De comienzo en comienzoElena Murillo

150 años de servicio

«Oración, sacrificio, humildad, caridad, alegría, sencillez…, sientan las bases de la espiritualidad de la Congregación»

En pleno corazón de la judería cordobesa, al abrigo de calles angostas, como si apartada estuviera del barullo que las riadas de turistas dejan durante el día, reside una comunidad de religiosas que desarrolla una ingente labor caritativa que no muchos conocen en nuestra ciudad. Se caracterizan por realizar de forma sigilosa un trabajo precioso, siempre en actitud de servicio pero no exento de dificultad.

Se trata de las Religiosas Filipenses Hijas de María Dolorosa, que celebran estos días ciento cincuenta años de presencia en nuestra ciudad. Con una eucaristía en acción de gracias que era presidida por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández González, en la parroquia de San Juan y Todos los Santos – La Trinidad, se conmemoraba tan importante efeméride.

La Congregación nació en Sevilla en el siglo XIX con el fin de atender a menores marginadas en aquel momento, de manera esencial a las chicas que caían en la prostitución. Desde ese tiempo han trabajado con menores en diversos ámbitos llegando a fundar colegios para cubrir las necesidades de las citadas niñas.

La misión principal que tienen estas Religiosas actualmente en la capital cordobesa se desarrolla en el Hogar de Menores Buen Pastor, un centro de protección de menores destinado a su acogimiento residencial, en el que se garantiza una atención a las necesidades individuales y en el que se promueve un desarrollo integral como personas. «Para nuestra peculiar Misión Apostólica, María, en su misterio de corredención, nos impulsa a ser fuertes en la fe, disponibles para acoger en nuestro corazón, incluso los desechos de una humanidad rota, y prontas para no cerrarnos nunca al sufrimiento humano» se recoge en la Doctrina Espiritual del Padre Francisco García Tejero, fundador.

Oración, sacrificio, humildad, caridad, alegría, sencillez…, sientan las bases de la espiritualidad de la Congregación. En su día a día aportan el calor de un hogar, facilitan seguridad y afecto y van preparando a estas «niñas» o bien para la vuelta a sus familias o bien para su independencia, haciendo posible la inserción social y laboral y ofreciéndoles pautas para crear nuevos espacios de convivencia.

En los próximos días la Iglesia celebra Pentecostés. Los apóstoles recibieron del Espíritu Santo diversos dones para su misión. Estas gracias o carismas edifican la misma Iglesia. Así se hizo también con estas Religiosas que recibiendo sus particulares dones, los acogieron, los pusieron en servicio y los han hecho dar fruto en una tarea callada a la vez que significativa.

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