Guilherme Fernandes mira al suelo durante un momento del Córdoba-Almería

Guilherme Fernandes mira al suelo durante un momento del Córdoba-AlmeríaLaLiga

El Córdoba y un complicado caldo de cultivo

El mal arranque de liga ha venido a confirmar un proyecto con pinta ahora mismo de cimientos más débiles que otras campañas, con el nerviosismo empezando a cundir

El Córdoba va a necesitar con la mayor urgencia posible un buen resultado que cambie el ambiente que se empieza a respirar en todo lo que supone el equipo Algunas escenas vividas en el encuentro ante el Almería, saldado con la tercera derrota consecutiva y la cuarta en cinco partidos, elevan la preocupación.

Lo cierto es que este mal arranque liguero, que es costumbre en la etapa de Iván Ania pero nunca fue tan deficiente en cuanto a puntos, ha venido a confirmar las dudas en torno al proyecto de este curso. Evidentemente nada se gana aumentando las dudas sobre la capacidad o el posible rendimiento del equipo, aunque durante todo este verano se ha venido apuntando las dudas sobre algunas de las decisiones tomadas desde la Comisión Deportiva. Se apuntaron ciertos desequilibrios, ciertas apuestas quizá demasiado arriesgadas y un equipo en general que, desde luego, no parece llamado a seguir creciendo dentro de la categoría. Al menos por ahora.

Contra el Almería ya hubo muestras de nerviosismo evidentes, como, por ejemplo, la fuerte bronca a Diarra al ser sustituido, tras fallar en la acción que terminó de rematar la victoria a favor del Almería. Y, sobre todo, el hecho de que Carracedo, al acabar el partido, saltara la valla de publicidad para tener un enfrentamiento con parte de la grada de animación. El capitán, Isma Ruiz, y otros compañeros, tuvieron que ir a sacarlo de allí, aunque luego nadie dio explicaciones de qué había pasado en concreto.

La figura del técnico

Es evidente que, cuando no se gana, todas las emociones están más a flor de piel, aunque en el ambiente se respira que este curso los cimientos parecen menos sólidos que otras veces. Ello también afecta al banquillo, con un entrenador, Iván Ania, que está sorprendiendo con algunas decisiones antes y durante los partidos, así como con algunos análisis de los mismos o explicaciones. El asturiano afronta su cuarta temporada en el equipo y el puro tiempo transcurrido habla de un desgaste evidente, más aún tras lo vivido el pasado curso con esa racha de 1 de 24 que estuvo cerca de acabar con su etapa cordobesista.

Ojalá que en Albacete, en un partido que llega rápido, el viernes que viene, llegue el árnica en forma de victoria, aunque el rival, con un solo punto de quince posibles, también estará muy necesitado y con el cuchillo entre los dientes.

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