El Córdoba firmó en El Plantío su sexta derrota seguida
Qué desastre (4-0)
El Córdoba CF firma otra actuación indigna en Burgos para acumular su sexta derrota consecutiva
No por más esperado duele menos. El Córdoba iba a Burgos con la sensación de que acudía al matadero. Y el guion del partido fue mostrando, punto por punto, que el equipo de Iván Ania no está para pelear por cotas mayores. Ha tirado definitivamente la temporada. Y lo ha hecho por méritos propios. Hoy, pese al intento de arreglo en la banda izquierda con Diego Bri y Adilson como titulares, el conjunto blanquiverde demostró que le queda muy grande pensar en algo más que la mediocridad más absoluta.
Dos zarpazos y nula reacción
El Córdoba trató de agarrarse a una tímida reacción en los compases iniciales del duelo en El Plantío. Dos saques de esquina en apenas un minuto, un tiro alto de Isma Ruiz... y nada más en cuarenta y cinco minutos que se hicieron eternos. Soporíferos. Absolutamente inoperantes en ataque y, a medida que pasaban los segundos, muy frágiles en defensa. Lo de siempre.
Había avisado David González al filo del cuarto de hora con un disparo desde la frontal que desvío a córner Iker Álvarez y, desde ahí, todas las virtudes que se le presuponían al Burgos salieron a relucir. Y eso que el propio Iván Ania lo había destacado en la rueda de prensa previa: cuidado a los centros laterales. Pues agua. Álex Lizancos, en un momento en el que el cuadro burgalés crecía en el duelo, envío un balón con música al segundo palo que, tras una dejada de Fer Niño, acabó con el 1-0 de Atienza a placer.
Un primer golpe doloroso, pero nada sorprendente a tenor de lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego. Lejos de reaccionar, el Córdoba fue la nada más absoluta hasta el descanso. Tampoco le estorbaba ese guion a los de Ramis, muy cómodos en su papel de equipo sólido y sin fisuras. Lo único que debían hacer los blanquiverdes era llegar al descanso con el choque abierto... pero ni eso. En el descuento (y eso que solo añadieron uno), un cambio de orientación de derecha a izquierda terminó con un golazo de Florian Miguel. 2-0 y sensación de partido acabado al descanso.
Segunda parte de auténtico horror
Cabía esperar una mínima reacción. Un mero atisbo de vergüenza torera. De amor propio. Pero no. Quizá era demasiado pedir. O, quizá, tener en demasiada buena estima a un equipo que se ha empeñado en firmar una recta final de temporada de absoluta vergüenza. Pese al intento de reactivar al equipo con la entrada de Theo y Percan (salieron Requena y Carracedo), el que salió enchufado en la segunda parte fue el equipo que no lo necesitaba.
Por eso, en apenas diez minutos lo dejó todo visto para sentencia: Íñigo Córdoba anotó el tercero en una jugada absolutamente cómica en la que salió retratada toda la defensa y Curro, desde los once metros, firmó el cuarto en el 55'. La respuesta de Ania, absolutamente descosido y superado, fue dar entrada de una tacada a Sergi Guardiola, Dalisson y Goti, saliendo del campo Adilson, Álex Ruiz y Adrián Fuentes.
Ni un tiro a puerta en la segunda parte
De ahí al final, lo mismo que durante todo el partido: nada de nada. Algunos saques de esquina y algún lanzamiento alto de Isma Ruiz. Cómo sería el esperpento que lo único destacable fue la amarilla de Sergi Guardiola en el 86'. El Córdoba, totalmente anestesiado, sale de Burgos con muchas más dudas de las que ya de por sí presentaba una semana antes. Y, de paso, también con varias certezas: ha tirado la temporada y está completamente roto. Quizá sea el momento de intervenir. Depende del club.