Iván Ania dirige una sesión bajo la mirada de Monterrubio

Iván Ania dirige una sesión bajo la mirada de MonterrubioCCF

Semana con aroma a final para el Córdoba CF

En el peor momento de temporada, Iván Ania y los suyos se la juegan: o ganan al Mirandés el viernes o el clima amenaza con ser irrespirable hasta el final

Todavía resuenan los ecos de una derrota más que dolorosa para el Córdoba CF. El 4-0 que infligió el Burgos a los cordobesistas ha puesto de manifiesto que la crisis deportiva que rodea al club es algo más que un simple mal momento. Un 0 de 18 que evidencia que el equipo está roto. Y, lo que es peor, no se atisba un mínimo de reacción: ni se encuentran resultados ni se ofrecen soluciones. Y así avanza la temporada.

La suerte para el Córdoba es que su buen desempeño en el primer tramo del curso le hizo acumular 41 puntos. Justo tras vencer al Leganés llegó el derrumbe, pero, pese a lo nefasto de la racha, la distancia con el descenso se mantiene en diez puntos. De los de abajo, y a la espera de lo que haga en la noche de hoy la Cultural y Deportiva Leonesa, solo ganó el Mirandés (2-1 al Valladolid). Las derrotas de Huesca y Zaragoza han hecho que ese camino no varíe y, observando el calendario, para pensar en la caída a Primera Federación el desmoronamiento hasta el final de temporada debería único en la historia del fútbol mundial.

El vestuario habla de «mala dinámica»

Ese es el resumen que sale desde dentro. Al menos así lo escenificaba ayer Sergi Guardiola, uno de los pesos pesados del vestuario. «Es un momento de dinámicas. Veníamos de una muy buena, con seis victorias en siete partidos, y ahora estamos en otra totalmente contraria», sintetizaba ante los micrófonos de Cope Córdoba a la conclusión del partido.

Lo que sí negó el balear fue un tema de actitud. «Estamos llegando tarde a situaciones que nos están penalizando, pero no lo achaco a la actitud», defendía. Lo cierto es que las dudas aparecen y la actitud del club transmite mucho nerviosismo. El 'Caso Alves', con Iván Ania trasladando la negativa del jugador a participar en el choque frente al Sanse por una supuesta lesión, así como las vagas explicaciones del club, evidencian que la situación no es una más. La confianza parece perdida y la victoria ante el Mirandés es ahora más necesaria que nunca.

Rezando por un final sin sobresaltos

Porque eso es a lo que, parece, aspira el Córdoba hasta el final. Muchos incluso lo firmarían. El conjunto blanquiverde, quién lo iba a decir, se ha quedado sin objetivos a finales de marzo. Mucho tendrían que mejorar los equipos de la zona roja para que el descenso fuera una amenaza real. De hecho, posiblemente la salvación esté incluso por debajo de los tan manidos 50 puntos.

En cualquier caso, ganar ahora al Mirandés se convierte en una imperiosa obligación. Todo lo que no sea conseguir los tres puntos el próximo viernes encendería todas las alarmas en la previa de una semana con dos salidas consecutivas: Coruña y Cádiz. Mientras tanto, nadie habla. La solución desde el club parece ser aquella de dejar el tiempo correr.

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