De comienzo en comienzoElena Murillo

El hombre de la Sábana Santa, ¿Jesús de Nazaret?

«Me quedo con la cuestión final de estas fructíferas ponencias»

Al hilo de la inauguración de la exposición que lleva por título El hombre de la Sábana Santa: revelaciones y misterios que permanecen y que se puede visitar hasta el próximo mes de agosto, la semana pasada se desarrollaban tres conferencias que venían a complementar tan interesante muestra. Ha sido un foro en el que especialistas en un tema tan apasionante, han divulgado el conocimiento obtenido como fruto de un arduo trabajo de investigación que se mantiene activo a lo largo del tiempo.

La exposición es un hecho histórico que ocupa un espacio único. Las naves de la Mezquita-Catedral acogen una buena parte de la obra de Miñarro, escultor, experto en la síndone, que ha sabido plasmar en sus imágenes todos los datos arrojados en el análisis del famoso lienzo en lo relativo a los aspectos anatómicos. Entre las obras se incluye el Señor Resucitado de la capital y la muestra tiene su continuidad en la iglesia del Juramento de San Rafael donde se expone al culto y a la veneración el Santo Cristo de la Universidad.

Las ponencias venían de la mano del propio Juan Manuel Miñarro, del profesor Villar Movellán y del coordinador general del Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología (EDICES), Pedro Peinado. Ciencia y fe unidas para actualizar la información sobre un objeto de análisis que, según manifestaban los ponentes, no es el más estudiado en contra de lo que se puede creer aunque se haya hablado y escrito mucho al respecto.

Con una bibliografía inabarcable, eso sí, se ponía de manifiesto cómo la Historia del arte desde el siglo IV tiene una imagen de Cristo que viene a coincidir con la de la Sábana. De otro lado, el medallón de Lirey (s. XIV) era presentado como reflejo de las primeras ostensiones, escenificando un testimonio histórico importante.

A lo largo de las conferencias se recordaba el hito que supuso la toma de las primeras fotografías por parte de Secondo Pia en 1898, encontrando un positivo y afirmando que el negativo de la imagen estaba en la catedral. Este hecho sería corroborado en 1931 cuando el fotógrafo profesional Giuseppe Enrie obtenía el mismo resultado pero con mayor calidad. Igualmente se hacía referencia a la hermana de Santa Teresa de Lisieux, Céline Martin, gran aficionada a la fotografía, que sería la primera en pintar un rostro sindónico.

Quizá lo más curioso vendría de la comunicación del coordinador general del EDICES que aportaba otra perspectiva, la universitaria, utilizando el punto de vista de las Matemáticas, la única ciencia que puede demostrar algo con la medida. Establecía una correlación matemática entre la Sábana Santa y el Sudario de Oviedo aludiendo a dos lienzos con una misma geometría. Además, daba respuesta a algunas preguntas en términos de probabilidad.

Me quedo con la cuestión final de estas fructíferas ponencias: «el primer candidato a ser el hombre de la Sábana Santa y el Santo Sudario es Jesús de Nazaret y no hay un segundo candidato».

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