María Dolores Jiménez

María Dolores JiménezSamira Ouf

María Dolores Jiménez, presidente de Construcor

«No tendría sentido que Córdoba creciera hacia el exterior mientras el centro histórico pierde población»

Jiménez ha sido reelegida para presidir la patronal provincial de la construcción

María Dolores Jiménez lleva casi nueve años al frente de la Asociación de Empresarios de la Construcción e Infraestructuras de Córdoba (Construcor). Desde que fue elegida presidenta, en noviembre de 2017, ha procurado mantener una línea de trabajo constante, alejada de los grandes titulares y centrada en los problemas cotidianos de un sector decisivo para la economía cordobesa. Su reelección le permitirá seguir al frente de una organización que, según sus propios datos, ha reforzado su implantación y ha ampliado el número de empresas asociadas durante el último mandato.

Consejera delegada de Jícar, empresa especializada en obra civil e infraestructuras, Jiménez conoce el sector tanto desde la representación empresarial como desde la gestión diaria de una constructora. Esa doble perspectiva ha marcado sus intervenciones públicas en los últimos años, en las que ha insistido en cuestiones como la falta de suelo para promover vivienda, la escasez de profesionales cualificados, la necesidad de agilizar los trámites administrativos o la importancia de ofrecer seguridad jurídica a quienes deciden invertir.

Inicia este nuevo mandato en un momento en el que la construcción vuelve a mirar al futuro con moderado optimismo, impulsada por grandes proyectos de inversión en Córdoba, aunque con problemas estructurales que siguen pendientes. De esos retos, y de cómo afrontarlos, habla en esta entrevista con La Voz de Córdoba.

María Dolores Jiménez

María Dolores JiménezSamira Ouf

- Ha sido reelegida en el cargo. ¿Qué supone seguir al frente de una asociación sectorial como esta?

- Pues una enorme responsabilidad. No me hubiese presentado de no ser por el equipo de profesionales que me acompaña y por la confianza de casi 90 empresas que creen en este proyecto común.

Construcor no es solo una asociación, es una familia empresarial que representa a un tejido productivo potente, diverso y comprometido con Córdoba.

Afronto este nuevo mandato con la misma ilusión del primer día, convencida de que lo mejor de Construcor está por llegar. Quiero que siga siendo una asociación útil, cercana y donde cualquier empresa, grande o pequeña, encuentre apoyo, representación y una voz fuerte.

Y con un objetivo que para mí tiene un valor especial: seguir reivindicando la figura del empresario, porque detrás de cada empresa hay personas, hay familias, hay sacrificio y hay una apuesta constante por esta tierra.

- Apela usted a la unidad empresarial. ¿Se tiende a hacer la guerra cada uno por su cuenta?

- Lo normal es que cada empresa compita en el mercado y piense en sus propios intereses, faltaría más.

Pero la experiencia nos ha enseñado que, cuando las empresas trabajamos unidas, somos mucho más fuertes y defendemos mejor no solo nuestros intereses, sino los de la sociedad.

Competir en el mercado es lógico y podemos discrepar en muchas cosas. Pero cuando hablamos del futuro del sector, todos pertenecemos a la misma familia.

Esa unidad es la que nos ha permitido, por ejemplo, mantener una posición firme y responsable durante la huelga de los gruistas.

Sin unidad, cada uno negocia solo y todos salimos perdiendo.

- A esa huelga respondieron con firmeza. ¿Cómo se ha de ceder para solucionar conflictos así?

Fue uno de los conflictos más difíciles que ha vivido nuestro sector en mucho tiempo: 72 días de huelga desproporcionada, por un plus que solo se aplica en Andalucía y que no contempla el convenio general.

Perjudicó a otros compañeros de oficio, a los proyectos de la ciudad y, sobre todo, a las familias que esperaban con ilusión la entrega de su vivienda. Ceder no puede significar ceder a la desproporción.

Se cede desde el diálogo y la negociación, buscando acuerdos razonables y sostenibles en el tiempo, no imposiciones que ponen en riesgo la viabilidad de las empresas y del propio sector.

Llegamos a un acuerdo transitorio y lo importante ahora es no volver a repetir los errores que nos llevaron hasta esa situación.

Porque cuando una obra se paraliza no pierde solo una empresa. También pierden los trabajadores, los proveedores y las familias que esperan una vivienda o una infraestructura.

María Dolores Jiménez, durante la entrevista

María Dolores Jiménez, durante la entrevistaSamira Ouf

- De la burbuja inmobiliaria a la más cruda escasez de vivienda. ¿Qué ha pasado en el camino de un punto a otro?

- Ha pasado, sobre todo, que dejamos de producir suelo y vivienda durante muchos años, y esa herida tarda mucho más en cerrarse de lo que tardó en abrirse.

Mientras la demanda no ha dejado de crecer, la oferta se ha quedado atrás porque los procesos urbanísticos son excesivamente largos. No podemos tardar diez, quince o veinte años en transformar un suelo mientras miles de familias necesitan una vivienda.

A eso se suma el encarecimiento de los materiales, la falta de mano de obra cualificada y una carga fiscal que hoy supone más de una cuarta parte del precio final de una vivienda.

Y muchas veces se señala únicamente al promotor, cuando antes de colocar el primer ladrillo ya soportamos una larga cadena de impuestos, tasas, licencias y cargas administrativas que terminan repercutiendo directamente en el precio final de la vivienda.

Pasamos de un extremo a otro sin corregir lo que realmente fallaba: la rapidez con la que somos capaces de responder.

- Hace poco el alcalde presentó el inicio de un nuevo barrio. ¿Córdoba crece al ritmo que necesita?

Córdoba está viviendo uno de los momentos con más oportunidades de las últimas décadas y cada nuevo desarrollo es una magnífica noticia. Pero seamos realistas: no crecemos al ritmo que necesitamos.

La demanda seguirá aumentando en los próximos años y no podemos permitirnos volver a situaciones de escasez de suelo.v Además, crecer no significa solo expandirse.

No tendría sentido que Córdoba creciera hacia el exterior mientras el centro histórico pierde población.

Tenemos que aprovechar mejor el suelo disponible en las zonas de expansión, con más edificabilidad y altura donde sea compatible. Eso también es sostenibilidad. Permite aprovechar mejor el suelo, repartir el coste de las urbanizaciones entre más viviendas y hacer más eficientes los servicios públicos que después mantenemos entre todos.

Y, al mismo tiempo, debemos apostar con valentía por la regeneración de nuestros barrios y de nuestro casco histórico. Crecer bien es tan importante como crecer.

María Dolores Jiménez

María Dolores JiménezSamira Ouf

- Háblenos de la carga fiscal. Porque aquí se paga por todo…

- Es una de las cuestiones de las que menos se habla y que más pesa en el bolsillo del ciudadano.

Más del 25% del precio final de una vivienda corresponde a impuestos, tasas y cargas administrativas.

En cierto modo, los promotores nos hemos convertido en recaudadores de impuestos para la Administración.

Se paga por licencias, por proyectos, por permisos y por cada trámite que se duplica entre administraciones distintas.

Si de verdad queremos vivienda más asequible, no basta con hablar del precio del suelo o del beneficio del promotor. Hay que poner sobre la mesa todos los costes que se incorporan al precio antes incluso de colocar el primer ladrillo.

Y tampoco debemos olvidar algo importante: una empresa necesita obtener un beneficio razonable para poder seguir invirtiendo, crear empleo y construir más viviendas. Cuando una empresa funciona, gana la empresa, pero también gana toda la sociedad.

La gran reforma estructural que necesita la vivienda tiene que actuar sobre los impuestos, sobre la simplificación administrativa y sobre la coordinación entre las distintas administraciones y organismos implicados. Solo así conseguiremos reducir costes para las empresas y, naturalmente, para los ciudadanos.

- En la época de la IA están ustedes exigiendo más simplificación administrativa. ¿Por qué el papeleo sigue siendo un dolor de cabeza?

Porque no es lógico que un proyecto se redacte en pocas horas con inteligencia artificial y una licencia tarde meses en resolverse. Ahí está la gran contradicción de nuestro tiempo.

La tecnología avanza a una velocidad enorme, pero la burocracia sigue avanzando demasiado despacio.

Tenemos trámites que se duplican o incluso se contradicen entre administraciones distintas, y cada mes de retraso supone un coste añadido para las empresas y también para el ciudadano.

La relación con la Gerencia Municipal de Urbanismo, por ejemplo, es muy buena. Trabajamos codo con codo en una mesa periódica con la que estamos consiguiendo mejores resultados y avances importantes cada dia.

Pero necesitamos que esa misma agilidad se traslade a los procedimientos.

No pedimos menos controles. Pedimos procedimientos más ágiles, mejor coordinados y adaptados a la realidad. Simplificar no significa controlar menos; significa gestionar mejor.

Cada licencia que se acelera es una vivienda que llega antes al mercado.

María Dolores Jiménez, vista por Samira Ouf

María Dolores Jiménez, vista por Samira Ouf

- ¿Qué espera haber conseguido cuando acabe este nuevo mandato?

Espero dejar una Construcor más fuerte, más unida y con la figura del empresario puesta en el lugar que merece.

Espero que hayamos conseguido avanzar de verdad en simplificación administrativa y en disponibilidad de suelo, para que Córdoba pueda responder a la demanda de vivienda con la rapidez que la sociedad necesita.

Espero que hayamos dado pasos firmes en infraestructuras hidráulicas, porque el agua no puede esperar.

Y espero, sobre todo, haber ayudado a que más jóvenes y más mujeres encuentren en la construcción un sector moderno donde desarrollar su carrera.

Al final, no se trata solo de levantar edificios. Se trata de construir oportunidades, esperanza y futuro para Córdoba y su provincia.

Y termino con una convicción que hoy tengo más clara que nunca: estoy convencida de que lo mejor de Construcor está todavía por venir.

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