno», como bien señala el Diario Córdoba del 18 de aquel mes y año.

José Sánchez Peña murió el 31 de agosto de 1883. Su funeral tuvo lugar en San Pedro « habiendo asistido una numerosa concurrencia que representaba á todas las clases sociales, y los obreros de su fábrica, á quienes siempre tanto había estimado y favorecido».

Placa en la casa de Sánchez Peña

Placa en la casa de Sánchez PeñaCordobapedia

En su casa natal, una placa conmemorativa problama: «El 6 de enero de 1801 nació en esta casa D. José Sánchez Peña, patricio honrado, liberal, benéfico, industrial hábil y activo, amigo de los operarios sus auxiliares, introductor de la primera fábrica de vapor y de otras mejoras en esta ciudad donde murió en 31 de agosto de 1883. Homenaje de honor y gratitud a su memoria por el Ayuntamiento de Córdoba. 1883».

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