Esther Capitán
Esther Capitán, Presidenta de AJE Córdoba
«Me han inculcado que el sacrificio merece la pena siempre»
La nueva presidenta de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Córdoba habla de emprendimiento, oportunidades, esfuerzo y optimismo
Todo son mujeres en la oficina de Esther Capitán (Córdoba, 1996) aunque ella dice que «es una casualidad», pero también una declaración de principios o sencillamente una realidad alejada del victivismo oficial del feminismo institucional.
Hace escasamente unas semanas Capitán fue nombrada presidenta de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Córdoba (AJE) y el cargo lo estrena en una época en la que el emprendimiento, sobre todo en Andalucía, goza de buena salud en lo que a iniciativas se refiere, pero no tanto en el espíritu del mismo: se emprende más por necesidad que por vocación. Y el aspecto formativo, desde la infancia, ahí tiene mucho que ver, como reclama la nueva presidenta.
Esta abogada, licenciada en ADE y máster en Derecho, nos recibe en uno de los edificios más modernos y funcionales del Vial Norte de la capital cordobesa, donde tiene la sede su empresa. Ella misma viste de manera moderna y funcional, con aires de ejecutiva actual, con una elegancia sobria de las que saben que lo importante es el buen resultado del trabajo más que la apariencia que se ponga sobre el mismo.
Hace unos años detectó una necesidad y decidió darle respuesta. Así nacen los negocios. Así surgen las empresas. De esa forma y con actitud: toda la que demuestra es sus respuestas y sus objetivos esta joven mujer que hoy preside AJE.
Esther Capitán
- ¿La financiación pública es enemiga del emprendimiento?
- No, para nada. La financiación pública no es enemiga del emprendimiento. De hecho, ahora mismo la Junta de Andalucía tiene varios programas que financian y subvencionan este tipo de iniciativas. Por ejemplo, cuenta con un programa de estabilización de la iniciativa emprendedora que concede hasta 5.500 euros para poner en marcha un proyecto. Además, existe otra línea vinculada a la tarifa plana de autónomos, mediante la cual se devuelve el importe que pagan los nuevos autónomos —unos 80 euros al mes— durante ese periodo.
A eso se suma que en Córdoba tenemos la suerte de contar con el Instituto Municipal de Desarrollo Económico (Imdeec), que también dispone de una línea de incentivos que puede alcanzar hasta 4.500 euros para el inicio de la actividad. En términos de subvenciones, tanto en Córdoba como en Andalucía están funcionando bastante bien y, quiera o no, suponen una cantidad de dinero importante para empezar.
En mi caso, por ejemplo, empecé con cero. Creé una empresa y fui autónoma societaria, y los autónomos societarios funcionan de manera algo diferente a los autónomos con actividad profesional independiente.
- De los cincuenta y cinco mil autónomos cordobeses que hay en la actualidad, se estima que unos siete mil tienen menos de treinta y cinco años. ¿Qué le dice esa cifra?
- Bueno, Córdoba está ahora mismo en un buen momento de emprendimiento. Creo que tenemos unas oportunidades buenísimas con la base logística. Por ejemplo, nosotros tenemos asociados —de esos siete mil que mencionas— solo 460, con lo cual lo primero que me dice esa cifra es que me queda muchísima gente por captar. Hay un potencial enorme en la provincia de Córdoba y creo que muchos desconocen lo que la Asociación de Jóvenes Empresarios hace y lo que les puede aportar.
En cuanto a los números, creo que es una buena cifra. Nosotros estamos en relación constante con las administraciones públicas y vemos los datos de emprendimiento y de creación de empresas. Y creo que a Córdoba se le presenta una oportunidad extraordinaria y única para la creación de empresas.
Lo que pasa es que a veces cuesta verlo, porque el problema que nosotros señalamos desde la Asociación de Jóvenes Empresarios es que la gente emprende tarde. La primera opción no suele ser emprender, porque no nos lo enseñan desde pequeños.
- Llega usted precisamente a la presidencia de AJE con el ánimo de impulsar el emprendimiento. ¿Cómo piensa hacerlo?
- Hemos creado un proyecto propio que consiste en una comisión de juventud, con la que quiero poner en valor la figura del joven empresario menor de treinta años. Todo viene de que analizamos muchos datos e informes, y el informe general de emprendimiento de 2025 señala que la edad media para emprender en España está por encima de los 41 años. En Andalucía se sitúa en 40, y en Córdoba también ronda esa edad.
Eso nos indica que la figura del joven emprendedor se está perdiendo. Al final, la gente emprende cuando ya se ha consolidado y ha perdido el miedo al fracaso porque tiene una experiencia previa. Entonces es cuando decide emprender, pero no en edades tempranas.
Esther Capitán
Y cuando no se emprende en edades tempranas se pierde parte de ese impulso. En mi caso, por ejemplo, yo emprendí con 24 años. Cuando se hace a esa edad se impulsan proyectos con mucha más innovación y con muchas más ganas. Además, puedes fracasar mil veces. Como comentábamos hace poco con Salvador Fuentes, él decía que quería que la gente «se quedara tiesa» para luego volver a emprender. Al final siempre podemos equivocarnos, pero el margen de riesgo que tenemos cuando lo hacemos con 41 años ya no es el mismo.
- Ocurre que muchas veces los consejos y las directrices vienen de quienes nunca han arriesgado patrimonio personal para montar una empresa. No sé si eso merece mucha confianza.
- Sí, un poco sí. Bueno, hay que empezar. Algún día hay que empezar. Por eso desde Córdoba se ha creado un proyecto específico que también se está impulsando a nivel andaluz. Se trata de esa comisión de juventud, porque queremos poner en valor la figura del joven empresario.
La idea es llevar incluso ese mensaje a los colegios, porque en los colegios no se habla de emprendimiento. Queremos que los niños vean que esa figura es posible, que sea una opción más. Al final, queremos que ser empresario lo vean tan válido como ser funcionario o trabajar por cuenta ajena, pero que al menos tengan esa opción.
Yo quiero que la gente cuente su experiencia, porque hay muchos empresarios menores de treinta años a los que les va bien. Son proyectos que funcionan y que, en algunos casos, son empresas que incluso llegan al mercado internacional.
- Se han creado líneas específicas de formación de cara a la base logística del Ejército y a ese ámbito profesional desde la Junta de Andalucía, pero el problema sigue siendo de base. No se inculca —o no se enseña— un espíritu emprendedor, ni siquiera unas mínimas nociones de economía y empresa en el sistema educativo.
- Sí, esa es una problemática que nosotros decimos siempre en cada uno de los discursos. Emprender no se enseña en el colegio, no se da esa opción a los alumnos. No se habla de empresarios, no se habla de empresas, ni de economía ni de finanzas.
Incluso en la universidad se aborda muy poco. Hay carreras, como por ejemplo Ingeniería, que tienen dos asignaturas de empresa durante toda la carrera, y al final un ingeniero termina siendo empresario muchas veces. Y cuando en la universidad se empieza a hablar de emprendimiento, llega tarde, llega muy tarde, porque durante todo el recorrido no lo hemos tenido y no lo vemos como una opción.
Al final, nosotros vemos que no es una falta de talento, porque talento hay, sino más bien una cuestión de percepción dentro del propio sistema.
- De percepción del propio sistema por dos motivos. Uno de ellos, fundamentalmente, es porque al autónomo, al emprendedor, hoy en día en España se le tiene asfixiado, y son muchos los emprendedores jóvenes que después de cierto periodo prefieren tirar la toalla y buscar nuevas opciones, porque el Estado se lo come todo.
- Está el llamado «valle de la muerte» de las empresas, que señala que la mayoría de las empresas que se crean no superan los tres años de vida.
Al final, cuando nosotros creamos una empresa o nos damos de alta como autónomos, los incentivos fiscales, las subvenciones y todos los beneficios que puedas tener terminan a los dos o tres años. Y es justo en ese momento, cuando desaparecen esos incentivos, cuando muchas empresas empiezan a asfixiarse, porque no se les ha enseñado cómo planificar un crecimiento sostenido.
Esther Capitán
Además, se produce un salto muy brusco en la fiscalidad: pasas, por ejemplo, de un 7 % de IRPF a un 15 %, o de un impuesto de sociedades del 15 % al 25 %. Y cuando la empresa empieza a coger estructura y a asumir una estructura de costes, es cuando muchas veces termina muriendo o asfixiándose.
- Y ante ese escenario, ¿cómo se anima la gente a emprender?
- Es complicado. Al final, nosotros decimos que los autónomos estamos en una situación de singularidad, porque arrancamos poniendo en riesgo nuestro patrimonio personal. Si aquí pasa algo, yo tengo que vender mi casa para seguir con mi empresa.
Arriesgamos todo nuestro patrimonio personal. Es una situación de singularidad dentro del sistema: gente que arriesga, que crea empleo y que, además, es una figura que muchas veces se siente totalmente desprotegida..
- Por eso le hablaba de desconfiar de quienes mantienen un discurso hacia los empresarios cuando realmente nunca han defendido profesionalmente una empresa. Entiéndase, de los políticos.
- Sí, sí. Eso es algo que siempre decimos. Pero nosotros defendemos a la empresa sea quien sea el gobierno y sea cual sea el color político. Nosotros defendemos a las empresas, seguimos trabajando y levantaremos la persiana los primeros y la cerraremos los últimos, porque al final nos gusta la empresa.
Los que seguimos, porque a lo mejor tendremos alguna locura, seguimos siendo empresarios porque nos gusta. Pero muchos se quedan por el camino porque no pueden. Ahora mismo se vive una situación un poco compleja, con presión fiscal y subida de costes, y la empresa no puede más.
Y sobre todo la empresa joven, porque nosotros hablamos de joven empresa y de emprendimiento. Si ya es difícil para los empresarios de toda la vida, imaginad lo que es ser joven empresario.
- ¿Qué sectores demandan en Córdoba más iniciativa empresarial?
- En Córdoba lo que más se inicia es en el sector servicios, y mucho menos en industria. Dentro de los servicios encontramos sobre todo hostelería, comercio y servicios profesionales.
Ahora también hay bastante iniciativa en el ámbito del marketing. Nosotros, por ejemplo, en AJE, vemos que se asocian muchas empresas de marketing digital, pero casi todo sigue siendo sector servicios. La industria aparece mucho menos, porque lo que requiere un conocimiento más profundo cuesta más ponerlo en marcha.
Por ejemplo, ahora se habla mucho de inteligencia artificial, pero realmente no hay tantos proyectos que se estén lanzando en ese ámbito. Seguimos viendo más iniciativas en comercio, hostelería y cultura, que al final son sectores con barreras de entrada más sencillas.
Esther Capitán, durante la entrevista
- ¿ Qué papel va a jugar la base logística en un futuro y de cara al emprendimiento?
- De cara al emprendimiento creo que se van a abrir muchísimas oportunidades, pero el problema que estamos viendo es que mucha gente no sabe cómo acceder a ellas. Hace poco organizamos un congreso en la Diputación, junto con la Diputación de Córdoba y el Consejo Social de la Universidad, porque muchos de nuestros asociados —que al final son pequeñas y medianas empresas, y en muchos casos autónomos sin trabajadores o con muy pocos empleados— nos trasladaban que no sabían cómo acceder a ese mercado.
Para trabajar con la base logística hay que tener ciertas certificaciones, saber dónde consultar las licitaciones que van a salir y conocer bien cómo funciona ese sistema. Además, es importante entender que, aunque haya contratos grandes, las pequeñas empresas también pueden participar a través de UTE o subcontrataciones con grandes compañías.
Al final, se trata de todo ese entramado de oportunidades que se va a generar. Para la pequeña y mediana empresa también va a haber mucho margen, y muchas oportunidades de negocio alrededor de la industria de la defensa que se va a desarrollar en Córdoba.
Por eso, el papel de AJE y del emprendimiento va a ser intentar detectar cuáles serán esos nuevos campos que van a surgir y dónde va a estar realmente el negocio.
- También de los contactos que se tengan, porque eso se comenta entre los jóvenes emprendedores cordobeses: creen que no pueden tener acceso a todo lo que genere la base logística porque no tienen los contactos adecuados.
- Claro, pero para eso también están las administraciones públicas, y nosotros tiramos mucho de ellas. En Córdoba, por ejemplo, a nivel de AJE, siempre dicen que el resto de asociaciones nos tienen cierta envidia porque tenemos una relación muy buena con todas las instituciones.
Creo que estamos viviendo uno de los mejores momentos en ese sentido, porque las relaciones que hay ahora mismo entre el Ayuntamiento, la Diputación y la Junta de Andalucía hacen que Córdoba funcione mejor que nunca. Van todos al unísono y tienen el mismo objetivo.
Además, la sensación que tenemos es que quienes están ahora mismo en esas instituciones tienen una vocación de servicio muy clara, y trabajan por y para la provincia y por y para las empresas. Nosotros no recordamos ninguna ocasión en la que hayamos levantado el teléfono para hablar con alguna de estas tres administraciones y no hayamos recibido respuesta.
Por eso, el papel que van a jugar las administraciones va a ser fundamental: identificar las oportunidades que se abren con la base logística, trasladarlas al tejido empresarial y ver cómo se pueden aprovechar para los empresarios y para el emprendimiento.
- Su carrera profesional como empresaria es relativamente breve, pero no ha sido fácil, porque además su proyecto nace en pleno COVID. El causante, en cierto modo, de que hoy esté aquí. ¿Cómo ha vivido eso?
- Al principio, como cualquier empresario, cuando creé la empresa empecé yo sola, y fue un comienzo duro, porque al final era un campo nuevo. Mi empresa la creé dedicada a la financiación pública, a la gestión de fondos europeos y, en concreto, de los fondos Next Generation, y era algo que prácticamente nadie sabía cómo funcionaba. De hecho, ese era el factor diferencial que yo tenía respecto a la competencia, porque no había empresas como la mía dedicadas a eso.
La idea se me ocurrió viendo la televisión, porque no paraba de escuchar hablar de fondos europeos. Entonces pensé que ahí había una oportunidad. Mis padres tienen un despacho de abogados y vi que había una línea de negocio que nunca habían tenido: la gestión de financiación pública. Así que pensé en aprovechar los clientes que ya tenían con una idea nueva que yo aportaba, fusionarlo todo y empezar un nuevo proyecto.
Y como cualquier emprendedor que inicia un proyecto, el comienzo fue trabajando todos los días, fines de semana incluidos, levantándome incluso domingos a las seis de la mañana, sin parar. Pero en mi casa siempre he vivido eso, porque mis padres son empresarios y me han inculcado que el sacrificio merece la pena siempre. A mí me gustaba la profesión y ese estilo de vida.
Esther Capitán
Y bueno, a día de hoy somos diez personas en la empresa. He podido desarrollar ya una estructura empresarial completa y, de hecho, gracias a tener esa estructura hoy puedo ser presidenta de AJE Córdoba. Si no hubiera sido imposible.
- Con todas esas horas de trabajo y, sobre todo, todos esos desvelos que se sufren, debe de ser muy difícil enfrentarse a la imagen pública que del empresario —sobre todo en España— se proyecta, cuando muchas veces se le demoniza, ¿no?
- Sí, para nosotros eso es duro, porque la realidad no es así. Nosotros somos generadores de empleo y generadores de riqueza, y al final sentimos que se nos castiga constantemente.
Es como si cualquier medida que se aprueba nunca fuera a favor del empresario. Y nosotros siempre nos preguntamos por qué ocurre eso. Creemos que tiene que ver con esa diferencia que existe en el enfoque de muchas políticas. Por ejemplo, cualquier medida relacionada con la conciliación suele ir dirigida al trabajador.
- ¿Qué papel va a jugar la IA, tanto en el emprendimiento como en el futuro más cercano?
- El papel de la inteligencia artificial es como un tren al que te subes o te quedas atrás. En el sentido de que la IA nos está ayudando a mejorar procesos y a trabajar mucho más rápido. Muchas tareas que antes eran completamente manuales ahora se automatizan, y eso nos va a permitir ser mucho más productivos y más rentables.
¿El problema? El coste. La implantación de la IA tiene todavía un coste elevado si queremos aplicarla de verdad en los procesos de una empresa. Al final sigue siendo una barrera de entrada para muchos autónomos.
Ayer mismo participé en una reunión de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), en representación de CECO, donde se hablaba precisamente de digitalización. En una encuesta realizada en Córdoba, el 43 % de las empresas afirmaban que sabían que la IA era necesaria para su negocio, pero señalaban como principal problema el coste de entrada.
Porque la IA no es solo ChatGPT. La IA es la automatización de procesos: en la facturación, en las ventas o en los procesos comerciales. Integrar todo eso dentro del sistema de una empresa tiene un coste elevado.
Esther Capitán
Desde AJE, casi todas las empresas asociadas muestran ahora un gran interés por este tema, por lo que estamos organizando muchas charlas y acciones formativas para explicar cómo aplicar la IA y cómo trasladarla al día a día de las empresas.
- ¿Va a afectar al empleo?
-Yo creo que no necesariamente. Algunos puestos más tradicionales —por ejemplo, tareas administrativas muy rutinarias— tendrán que adaptarse. Pero también surgirán nuevas funciones, como la interpretación de los datos que genera la IA. Al final, lo importante será saber utilizar esa información para ser más productivos y más rentables. Puede que algunos puestos desaparezcan, pero también habrá que reconvertirlos.
Esther Capitán, vista por Samira Ouf
- ¿Es importante por eso estar asociado a una asociación como AJE?
- Muy importante, claro. Nosotros al final tenemos una función de lobby empresarial, aunque AJE tiene muchas más funciones. Pero la más importante es que trabajamos por y para los jóvenes empresarios.
Ahora, por ejemplo, desde Andalucía —como se ha publicado hace unos días— se ha presentado una proposición no de ley sobre la conciliación empresarial. Porque, como te he dicho antes, al final todas las leyes de conciliación suelen ir dirigidas a los trabajadores, pero muy pocas tienen en cuenta a los empresarios. Hay otras medidas en esa línea —son seis propuestas en total— que lo que buscan es mejorar la situación de los empresarios y tener en cuenta también su realidad.
Por ejemplo, cuando un empresario o una empresaria se da de baja por maternidad, si a la prestación que recibe le restamos lo que paga como autónomo, queda por debajo del salario mínimo interprofesional. Y eso para el resto de trabajadores sería impensable.
- Esa reclamación no la he oído en el 8M.
- Pues es real.
- ¿Las mujeres lo tienen más difícil?
- Yo creo que en la actualidad no lo tenemos más difícil. Al final hay una cuestión biológica: somos nosotras quienes asumimos la maternidad, esa es la realidad. Pero más allá de eso, no creo que hoy exista una diferencia significativa.
De hecho, hace poco también me lo preguntaban en otra entrevista: si las mujeres siguen emprendiendo menos que los hombres. En Córdoba la diferencia es de solo un 0,6 %, por lo que no es significativa.
Es cierto que hay sectores donde sigue habiendo más presencia masculina, sobre todo en aquellos que históricamente han estado más masculinizados, pero eso también irá cambiando conforme nuevas generaciones vayan incorporándose.
En el ámbito de los jóvenes empresarios, al menos en nuestra experiencia, no hay una diferencia real entre hombres y mujeres. Yo creo que eso ya está superado.